LXI

1.1K 57 4
                                    

POV Alba

Habíamos llegado ya a casa y me acababa de duchar, el agua caliente me sentó fenomenal para relajarme un poco y ordenar todos los hechos de mi cabeza. Había estado a punto de morir? Había sido salvada por mis amigos? Era algo fuerte de asimilar. Veía a Natalia algo distraida desde el acontecimiento y me preocupaba que lo hubiese pasado mal y no me lo quisiese contar. Nunca contaba sus cosas y me fastidiaba no poderla ayudar igual que ella me ayudaba a mi.

Bajé escaleras abajo para ver si podía ayudar en la cocina con algo, un olor a verduras inundó mis fosas nasales haciendo rugir a mi estómago. Me sentía mucho mejor, había recuperado del todo mi color natural de cara y podía respirar perfectamente.

-Ayudo con algo por aquí? -sonreí entrando y viendo a Joan preparando algo en una olla y a Damion en el otro fuego friendo otra cosa.

-No, por aquí estamos completos -sonrió Damion. -Puedes ir poniendo los cubiertos si quieres -me indicó señalando un montón de cubertería esparcida por la mesa pequeña. La cogí y la saqué al porche para ayudar un poco, allí estaba África con una cerveza como no.

-Déjame, que te ayudo -se ofreció dejando la cerveza y quitandome unos pocos de cubiertos. -Como te encuentras? Mejor? -se preocupó elevando la cabeza.

-Si, mucho mejor. Estoy como nueva -sonreí mirándola. -Oye, tu crees...que Natalia está rara? -pregunté con confianza a la morena.

-Bueno, no lo sé Alba. -se encogió de hombros mirando a los lados por si estaba cerca. -Estará cansada, es normal. Lo ha pasado fatal -me informó, enserio lo había pasado tan mal?

-Enserio? -pregunté poniendo vasos.

-Si, déjala unas horas. Mañana estará como nueva -me tranquilizó acabando de poner todo

-Vale, es que me preocupa que no me quiera contar sus cosas -me senté en una silla.

-Bueno, es normal que te preocupe -se sentó a mi lado. -Pero ya sabes cómo es, es reservada -sonrió.

Al poco llegaron todos para sentarse, Miki y Natalia se sentaron juntos enfrente de mi. Estaban los dos muy serios, más de lo normal. Siempre estaban bromeando y sonriendo, animando a todos. Pensé que simplemente habían tenido un mal día, que era lo que pasaba. Todos lo habíamos tenido.

-La comida está lista señores y señoras -llegó Joan con un mandil y una cazuela bastante grande. -Sopa de verduras de primero -informó dejando el recipiente en la mesa y sirviendo a la gente en los platos.

-Y de segundos unos filetes de ternera -destapó con gracia Damion la fuente.

-Que buena pinta -agradeció Marta al ver el plato de sopa.

-Dios mio, esto huele que alimenta. Es droga -bromeó María sorbiendo la primera cucharada. -Joan, tienes futuro. Apúntate a máster chef -siguió insistiendo.

-Gracias, tomaré nota -bromeó Joan sin dejar de servir platos.

-Igual nos ha envenenado a todos -bromeó Dave cogiendo su plato y riendo

-No hombre! Pero un escupitajo no te lo niego -guiñó un ojo haciendo que Dave pusiese una cara de asco.

-Pues está buena -admitió.

-Como yo -gritó María haciéndonos reír.

Después de cenar no podía más con mi cuerpo, me pesaba cada extremidad con solamente respirar. Así que me metí nos fuimos a la cama, Natalia, Miki y Marta se querían quedar un poco más despiertos así que se sentaron en el porche a hablar. Me hubiese apetecido pasar el tiempo con ellos pero estaba cansada y solo podía pensar en la dulce acogida que me iba a proporcionar la cama.

The weird / ALBALIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora