Me gustas, Jimin, me gustas mucho.
Desperté poco a poco encontrándome en una cama desconocida, el dolor de cabeza me hizo cerrar los ojos molesto, mi cuerpo dolía, no entendía que estaba pasando, me quejé al acomodarme en la suave sábana que cubría mi cuerpo desnudo.
¿Desnudo?
Abrí los ojos inmediatamente y busqué a alguien a mi lado, pero estaba solo.
Volví a cerrar los ojos tratando de recordar como demonios había acabado, desnudo, en un cuarto de hotel. De repente, a mi mente llego una sensación fuerte de ser penetrado por lo que moví mi trasero y este dolió.
Abrí los ojos nuevamente.
Me senté poco a poco, estaba muy adolorido de mi espalda baja, las imágenes borrosas de un cuerpo moreno y musculoso llegaron a mi mente, estas fueron demasiado reales.
- ¿Hola...?
Luego pude distinguir su rostro. Era él.
- ¿CEO...?
Pero nadie respondió.
Joder, estaba solo en esa habitación, él no estaba. Sentí una sensación extraña en mi pecho, los recuerdos se aglutinaron en mi mente sin orden, me sentía solo.
Miré alrededor tratando de asimilar lo que estaba ocurriendo. Recordé sus besos y su forma tan delicada de tocarme, pero ¿Por qué se fue sin decirme nada? ¿Había hecho algo mal?
Volví a taparme sin entender lo que estaba pasando, aun no sabía cómo me había atrevido a hacer algo así. Cerré mis ojos y suspiré dejando salir mis lágrimas, mi cuerpo estaba adolorido y por si fuese poco mi mente me mostraba imágenes de él mirándome como si fuese el más hermoso tesoro. Jamás lo aceptaría, pero en ese momento yo quería que él me abrazara, quería que me dijera que no había sido solo un negocio, quería que él estuviera ahí, conmigo.
La sensación recorrió mi cuerpo dejándome temeroso de la realidad.
Lloré vulnerable de mis propios sentimientos.
Después de un momento de dejar salir un poco el dolor que sentía dentro de mí, me dispuse a buscar mi teléfono entre mi ropa que se encontraba tirada por la habitación, lo prendí mientras me dirigía al baño, con un dolor leve en mi parte baja. Abrí la regadera y dejé que mis lágrimas se fundieran con el agua que caía sobre mi cuerpo mientras yo me quebraba una vez más. Me quede allí un momento, repitiéndome como me había vendido demasiado fácil y eso era una verdadera mierda. Yo no era fuerte y en ese instante no sabia como justificar mis acciones, solo quería llorar y llorar.
Lavé mi cuerpo deteniéndome a revisar las marcas en el, mis pezones estaban rosas y sensibles, en mis caderas había marcas rojas y lo más notable fue cuando recordé el tamaño de su erección, deslicé mis dedos por mi trasero revisando que no tuviera alguna herida, pero no había nada más que solo un dolor, recordé como le había pedido que me penetrara fuerte desde atrás y casi gemí.
Ese había sido el principal motivo por el que había ido hacia él, para pagarle. Respiré profundo y apresuré mi retirada, nada de lo que había pasado en esa recámara tenía que ser hablado a menos que él así lo quisiera.
La forma tan especial en que había tomado mi cuerpo contrastaba con su fría ausencia.
Me puse mi ropa y ahí note como mi teléfono no paraba de sonar.
- Bueno.
- ¿Minie? ¿Estás bien?
- Sí mamá, estoy bien – no, no lo estaba, pero no podía decírselo.
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The Black Swan
FanfictionEl bailarín cotizado Park Jimin en su afán de obtener fama y riqueza decide aceptar la propuesta del CEO Jeon Jungkook y ser su amante por una noche, pero después de esa noche el talentoso cisne negro desaparece de los escenarios, pero lo que no sab...
