Seulgi jugaba con Joy, y un par de extrañas, vóley de playa. Estaban empatadas, sus contrarias eran muy buenas en aquel deporte, mientras que ellas no estaban del todo acostumbradas a jugar eso. Joy jugaba Basquetbol, de cierto modo, le veía un poco de similitud; en el basquetbol encestas, corres y das pases, y en este solo omitías la parte de encestar en la canasta, la manera de jugar y las reglas eran diferentes.
—Tu novia es buena —susurró Wendy a Irene.
—Lo es —sonrió como boba. Veía como la pelinegra saltaba y sacaba el balón, o se lo pasaba a Joy.
—Igual Joy —agregó Yeri—, no se olviden de Joy.
Escucharon como sus amigas gritaban entusiasmadas, y ahí estaban, abrazándose mientras daban de saltos; habían ganado el pequeño partido.
—Son muy buenas —las felicitó una de las chicas con las que jugaban—, ¿suelen jugar?
—Gracias —hicieron una reverencia, resulta que sus contrarias eran mayores que ellas—. Y no, no jugamos ese deporte, solo basquetbol y atletismos, digamos que un poco de todo.
—Bueno, fue un gusto jugar con ustedes, pero debemos irnos —habló la otra chica.
—Gracias por jugar con nosotras —agradecieron.
—Espero volver a encontrarnos —mencionó la otra—, necesitamos la revancha.
—Hasta luego —se despidieron.
Las de cabellos azabache caminaron hasta sus amigas y se sentaron a su lado.
—¡Estoy cansada! —anunció Joy— Ni siquiera me agoto en mis entrenamientos y cuando tengo partido.
—Son muy buenas —dijo la pelinegra, al beber de la botella de agua que su novia le ofreció—. Debo admitir que fue divertido.
—¡Niñas, a comer! —gritó la madre de Wendy. No estaban tan lejos de la casa.
—¡Vamos! —contestó su hija—. La que llegue de último, lava los platos de todos.
Todas comenzaron a correr, incluso cuando Seulgi y Joy estaban agotadas por todo lo anterior, haber nadado y jugaba con aquellas chicas, ellas fueron las primeras en llegar a la puerta de la casa y entrar para seguidamente echarse al sillón, exhaustas.
Comieron y tomaron un baño. Esa había sido una buena tarde y algo cansada, les dolían las piernas.
—Te amo —soltó de repente la menor, al entrar a la habitación donde dormiría.
—No es necesario decir algo que ya tenemos más que claro —le sonrió Irene—. Yo también te amo.
Dejó que su cuerpo se impactara con el colchón de la cama. Estaba por cerrar los ojos y quizás... dormir. Pero sintió el peso de alguien más sobre su espalda, poniéndola en alerta.
—Te daré un masaje —dijo la pelinegra—. Te deben doler los brazos por jugar.
—Oh —soltó al sentir los masajes que le daba su novia, se sentía bien. Era como si Irene tuviera practica haciendo ello, luego recordó que le había comentado que masajeaba los hombros de su mamá, había ocasiones que trataba de bajarle el estrés por su trabajo y esa era su forma—. Creo que voy a dormirme, pero sigue.
—Mamá se duerme cuando lo hago —comentó—. Realmente no sé si es por el cansancio o porque lo hago bien, solo escucho que diga cosas inentendibles y después se oyen sus ronquidos.
—Lo haces bien —soltó un quejido cuando Joohyun hizo que todos los huesos de su espalda tronaran—, eso dolió.
—Lo siento —siguió con los movimientos—. Tienes el cuerpo tenso.
—Te juro que me voy a...
—¡¿Qué están haciendo?! —se bajó de la menor al escuchar el grito de su padre.
—S-solo le estaba dando un masaje —respondió asustada. Hace meses que su padre no le elevaba la voz y lo veía enojado.
—No sabía que para darle un masaje a alguien debes estar sobre ella —soltó con molestia y sarcasmo.
—¿Qué pasa? —preguntó su madre
—¿Qué pasa? —devolvió el hombre— Pasa que tu hija estaba sobre esta, y simplemente dice "estaba dándole un masaje", viéndolas en esa posición ¿les creerías?
—Cálmate —trató de tranquilizarlo su mujer—. Ella suele darme masajes cuando estoy estresada, no tiene nada de malo.
Seulgi quería que la tierra la tragara y la escupiera del otro lado del mundo, se sentía sumamente intimidada con la mirada del señor sobre ella.
—Seul, ve a dormir con Wendy —pidió la castaña, para tratar de calmar las cosas.
Miró por última vez a Irene y se fue de la habitación.
—Papá, solo fue un masaje —recalcó, porque así era, solo un masaje, nada más—. No tienes por qué enojarte, gritar y mirarla de esa forma.
—Agh, pero no quiero volver a verlas juntas —anunció, para irse—. No me gustaría que mi hija fuera una de esas.
—No le hagas caso, ¿sí? —dijo su mamá, la abrazó, cuando estuvieron solas— No tiene nada de malo amarla amar a alguien, sin importar su género; hay distintos tipos de amor y hay que respetarlos.
En la habitación de al lado, se encontraba la castaña interrogando a la pelinegra. Pensó que dormiría con su mejor amiga, pero ahí estaba, con su rostro pálido a su lado.
—¿Me estás diciendo que el padre de Irene las vio en pleno acto? —soltó.
—¡No! Deja de bromear con ello —dijo la menor—. Ella simplemente me daba un masaje, pero su padre entró y vi a Baechu sobre mí.
—Yo pensaría que estaban cogiendo —comentó la mayor—. Bueno, no puedo decir nada. Joy me ha dado un masaje y se subió sobre mí, aunque me lastimó más los hombros.
—¡Wendy!
—Es la verdad —rio—. En fin, ¿cómo se lo tomó tu suegro?
—Si las miradas mataran, déjame decirte que yo ya estaría tocando el centro de la Tierra.
—Creo que no le agradas.
—¿En serio? —preguntó con sarcasmo— No me había fijado en ese detalle.
—Tampoco le agrada la idea de tenerte cerca de su hija, tu novia.
—Lo sé —se cubrió el rostro con una almohada.
—Descuida, estamos en la playa —Seulgi no entendió el punto—. Es un tipo de vacaciones, todas estamos y mis padres; él no puede hacer nada en su contra, no mientras estemos.
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Perfección | SEULRENE
RomansaLa "perfecta" vida de la "perfecta" Irene da un gran giro cuando se acerca a Seulgi y deciden establecer un tipo de amistad. Los problemas vienen y surgen sentimientos nunca antes sentidos que probablemente hagan que salgan lastimadas. Pero, dicen...
