19. Calida Tormenta.

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Las manos me sudaban, sentía que jamás había estado tan nervioso en mi vida, releía una y otra vez lo que me había escrito Jungkook, repitiendo con cuidado cada una de sus palabras.

Aunque los besos de Hoseok me habían tranquilizado, parecía que de nuevo todo se me había acumulado.

- Creo que tienes pánico escénico.

- Cállate linda, si no quieres que te despida. - la chica me miró sorprendida - No, no es cierto... ve por allí y no me presiones, por favor. En verdad no sé cómo demonios le hace Jungkook para no volverse loco.

- Mi jefe no lo piensa mucho, solo lo hace.

- Cariño... Largo.

La chica esta vez sí me hizo caso. Guardé el discurso en la carpeta mientras el chico de la ceremonia estaba comenzando a dar mi presentación.

- Es un placer para mi esta noche presentarles al rostro de nuestra campaña y vocero del Corporativo Jeon. El doncel, Kim Taehyung.

Me quedé en blanco cuando escuché su descripción. Era un idiota. ¿Cómo se atrevía a decir a los cuatro vientos que yo era un doncel? A penas nuestros ojos se cruzaron, quise asesinarlo con mi mirada. ¡Yo era más que un estúpido doncel!

Al estar en el centro del escenario, vi a todos allí aplaudiéndome. Era hora de entrar en ambiente.

- Buenas noches a todos.

Hice una corta reverencia y al levantar mi mirada vi como Hoseok caminaba hacia la salida del recinto. ¿A dónde iba? ¿No se suponía que iba a esperarme? Aclaré mi garganta comenzando a leer mi discurso con una sonrisa fingida en mis labios.

- El Corporativo Jeon a lo largo de los años se ha destacado por ser una de las empresas más confiables, brindándole a nuestros socios y clientes los mejores servicios y productos del mercado. Esta campaña no ha sido la excepción, y estamos realmente complacidos de formar parte de la nueva colección de la casa DelaCourt. – alcé el rostro buscando a Hoseok entre los invitados, mas no lo vi – Queremos que esta noche quede en sus memorias porque desde hoy los diamantes no serán los mismos para ustedes – di la señal para que se proyecte el video promocional y al finalizar el mismo apareció el lema de la campaña – "Un diamante es para siempre".

Me sentía nervioso, pero en cuanto todos aplaudieron con unas sonrisas en sus rostros, tomé fuerzas para continuar mostrando la colección de joyas de DelaCourt. Jungkook me había escrito un discurso de 3 páginas y aunque me fastidiaba que fuera tan jodidamente bueno, debía admitir que en eso consistía el éxito de su empresa.

Tiempo después pude bajar del escenario yendo directamente al área donde estaba el bufet, comenzando a revisar que todo continuara bien. Para cuando regresé al salón, muchas personas me interceptaron para felicitarme por el excelente discurso dado, olvidé todo por un momento y me dediqué a compartir detalles de la publicidad y mi experiencia siendo el director de la campaña.

Luego de unas horas, al verme libre de tanta atención, busqué mi celular con ansiedad, quería noticias de Hoseok pues él se había ido muy rápido de la fiesta. Solo deseaba que nada malo hubiese pasado.

Sin embargo, al revisarlo no tenía ninguna notificación de él y casi eran las dos de la mañana. No sabía si era prudente llamarle, a lo mejor ya se encontraba durmiendo, por eso después de varias copas decidí que lo haría solo para preguntarle si estaba bien. Camino a casa le marqué, mas él no contestó por lo que justifiqué aquello a la hora y no volví a insistir, dejaría que descanse. Aunque eso no evitó que me preguntara qué era lo que me quería decir y para no cometer ninguna estupidez, apagué mi celular.

The Black Swan Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora