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Melissa.

Mikhail me deja en la cama de mi habitación, enciende las luces para iluminar el lugar y me pasa un vaso con agua.

Me mira esperando que diga algo, muevo mis dedos con nerviosismo, porque es lo que él logra, ponerme nerviosa.

–Mírame – me pide. Pero no lo hago. Siento como se acerca, toma mi mentón y lo levanta para que lo mire. – ¿Estarás bien? – me dice con voz grave, haciendo que tartamudee un poco.

– Si-si, mu-chas gra-cías...– intento hablar pero me es imposible, si cercanía me hace temblar. Los recuerdos de aquel hombre queriendo violarme me invaden y comenzó a temblar, mi respiración comienza a entrecortarse.

« No otra vez »

El se da cuenta de lo que está a punto de sucederme, siento como sus brazos se deslizan por mi espalda. Me abraza y aprieta a su pecho.

– Tranquila, estas a salvo. Nadie te hará daño cariño. – mis lagrimas bajan – shh, todo está bien. – besa mi cabeza para tranquilizarme.

Poco a poco sus voz me hace entrar en seguridad, me tranquilizo y muy apenada logro mirarlo y el me sonríe en respuesta.

– Gra-cias – logró articular.

El asiente y se levanta para caminar hasta la ventana. El silencio inunda el lugar, no me atrevo a decir ninguna sola palabra y él tampoco.

A mi mente llega la imagen de Santiago, mirándome con odio. Se veía muy cansado y agobiado.

Quería bajarme de los brazos de Mikhail y correr hacia el, quería decirle que lo amo y no puedo vivir sin él. Que me perdonara, que lo hiciera por el amor que nos tenemos.

Pero después recordé que ya no había ningún nosotros, el ya le pertenecía a otra mujer, y yo no interferiría.

– ¿En que piensas? – la pregunta de Mikhail logra sacarme de mis cavilaciones. Pienso unos segundos mi respuesta.

– En nada – es lo que logro decir.

– ¿Me pregunto si ese nada tiene nombre y apellido? – enarca una ceja.

– Bueno, yo no...

– Tranquila si no deseas contarme esta bien.

Exhalo– Pensaba en Santiago. Él nos miró cuando me llevabas en brazos. Y...– me interrumpe.

– Dime una cosa, ¿Aún están juntos? – niego – Me pareció ver en la televisión un reportaje en donde ellos habían formalizado su relación.

– Si, yo también lo vi.

– ¿Y entonces?

– ¿Entonces que? – el sonríe.

– ¿Dime entonces que te preocupa?

– Bueno,  no quiero ser grosera. Pero pienso que es algo que no te incumbe.

– ¿Ni porque somos amigos me dirás?-

– ¿Somos amigos? – el se levanta al terminar de escucharme. Camina lentamente hacia mi, sin pedir permiso se sienta a un lado de mi. Soy capaz de sentir su aliento en mi oído.

- ¿No lo somos? – me pregunta logrando nuevamente ponerme nerviosa.

- No-yo-no-te-conozco- – tartamudeo.

– Has herido mis sentimientos, ¿Lo sabias? – me hace reír.

– No fue mi intención. – reímos al mismo tiempo.

– ¿Interrumpo algo? – la voz de Harry nos hace brincar del susto a los dos. Quiero levantarme y abrazarlo pero no puedo levantarme.

Mikhail de aleja de mi y Harry pasa a ocupar su lugar.

– ¿Como estas pequeña? – me dice Harry mientras me abraza. Me llegan unas inmensas ganas de llorar, pero no quiero arruinar el momento.

– Bien – le digo con voz entrecortada. El se de cuenta de que quiero llorar.

– No llores Meli– me dice abrazándome.

Pero no puedo resistirlo, necesito desahogarme con alguien, necesito hablar con alguien.

– ¡Harry! – le digo llorando – Ya firme el divorcio.

– No llores pequeña, todo estará bien.

– No Harry, nada estará bien. ¿Que voy a hacer yo sola?

– Nadie es indispensable Meli, saldrás adelante. Necesitas salir adelante, y lo harás yo te ayudaré.

PAIN & LOVEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora