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Santiago.

Cuando era pequeño, recuerdo haber escuchado a mi padre decir que en la vida siempre tendremos a dos amores, el amor de tu vida y tu alma gemela. Es esa la situación en la que me encuentro?

Melissa y yo fuimos lo mejor de nosotros, fuimos uno mismo. Pero como siempre, no todo es color de rosa, nos lastimamos, yo me equivoqué en engañarla y dejarla sola. Y ella se equivocó en devolvérmela de la misma manera solo que más dolorosa.

La veo cantar sentada desde el piano frente a nosotros, se ve muy hermosa con aquel vestido blanco que trae puesto, sus ojos han vuelto a tener esa chispa que siempre me gusto de ella. Me enteré por Carmen que ella había empezado a asistir al psicólogo, me alegro de alguna forma.

Ella lo necesita.

Su primera lágrima a caído y me siento mil veces culpable por ello,  «no quiero que llores», algo en su mirada me decía que se estaba despidiendo de mi. Sus lagrimas seguían derramándose y yo no podía hacer nada. Me dolía como a nadie.

Llegue a pensar  en olvidar todo y empezar de cero, olvidar todo y rogarle que nos diéramos otra oportunidad. Pero no podía, las fotos llegaban a mi mente y me arrepentía. Incluso llegaba a golpear todo a mi alrededor, hasta que Marina llegaba y me tranquilizaba.

Marina, ella es una persona muy diferente, cuenta con mucho carácter es muy extrovertida y curiosa. Siempre estuvo en los momentos que necesitaba hablar con alguien, ella me abrió los ojos y me mostró a la verdadera Melissa. En el tiempo que llevo con ella, todo a estado bien, nos relacionamos perfectamente, pensamos igual, tenemos casi los mismos gustos. Es perfecta, pero no se si lo es para mi. No se que es exactamente lo que siento por ella. Marina sabe envolverme, atraparme, pero no sé si lo suficiente.

Cuando le pedí matrimonio, estaba borracho, me había tomado una botella entera de tequila. Ese día ella estuvo muy feliz y sin dudarlo me acepto, me dijo que era la mujer más feliz del mundo. Al día siguiente cuando volví a mis cinco sentidos, no recordaba nada de esto, si no hasta que vi una publicación donde ella decía que pronto sería mi esposa. Me arrepentí en ese instante, no podía creer lo que había hecho.

Pero no podía decirle eso a Marina, no podía lastimarla de esa forma.

Intento articular un no llores a Melissa, pero en el instante que lo hago la canción termina y ella se levanta rápidamente de el asiento, toma parte de su vestido y sale apresuradamente de lugar. Los flashes comienzan a sonar y los invitados quedan consternados por lo que esta sucediendo.

Sin pensarlo suelto a Marina y corro siguiendo a Melissa. « Necesito hablar con ella » Pero al llegar con ella, su amante y Harry están a su lado.

Aquel imbecil de la foto la abraza y a Harry se le ve un poco molesto.

– Melissa permíteme hablar contigo – le ruego. Y aquel imbecil por fin la suelta.

– No tenemos nada de que hablar – me dice ella con voz entrecortada. Se por demás que no quiere hablar conmigo ella no me quiere cerca y eso me lastima.

– Por favor – vuelvo a rogarle.

– Amigo necesito decirte algo – aquel imbecil se le ocurre hablar. – No sucedió nada entre nosotros, en ningún momento llegue a besarla o a faltarle el respeto. Sabía por demás que ella se encontraba comprometida, yo nunca interferiría en un matrimonio. No me gusta verla sufrir, y tu lo estás haciendo, ten en cuenta eso. – el cabron de Mikhail le dice algo a Melissa que no logro entender y se aleja de nosotros.

– Santiago, creo que tu ya no tienes nada que hacer aquí, estas casado, tienes a otra mujer a tu lado. Lo mejor es que olvides a Mel y la dejes en paz. – habla Harry.

– Pero..– interrumpo.

– Pero nada, tu lo quisiste así – toma a Melissa de las manos y se la lleva. Pasan al lado mío y yo volteo esperando una mirada de Melissa, la cual no sucede.

Es definitivo, ella a pasado página.

PAIN & LOVEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora