16|

11.5K 470 19
                                        


Tirito de frío, mis manos están congeladas y las piernas me tiemblan. El parque es muy frío a estas horas de la noche. Busco las llaves del auto, es hora de regresar a casa, a estas horas no hay muchos autos. Así que me tomo la libertad de conducir lento, los ojos me arden un poco a causa del llanto.

Desde que salí corriendo de la casa de Blanca, conducí sin rumbo alguno, no tenía con quien ir, con quien desahogarme. Pensé ir con Harry, pero él aún estaba en su trabajo, así que decidí no molestarlo y pasarme al parque que siempre frecuento. Llore por un largo tiempo, la imagen de Marina con Santiago me disgustaba demasiado. Necesitaba una explicación pronto pero aún no estaba lista para escucharla. Apague mi celular, el cual no no paraba de sonar. Santiago me hizo casi cincuenta llamadas.

No sabia que pensar, que haría otra persona al encontrar a su esposo con otra mujer acariciandole el abdomen.

Las luces de la casa están apagadas, bajo del auto y abro con cuidado la puerta. No quiero despertar a nadie por lo que camino de puntitas hacia la habitación de invitados.

Pero por mala suerte un de mi zapatos se me resbala de las manos y hace un poco de ruido. Escuchó pasós y se que el viene hacia aquí.

– ¡¿Melissa, donde carajos estabas?! ¿Te la pasaste bien con el?

De que estaba hablando ¿quien era el?

– ¡No quiero hablar contigo Santiago!

– ¡¿Ahora no quieres hablar?! Después de que te desapareciste por más de cinco horas.

Lo ignoro y camino rápidamente hacia el cuarto de invitados.

– ¡¿No dices nada?!

– ¡¿Que quieres que te diga?! Si me desaparecí por cinco horas fue para no ver como mi esposo tenía sexo con otra tipa. ¡¿Sabes como me sentí al verlos?!

– Marina solo estaba limpiando el resto de bebida que me había caído, no estábamos haciendo nada.

– ¡¿Y yo me chupo un dedo no?! Sabes que no tengo ganas de hablar contigo Santiago. No después de lo que vi.

– ¡¿Donde estabas?! ¡¿Tu amante te consoló bien!?

Ahora ya tengo un amante, que estupideces se le ocurren a Santiago.

– ¡¿De donde has sacado eso ah?! Estaba en el parque, quería estar sola y me la pase ahí todo el rato.

– ¿Co-mo... tu... – lo interumpo.

– Si Santiago me la pase en el parque todo este rato. Me duele que no confíes en mi. – le cierro la puerta en su cara.

Esta vez no salen lagrimas, se que esas ideas no son de él si no de su madre. No puedo hacer nada con el cariño y la comunicación que tienen. Solo me queda aguantarme.

(...)


Siento caricias en mi mejilla, las cuales van descendiendo hacia mi clavícula. Su tacto produce cosquillas en mi. Me remuevo un poco para acomodarme, abro lentamente los ojos y visualizo a Santiago encima mío.

Muevo mi cabeza para rechazar sus caricias, me apoyo de mis brazos para levantarme.

– ¿Que haces aquí? – le pregunto fingiendo molestia.

– ¿No hay un buenos días amor, o un te amo Santi?

– No.

– Perdóname Meli, soy un idiota. Estaba muy preocupado por ti y pensé estupideces. Perdóname, Marina me regó la bebida en mi camisa, caminé al baño pero ella venía conmigo. Así que se ofreció a ayudarme a limpiar, pero después ella comenzó a tocarme y tu llegaste... El alcohol no me hacía pensar bien....

– No puedes culpar al alcohol.

– Te juro por mi vida que no hicimos nada.

– ¿Me juras que no hicieron nada?

– Te lo juro mi amor, yo nunca te traicionaría. – cierra su juramento con un beso.

Un cosquilleo se instala en mi vientre, las manos me tiemblan un poco.

– ¡Lo siento, yo no vi nada! – la voz de Harry nos hace separarnos. Acomodo mi cabello para no lucir exaltada. Lo Escuchó reír para después volver a besarme.

– Harry está aquí Santi – le digo entre el beso.

– Está bien, vamos debemos desayunar cariño– asiento y salimos de la habitación abrazados.  Le pido a Santi que se adelante al comedor, mientras que yo camino hacia mi habitación para ponerme algo encima.

Minutos después bajo, observó a mi esposo y a Harry viendo un partido de fútbol, los dos dialogan y no entiendo el motivo.

– Señora Melissa el desayuno está listo – la voz de Carmen me hace brincar del susto.

¿Como fue que no la escuche venir?

– Te he dicho que no me llames Señora - me mira avergonzada y yo le sonrió – Te alcanzamos en el comedor.

Ella asiente y yo camino hacía mis hombres favoritos.

– ¡Cariño, Harry! El desayuno está listo.

Ellos asienten y me siguen al comedor. Diez minutos después nos encontramos riendo y desayunando. No tengo mucha hambre por lo que solo picoteo mi plato, el sonido de un teléfono nos interrumpe.

El móvil de Santiago está sonando, el se levanta y se aleja para responder.

– Lo siento amor pero tengo que irme. – me dice preocupado.

- ¿Que sucedió, todo está bien?

– Si, solo que tengo que irme – me da un beso y se aleja casi corriendo de aquí.

Ni si quiera se despidió de Harry.

¿Quien le habría llamado para ponerlo de esa forma?









✾ ✾ ✾

PAIN & LOVEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora