Tuve dos reuniones con Mercedes como super jefecita, mantuve silencio absoluto pero en realidad la estaba ignorando porque todo lo que decía era ir en otra dirección, aún no me sentía con mucho ánimo para pelear con ella.
—Euge, tienes cinco minutos? —preguntó cuando todo el mundo estaba saliendo de la sala de reuniones, miré mi reloj y asentí cerrando mi computador.— Quiero que sepas que la única razón por la que cancelé los presupuestos es porque no tuve tiempo de darle una segunda mirada y todo lo que salga desde ahora es parte de mi administración, entonces quiero que sepas que no lo hago para pelearme contigo, todo lo contrario deseo que llevemos todo esto en paz.
—Dale. —respondí y me puse de pie.— Necesito que los apruebes antes de la próxima semana o vamos a llegar tarde a todo el marketing de la nueva colección y eso si sería una completa locura. La última semana del mes haremos una sesión exclusiva para Vogue y estoy negociando para que la tapa vaya con alguna prenda nuestra, puedo llamar al director si quieres continuar con...
—No, para nada... las negociaciones me imagino que son tu terreno, como buena hija de padre —respondió haciéndose la buena onda y graciosa.
—Espero que sea completamente diferente, pero bueno —suspiré.— Tu y yo no vamos a ser mejor amigas jamás, tampoco vamos a tener buena onda y supongo que voy a tener que soportarte hasta que mi papá se de cuenta que no tienes idea lo que estás haciendo, evita joderme y yo prometo evitar lo mismo. —simplemente movió la cabeza.— Que tengas un buen día, permiso.
—Eres tu padre, aunque no te guste lo eres y como soy experta en Suarez no voy a decirte nada, agradezco que no hayas interrumpido la reunión de hoy, genera un mejor ambiente en el equipo —me puse de pie y salí del lugar, estaba demente.
Salí de la sala de reuniones y me encontré con Bella apoyada en el mesón de Caro, la estaba haciendo reír como siempre, entonces me fuí directo y la agarré por la espalda.
—Hoooooola —me dijo con una sonrisa.— No te vi, todo bien? Vine a dejar un presupuesto a dos cuadras de acá y dije, bueno tengo que ir a visitar por cinco minutos a mi... a la chinis, tengo una reunión. —Caro me miraba con una sonrisa sin entender nada de lo que estaba pasando, tampoco se lo podía creer.
—¿Nos tomamos un café? —pregunté
—No puedo —miró su celular.— Tengo una reunión y si llego tarde Jesse me va a matar, pero quería pasar a... saludarte nada más, que linda estas. Caro, eso también es parte de las notas de tu jefa ¿Tiene que venir linda todos los días? —Caro asintió mirándome, ella siempre era extremadamente reservada con mis cosas, por lo mismo, era mi persona de máxima confianza.
—Ven, te quiero mostrar una cosa de dos minutos —la tomé de la mano en el pasillo de la empresa y la llevé a mi oficina, ya estaba en modo "no me importa nad.a" Cerré la puerta y bajé la pequeña persiana para cubrir el vidrio que quedaba disponible, entonces la besé trás la pared, no teníamos demasiado tiempo.
—¡Que divertido! Me encanta el labial —rió.— ¿Me querías mostrar otra cosa? Espero que esto no sea una táctica con los trabajadores o algo así —agregó con una sonrisa, era un pequeño ángel que me divertía todo el tiempo.— Me encantaría tirarte todo lo que tienes en el escritorio pero a la vez me duelen los dientes porque pienso en lo mucho que tardas en organizar todas esas cosas.
—Exacto, el escritorio es sagrado. Voy a visitar el tuyo y puedo darte una mano para que seas más organizada, con una mejor organización podrías visitarme por más de cinco minutos —levanté los hombros y ella soltó una sonrisa para besarme.— Me gusta que vengas de sorpresa.
—Me tengo que ir —hizo un puchero.—Extrañame, nos vemos. ¿Ya pensaste en tu valija?
—¿Que ropa tengo que poner? —pregunté.
