Nathan...
Todos los días te parecen iguales cuando estas pasando por momentos malos o todos te parecen buenos cuando estas pasando por momentos buenos , pero la verdad es que nunca sabemos como serán los días siguientes a este, si estaremos bien o mal, siquiera si seguiremos con vida.
No sabemos los peligros de los que nos salvamos todos los días hasta que las cosas simplemente suceden.
- ¿Señor, Nathan? - me llamo mi nueva secretaria.
- Dígame - giro mi silla en su dirección, ya que estaba mirando por los ventanales antes de que mis pensamientos fueran interrumpidos.
- Lo llaman del hospital - fruncí el ceño descolgué el teléfono - podías haber tocado siquiera.
- golpee cinco veces la puerta y usted no abrió así que decidí entrar, disculpe - asentí y ella salió.
Puse el teléfono en mi oído.
- ¿Hola?
- ¡NATHAN! - casi tiro el teléfono al escuchar el grito.
- No hay necesidad de gritar, ¿sabes? - le dije.
- No respondías y creí que habías muerto del susto - respondió ella.
- ¿que paso? - me levante.
- Elizabeth esta en el hospital, se la llevaron a la sala de partos, uno de los niños esta en riesgo...
- ¡¿QUE?! - agarre mi chaqueta, las llaves y salí - ¿por que no me habías llamado?
- ¡te llame mil veces!
- eso no es...
- Señor, tiene dos reuniones pendientes para el día de hoy - interrumpe mi secretaria mientras camina a mi lado.
- pues las cancela o las aplaza - entre en el elevador y ella también.
- Es muy importante que estés aquí, ahora - dijo Jazmín.
- Usted me dijo que son muy importantes y solo hoy hay oportunidad, señor - siguió Angie.
- Ya mismo voy para allá - salí del elevador - Vale, pues tengo una urgencia, que Antonio se encargue.
- Antonio no se encuentra aquí, señor - pare en seco.
- ¡Pues lo llamas! - le grite tan fuerte que se sobre salto y todos los trabajadores de la primera planta se quedaron viendo - Sigan en lo suyo - Salí.
- ¿Todo bien? - Pregunto Jazmín.
- Si, si. Ya voy en camino - avise y me subí al carro.
- Trata de calmarte un poco, ¿si? - dijo y encendí el carro - todo estará bien.
- si algo le pasa a Elizabeth o a los bebés no me lo perdonare - mi voz se apago - ¿que paso?
- Yo creo que es mejor que...
- ¡Dímelo! - a este paso ya me había pasado dos semáforos.
- ¡Cálmate! - colgué.
Guarde el celular y me pase otro semáforo, solo que con este no corrí la misma suerte que con los otros. Otro coche venía a alta velocidad y yo estaba en mitad del camino.
Solo sentí el choque y pude ver como posiblemente mi vida podría acabar ahí, hubo otro golpe y fue cuando perdí lo ultimo que quedaba de esperanza, todo se torno oscuro.
Escuchaba sirenas a mi alrededor, personas gritando y otras hablando, sentí algunas manos jalando de mis brazos y mi cuerpo doler de cada jalón, pero el dolor junto con los sonidos comenzaron a restarse y poco a poco deje de escuchar todo a mi entorno y un pitido lleno mi cabeza.
ESTÁS LEYENDO
La Deuda
RandomElizabeth Johnson se verá obligada a pagar la deuda que tiene su padre con uno de los mafiosos más peligrosos del país. De ella depende la vida de su padre, hermana e incluso la de ella. - ¿en qué consiste el trato? - le pregunto a mi padre. - deber...
