27. Sol de invierno

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- ¿Ahora estás comprometido?

- ¿Qué? No, no, no es un anillo de compromiso.

- Mmm... ¿seguro?

- Sí... a no ser que Santa Claus quiera casarse conmigo.

- Pues ese "Santa Claus" sí que es moderno, cambio el trineo por un deportivo negro.

- ¡Hoseok!... He tratado de no pensar en eso. – dije apenado.

- Es que no puedo creer que lo hayas aceptado.

- No quise ser descortés, está bien.

Se empezó a reír de la situación.

Había llegado de visita a la casa junto a algunas bolsas de regalos para los bebés, desde unos trajes blancos hasta un par de diminutos zapatos.

- Mis sobrinitas serán las más hermosas.

De la última bolsa sacó un par de diademas, cada una con una flor enorme en ella, solo volteé los ojos.

- Aún no sabemos que serán.

- Igual se las pones.

- Payaso. – le dije entrecerrando los ojos.

- ¿Se están moviendo? - acercó su mano a mi vientre y los bebés le patearon en respuesta, abrió sus ojos y se empezó a reír emocionado. - ¡Hola, soy su tío Hobi!

- ¡Basta! - sus manos se movían por mi vientre haciéndome cosquillas y yo me retorcí.

- Awww... Jimin, te ves tan recuperado. Creo que jamás te había visto tan resplandeciente.

- E-es por el embarazo.

Volteé tapando mi expresión acalorada, después de lo que había sucedido el día anterior juraría que no pensaría en Jungkook de la misma manera.

- No solo es eso, es... tu aura, está llena de felicidad.

Bueeeeno, pues no era para menos.

- Me quedaré con él. - dije rápido.

- ¿Cómo?

- Eso. - me levanté de la cama y llevé los obsequios colocándolos en una cómoda que ya tenía las demás cosas que me habían dado en casa de los Jeon, desde sonajas hasta una carriola doble que todavía estaba sin armar en la sala.

- ¿En serio? No te reconozco Park Jimin.

- Soy el mismo. No sé de qué hablas.

- Has cambiado y mucho. Me gusta esta nueva versión.

- ¿Crees que estoy haciendo lo correcto? - abrí las cortinas de la recámara.

- Jimin... cariño, él es el padre de tus bebés, no solo tu debes de desvelarte, de esa manera lo obligarás a que te ayude.

Dijo en tono de burla.

- ¡Yaaaa! En serio.

- Dime, ¿qué otra opción tendrías? – preguntó de forma inquisidora.

Ambos hicimos una mueca pensando en lo mismo.

No, yo no regresaría a la casa de mi madre.

- ¿Ya le dijiste que lo amas?

Negué.

- ¿Él ya te dijo que es lo que siente por ti?

Volví a negar.

- Son un par de tontos.

- No quisiera presionarlo, además hay algo que no te he contado.

- Mmm... ¿un misterio?

The Black Swan Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora