34. Sombra espesa.

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- Pasta con filete, ¿Todo eso te comerás?

- Siii... bueno, solo hasta donde pueda.

- ¿Mmm? Aquí en el menú no veo ni una ensalada.

- Claro que no, Tae. Este es un restaurante de pastas, si ponen ensaladas se les cae el negocio.

- Entonces, creo que pediré uno igual al tuyo.

- Como quieras.

Una botella de vino blanco en el centro de la mesa fue abierta y Tae se sirvió una copa.

- ¿Tu gustas?

- No se me antoja, gracias.

- ¿Por qué no dejas la tristeza de lado? Aunque sea un poco.

- Es muy fácil decirlo.

- Solo hazlo. Sonríe, por qué sino Jungkook me golpeará cuando despierte.

- Si es que despierta.

Ambos nos miramos.

Éramos demasiado realistas para aceptar las falsas esperanzas.

- Un mes no es tanto.

- Lo sé. Es solo que he pasado los últimos cinco meses con él solamente.

- Entiendo. Nadie sabía que esto sucedería, pero conozco ese sentimiento de abandono y no se lo deseo a nadie - él me miró con precaución y yo le sonreí.

- No eres un falso Jungkook tan malo.

- Eso no me hace sentir bien. Me esfuerzo mucho, sabes.

- Me gusta que me abraces.

Tae se empezó a reír.

- No podría dormir sin abrazar a alguien.

- ¿Lo hacías... con Jungkook?

La atmósfera de pronto se puso tensa.

- Sabes que él jamás se quedaba conmigo. Por eso lo boté a la calle.

Sonreí al ver su expresión juguetona.

- Cometí muchas equivocaciones con Jungkook y creo que el estar "juntos" fue una de ellas. Es como mi hermano, jamás se comparará a lo que encontró contigo.

La comida fue traída y el rostro de Tae se cruzó con el asco.

- Solo come hasta donde puedas. Jungkook me enseñó a hacerlo, solo corta la carne en trozos pequeños y olvida que estás comiendo.

- Lo intentaré.

- Le diré a Jungkook que no comías bien.

Él me miró achicando los ojos.

- ¿No serías capaz?

Su expresión seguía y yo intentaba animarlo.

- Tae... - quizás si lo distraía no lo notaría tanto - necesito tu opinión sobre algo.

- Mmm... Esto sabe delicioso... - dijo cerrando los ojos. - ¿Qué necesitas?

- He estado trabajando en un manual de baile. Bueno, ya está terminado, pero no creo que sea muy bueno.

Él me miraba sin entender.

- ¿Quieres que lo lea?... Espera, ¿dices que puedo aprender a bailar como tú...?

Ambos nos reímos.

- Sí y no. Es que me da vergüenza que alguien lo lea, pero deben de hacerlo ya que quiero publicarlo. Estaba pensando en mandarlo a un editorial primero.

The Black Swan Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora