Habían pasado dos días y tras varios estudios los doctores dijeron que tanto las bebés como yo nos encontrábamos bien así que me habían dado de alta.
Ese tiempo internado me había servido para pensar mucho y aceptar parcialmente mi nueva realidad.
Mi padre me esperaba afuera de la habitación con mi bolso, ambos sentíamos una molestia sobreentendida hacía mi madre de la cual no hablaríamos hasta más tarde.
Había sido detenida y llevada a la fiscalía acusada de fraude a la espera de mi decisión, yo aun no sabía que demonios hacer con respecto a ella, no me decidía en si demandarla o no.
- ¿Irás conmigo?
Yo negué.
- Iré a mi hogar.
- Pero...
- No quiero ser una carga - agregué en un susurro.
- Está bien hijo.
No tenía a dónde ir, sin él sentía que no encontraba un rumbo.
- Jimin, me alegro que ya estés bien. - Namjoon se acercó y me tomó por los hombros, era su mirada cansada y triste el común denominador de todos, pero aun así ambos sonreímos con empatía.
- Gracias Nam, aunque creo que solo me tuvieron de rutina, yo estoy perfecto.
- Nunca está de más un examen rutinario.
En mi mente esos días me encontré pensando una y otra vez en todo lo que Tae me había confesado, viendo como todo encajaba con su forma de ser y su historia, desde su casa vacía hasta dormir en el suelo, eso me hizo querer tener esperanza.
- ¿Ha mejorado en algo? - mi padre le preguntó al doctor.
- Está estable, eso es bueno, ya está en una habitación. No es horario de visitas, pero podríamos hacer una excepción por ti. ¿Te gustaría verlo Jimin?
- ¡Oh! - la proposición me tomó por sorpresa - Sí, por supuesto que lo quiero ver.
- Bien, aquí te espero, hijo.
Asentí siguiendo al doctor. Nos detuvimos en una de las puertas en el tercer piso del edificio.
- Estaré aquí afuera, Jimin.
Volví a asentir y entré a la habitación.
Cerrando la puerta detrás de mi con cuidado y con la luz de la ventana iluminando la habitación me acerqué poco a poco a él reconociéndolo en el trayecto. En su brazo derecho se incrustaba una aguja donde goteaba un líquido transparente, los aparatos a los que estaba conectado reflejaban su ritmo cardiaco y en su cabeza una venda lo cubría por completo. Un escalofrío me recorrió el cuerpo al notar su tez pálida, debía de admitir que dentro de mi tenía la esperanza de que no fuese él, de que toda aquella tortura solo se tratara de una simple equivocación.
Me acerqué un poco más obviando el respirador artificial que salía de su boca y acaricié suavemente su mano, haciéndome a la idea de que solo estaba durmiendo, así era más fácil de sobrellevarlo. No supe el momento exacto en que había empezado a lagrimear hasta que mis mejillas se humedecieron.
- Las bebés te extrañan.
Le dije en un susurro.
- Yo también... por favor, vuelve...
El sonido de los aparatos fue lo que único que obtuve como respuesta.
No se movió, pero yo sabía que él me escuchaba.
Caminé alrededor de la cama mirando a través del tiempo y en lo cuidadoso que había sido conmigo.
- Lo sé todo ahora.
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The Black Swan
Hayran KurguEl bailarín cotizado Park Jimin en su afán de obtener fama y riqueza decide aceptar la propuesta del CEO Jeon Jungkook y ser su amante por una noche, pero después de esa noche el talentoso cisne negro desaparece de los escenarios, pero lo que no sab...
