La universidad no debía ser algo difícil para Bae Joohyun, ya que siempre sacó las mejores calificaciones en su preparatoria, claro, después de Kim Jisoo.
La preparatoria es una cosa y la universidad otra, era como comparar a un perro con un gato, o una manzana con una pera. Podían pertenecer al mismo grupo (alimento, animal, educación), pero cada uno era completamente diferente, cada cosa tenía algo en especial, diferente al otro.
Pero podía decirse que a Irene le iba bien, tanto en calificaciones como con amistades. Se agradecía internamente por decidir asistir a la misma universidad que sus nuevas amigas, le eran de mucha ayuda, y la hacían sentirse cómoda en el lugar.
Aunque no podía evitar imaginarse asistir a la misma escuela que Wendy, volver a caminar por todos los pasillos con ella, escuchar y ver sus momentos serios o inmaduros. Pero cada una de esas cosas solo estaban en su corazón, y no podía estar triste o enojada con Seungwan porque sabía que la decisión que tomó fue la mejor. Era su mejor amiga y debía apoyarla sin importar que.
Decidió sacar de su mente todos esos pensamientos y poner atención a la escuela, a tener excelentes calificaciones, y concentrarse en sí misma y todo lo que amaba, comenzando consigo misma.
Ignorando la pequeña presión que ejercía estudiar en un nivel superior, era que ¡ya tenía su licencia para conducir! Eso le daba la libertad de ir de paseo con su mamá y conducir, llevarla del trabajo a casa o ir a visitarla en la academia.
Irene no seguía los pasos de su mamá o de su papá, ella estaba creando su propio camino, y no se sentía mal por eso. No era la antigua Joohyun, aquella que se preocupaba por los comentarios de los demás y su reputación, es chica ya estaba muy, muy atrás y no podía volver a alcanzarla.
Los hijos no tienen que seguir los pasos de sus papás, cada uno es libre de decidir su propio camino. No importa si estarán decepcionados los demás, ya que no ellos están viviendo eso, no ellos soportan la presión y dolor; no debes estar mal por decidir caminar por ti mismo, y todo es porque es tu vida.
Desde el divorcio de sus padres, Irene no había vuelto a estar en contacto con su padre, lo último que tuvieron fue una discusión y para aclararle que estaba muy decepcionado de ella, pero no le importó. No podía cambiar quien era ella porque su papá no estaba gusto, ya no iba a complacerlo; ella prefería vivir a su manera.
En esos momentos tenía la vida bastante ocupada, y el tiempo casi contado, pues aparte de estudiar, ella ayudaba a su mamá en la academia, era un tipo de maestra en el lugar.
—Profesora Bae, ¿lo hice bien? —habló la dueña de su corazón.
—Sí, deberías ir a la casa para que me cantes antes de dormir —le robó un pequeño beso.
—Haz estado bastante ocupada, ¿cómo vas?
—No es para tanto, he estado en situaciones más difíciles, el estrés no me ha llegado tan fuerte —dijo.
—¿Me llevarás a la universidad?
—¿Piensas ir a vivir conmigo, y dejar de hacer mal tercio en ese departamento?
—Cuando me gradúe —carraspeó—. Mina piensa comprar una casa, su dinero incrementó al ser mayor de edad, en conclusión: estoy rodeada de gente rica.
—¿Lo prometes? —hizo un pequeño puchero.
—Claro.
—Debes estudiar más, la universidad no es un juego —indicó.
—Tampoco la preparatoria, nada relacionado a mi educación académica es un juego.
—Pero la universidad es algo más serio.
Seulgi era una persona con promedios de nueve o diez, sin embargo, ella seguía esforzándose para mejorar. A Irene le encantaba ver todo lo que hacía la menor para mejorar, tanto académicamente como para cualquier otra cosa.
La universidad era algo de lo que casi siempre hablaban, también sobre vivir juntas en la casa de la mayor. La decisión dependía de Kang, puesto que incluso Taeyeon estaba encantada al saber esa idea; Irene no quería dejar sola a su mamá, y como todavía era muy pronto comprar una casa para ellas dos, prefería hacer que Seulgi se acostumbrara a su forma de vivir y viceversa. No importaba si a Seulgi le gustaba correr por la casa, escuchar música fuerte o cosas así, o que a Joohyun le guste quedarse en su habitación, mantener el orden y hacer los quehaceres; el punto era que se acostumbraran a todo eso, y era muy favorable que tuvieran mayormente cosas en común.
Pero Irene no podía dejar de insistir y molestarla con esa idea, y eso se debía a que a veces Seulgi se sonrojaba o se avergonzaba con la idea de vivir juntas. Probablemente la pelinegra aún tuviera ese comportamiento como de una niña, ya que se la pasaba molestando a su novia con ese tipo de cosas, pero ella no tenía la culpa, puesto que también la menor lo hacía.
—Dejemos de hablar de la universidad —le picó la mejilla—. Te tengo algo mejor.
—¿Qué podría ser mejor?
—Es una sorpresa, chica universitaria.
—Oh, vamos, dime —chilló. La daba algo de risa ese apodo, pero igual molestia, sin embargo, como provenía de la menor, no tenía nada que hacer, porque ella hacía todo especial.
—Lo sabrás mañana, será un hermoso fin de semana —contestó, sonriendo.
—¿Si te doy un beso me dices?
—Lo pensaré.
La mayor le dio un dulce beso a Seulgi, beso que alargó y repitió la menor.
—Otro.
—¿Alguna pista, mínimo?
—Tendrás un grandioso fin de semana, chica universitaria, te lo aseguro.
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Perfección | SEULRENE
RomanceLa "perfecta" vida de la "perfecta" Irene da un gran giro cuando se acerca a Seulgi y deciden establecer un tipo de amistad. Los problemas vienen y surgen sentimientos nunca antes sentidos que probablemente hagan que salgan lastimadas. Pero, dicen...
