Ocho meses después.
DIANA
— ESO, QUIERO QUE LOGRES HACER UNA VUELTA.— como ordena mi entrenador y único amigo en este país.
Corro un poco para usar el trampolín y hacer una vuelta en el aire, aterrizó de forma correcta haciendo que mi amigo grite emocionado. Yo simplemente me tiro al suelo a llorar.
— Ya deja de llorar, manchas mi piso.— se acuesta a mi lado, yo simplemente miro el techo.
— ¿No irás a la fiesta del bebé?— pregunta, yo lo miro ofendida.
— Obvio que iré a la fiesta... es simplemente que intento analizar todo. — digo, el se queja en cuanto las niñas empiezan a tirarse sobre nosotros.
Se preguntarán que pasó, yo les respondo.
Ya pasaron ocho largos meses, meses de dolor, llanto y más dolor.
Londres era un lugar sumamente lluvioso y frio, algo que no ayudaba a mi recuperación. Pero pude lograr adaptarme a todo ello incluso mi pie mejoró, no cicatrizo de la forma más hermosa. Pero casi ni se nota, se preguntarán quién es mi amigo.
Pues la realidad es que es el hombre quien contrato Aarón, un chico de mi edad cuyo único placer en la vida es ordenar y ver como lloran. Un aspirante a gimnasia que se separó por romperse el tobillo, un pesado de metal y adiós futuro.
Ahora tiene un centro de rehabilitación y es profesor de unas niñas cuya pasión es decir que soy la madre del grupo, solo por que también las ayudo a entrar y voy a sus participaciones.
— Bueno niñas, debo irme... tengo que terminar de empacar y asistir a una fiesta.— sonrió, ellas se salen justo cuando digo eso y cuando la puerta es abierta. Los padres empiezan a buscar a sus hijas, arreglo mi cabello el cual va por los hombros.
Tomo mi bolso para salir del lugar, camino perfecto a diferencia de cuando hay humedad que realmente no puedo ni levantar el pie.
Mi departamento no quedaba tan lejos así que simplemente salgo caminando sintiendo el aire frío en mi cara, llegó hasta esta mi departamento abriendo la puerta y cerrando la. La hermana de Aarón se mudó a otro país dejándome sola en este lugar pero no me quejo.
— Bien... el vuelo sale mañana a las 7:00, debo estar ahí a las 6:50. — me digo a mi misma mientras tengo la ropa que usaré a fuera y mi pijama. Me doy una ducha y me pongo el pijama.
Dejo las maletas en un lugar cómodo, preparo todo para luego tirarme a la cama cansada. El sueño me estaba matando literalmente, así que no me cuesta nada quedarme dormida.
▪︎ ▪︎ ▪︎
— Señorita Clark...— dejo las gafas negras en mi cara mientras paso una mano por mi cabello, en cuanto llegó veo aún hombre en traje. Me acercó a el viendo como toma mis maletas, suspiró para hablar.
— Supongo que Aarón no vino.— digo, el asiente.
— El señor Clark a estado muy ocupado, la empresa se volvió muy conocida y con ella empezaron a llover información privada. Tiene mucho trabajo que hacer, pero aún así le informamos sobre todo.— asiento, camino con el ignorando todo.
En cuanto llegamos al nuevo departamento de Aarón quedo enamorada, sigue teniendo un gusto hermoso.
— El señor mandó a preparar su habitación, en la parte de arriba hay una piscina. El señor podría venir en cualquier momento. — dice para desaparecer, me quitó mis gafas para dejar las maletas en la habitación que me dijo y explorar la casa.
Abro una de las habitaciones encontrando el sillón raro y el tubo, un sentimiento arropa todo mi cuerpo.
Voy hacia el tubo para usarlo un poco, doy una vuelta en el para luego bajar con mis piernas separadas. Cuando termino me dejo caer haciendo sonar mis botas con tacón, me volteo pegando un saltó.
— Diana.— me sonríe, mis ojos se llenan de lágrimas pero evito que se vean.
No es como si el no me hubiera visitado en las fiestas o de vez en cuando, siempre hablábamos por teléfono.
O simplemente nos dábamos un espacio de días.
Se acerca hasta a mí enrollandome en sus cálidos brazos, mi corazón late con tanta fuerza mientras que siento una corriente viajar por todo mi cuerpo. Lo abrazó con la misma fuerza que el a mí, cuando termina el abrazo no puedo evitar dejar un pequeño beso en sus labios.
El me sonríe para tomar mi mano y sacarme del lugar, caminamos hasta la sala en la cual hay un ramo de flores una pequeña caja.
— Quería entregarte esto, lamento mucho no poder ir a buscarte en el aeropuerto. — dice, me entrega la caja. La tomo con cuidado viendo una pulsera realmente hermosa, el lo toma para dejarla en mi muñeca.
— ¿Estas intentando comprarme?— preguntó, me mira nervioso. Yo sonrió poniendo hacia arriba mi mano para poder verla mejor. — Por que confieso que funcionó.— digo, me da una sonrisa relajada.
El me lleva a su sala a ver una película, luego de eso yo preparo mis cosas para mañana.
Cuando es hora de dormir el se va a su cuarto y yo al mío, me acomodó en mi cama viendo el lugar vacío. Pongo una mano en ese espacio aburrida, no pensé que tomaría distancia.
— Esto es realmente aburrido.— digo mientras siento el sueño venir, me duermo pensando en las posibilidades de que Aarón ya no quiera tener nada conmigo.
ESTÁS LEYENDO
Yes, Daddy
Novela JuvenilCuando tienes la opción de pecar con tremendo pecado como El. No te molesta hacerlo hasta con los ojos cerrados. Piensa bien lo que haces por que después no hay salida. ••• "Hasta que el deseo, el fuego y el pecado nos consuma." * créditos de port...
