8. Deteniendo el vuelo.

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Ser una persona racional era lo más sensato.

Olvidar todo lo que me hizo sentir, era mi objetivo de todos los días.

El problema.

Todos los putos días soñaba con él.

- ¿Qué pasa? ¿Hoy no es un buen día?

Hoseok había querido tomarse un café por lo que fuimos a una cafetería cerca del teatro, mientras en frente de mi disfrutaba de su bebida yo repasaba la coreografía en un intento de distraerme. Habían transcurrido tres semanas desde que empecé con mi psicosis.

Porque solo así se podría llamar a lo que tenía.

- No, no lo es.

- ¿Seguro que no quieres un café?

Yo seguía mal del estómago, casi no había comida que no devolviera al instante de haberla ingerido, andaba con asco en todo el día. Justo en ese momento, solo el aroma a café me estaba fastidiando.

- No gracias.

- ¿Qué pasa? Parece como si no fueras tú mismo.

No le había comentado a Hoseok de mis sueños, tampoco de lo mal que lo pasaba en los ensayos. Mi cuerpo parecía estar cansado y casi todos los días me dormía entre las horas libres.

- Me convertí en un payaso.

- Creo que deberías dejarlo fluir, sé que no te gusta hablar de él, pero creo que te está afectando.

- Dejemos el tema, no me interesa saber nada de él...

Y tampoco era como si a él le hubiese importado dar cuanto menos una disculpa, tomé agua de una botella tratando de mitigar mi enojo, pero fue imposible, una ola de hastío por mi acción me hizo hacer una mueca.

Todo esto me molestaba, el haber luchado toda mi vida por estar en donde estaba; por convertirme en el bailarín más talentoso y reconocido del momento; con una obra que me hacía brillar; con fotografías de mi rostro por toda la ciudad y yo simplemente no lo estaba disfrutando.

Trataba de mitigar mi enojo ensayando más duro, pero había episodios donde simplemente me rendía. Me sentía traicionado, aunque sabía que no todo era su culpa. Lo odiaba, quería verlo, tenerlo frente a mí y poder decirle en su cara lo mucho que sus mentiras me dolían.

Pero él ni siquiera estaba allí.

Hasta sus flores desaparecieron.

Yo había sido desplazado totalmente.

Tan solo tomo de mi lo que ansiaba y desapareció.

Sabía que anhelar algo que ya es de alguien más no es legítimo, pero me dolía. Si tan solo alguien supiera como destruir esta sensación de impotencia que me quemaba vivo que por favor me lo diga, le estaría enormemente agradecido.

Es que no entendía, yo jamás me había sentido así.

Incluso mi baile se hizo más duro y salvaje, las lágrimas que ahora derramaba en cada presentación eran del coraje contenido porque él me había robado la capacidad de abrir de nuevo mi corazón. Un odio intenso era lo único que podía sentir, nada más que eso, y me destrozaba.

Y aunque era demasiado tonto, a pesar que dentro mío todo tenía concordancia, yo quería hablar con él.

Pero jamás lo aceptaría en voz alta.

- No sé qué es lo que piensas, pero debes tranquilizarte y dejarlo atrás.

Hoseok tomó mi mano y yo alcé la mirada dura hacia él, sonreí a la fuerza.

The Black Swan Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora