Capítulo Final

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7 años después

Un niño de 7 años estaba sentado en una silla del comedor, con sus gafas puestas y leyendo un libro. A dos asientos más allá, otro pequeño de 5 revoloteaba sobre su hermana mayor, que estaba mirando algo en su computador portátil.

- ¿Habrá inflables en tu fiesta Anna? – La jovencita de casi quince años rió divertida.

- No cariño, será una fiesta para niños más grandes.

- Sin inflables no hay diversión – dijo frunciendo el ceño mientras se metía a la boca un pedazo de manzana.

- Tienes razón - concedió su hermana – pero esta fiesta es... diferente.

- ¿Por qué?

- Porque son mis 15 años.

- ¿Y no aceptan niños de 15 años en los inflables? – Ángel que escuchaba sin quitar la mirada de su libro volteó los ojos al escuchar a su hermano menor.

- Así es Nachito; es un crimen ¿verdad? – le dijo Anna sonriendo y le hizo cosquillas en la nariz. – Entonces, desplegó una fotografía en su ordenador.

- ¿Quién es? – preguntó Nachito lanzándose sobre su hermana quien se quejó un poco

- Es mi mamá.

- ¿Tu mamá? Pero esa no es mamá. – Ángel resopló entonces y dejó su libro para explicar con su acostumbrada tranquilidad.

- Anna tiene una mamá diferente, que murió cuando ella estaba pequeña. – Nachito miró a su hermano, sin atreverse a cuestionar su argumento, pues Ángel siempre tenía la razón. Entonces miró a su hermana que ahora lo veía fijamente, no sabía cómo podría abordar el asunto con su hermano pequeño.

- ¿No estás triste de no ver a tu mamá Anna? – dijo apoyando su mentón en la mesa. Anna entonces cerró la portátil y se acercó a su hermano.

- No. Antes estuve triste... pero ya no. – Cristina iba llegando al comedor con unos jugos, pero se detuvo al escuchar la conversación. – Cuando estaba pequeña como tú, pedí un deseo. – La mención del deseo llamó la atención de Nachito, y Ángel no pudo evitar quedarse pendiente de la plática de sus hermanos.

- ¿Un deseeeeo?

- Así es.

- Pero los deseos no se pueden contar Anna. – dijo frunciendo el ceño.

- Cuando ya se han cumplido sí.

- ¿Cuál fue tu deseo? – Dijo Nachito sentándose en las piernas de su hermana.

- Desee con todas mis fuerzas tener una mamá. Y, ¿sabes qué? La encontré. – Los ojos de Cristina se humedecieron. Ángel se acercó para escuchar mejor la historia – Era mi maestra, y era un poco rara. – Escondida Cristina sonrió

- ¿Por qué Anna?

- Le tenía un nombre a su coche... pero además de rara, era divertida y muy dulce. La quise inmediatamente para mí, y ahora soy muy feliz con ella.

Inocente DeseoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora