- ¿Usted cree que a mí me beneficiaria algo de lo que un vulgar pirata como usted pueda ofrecerme? – me crucé de brazos mirándolo desde arriba mientras él estaba recostado en el tronco.
- ¿Crees que no sé qué es la desesperación? Si no estuvieses desesperada no te habrías colado en mi barco, además no seguirías escuchándome- dijo lo último con una sonrisa, los rayos de sol le daban directamente la cara y me dejaban apreciar mejor sus facciones, él cerro los ojos y levantó más la barbilla relajándose bajo el sol.
Eso era verdad, pero él no iba a saber que estaba desesperada y estaba esperando a que me contara que quería de mí y que me podía dar el a cambio.
- Tonterías- dije empezando a caminar lejos de él.
- Espera- le escuché decir.
Sonreí por lo bajo. Me giré y lo vi levantarse y avanzar hacia mí.
- Si me ayuda a adentrarme a coger algo prestado del rey, tendrá un favor de este pirata, y sé que lo necesita, se le nota en la mirada.
- No me fio de usted- confesé, mirándolo directamente a los ojos.
Lo vi dudando, pero al final acabo ladeando la cabeza y sonriendo.
- Un pirata siempre cumple sus promesas, dime lo que necesitas y te lo daré.
- ¿Sabe usted que me la estaría jugando robándole al rey, ¿no? - dije.
- No estamos robándole nada, solo estoy cogiendo algo que el me quito hace tiempo y necesito- dijo, ahora con un tono más serio.
- ¿Y cómo nos colaríamos?
- Fácil. Este sábado hacen una fiesta en palacio y todos los nobles e invitados del rey van, y, adivina quién tiene una invitación para dos- en sus ojos se notaba el brillo de la adrenalina.
Seguía sin fiarme de él, pero si eso era verdad, todo sería más fácil. En palacio, podría averiguar sobre el escudo de aquellos hombres y donde estaban o hacia donde iban. Lo volví a mirar, los piratas no prometían a menudo, pero si luego no cumplía su promesa igualmente podría conseguir algo en palacio. Así que acabe asintiendo.
- Vale- respondí.
Él sonrió con triunfo y me extendió mi brújula.
- Mis tripulantes ya estarán en el barco, así que vamos, preciosa- dijo extendiéndome su brazo.
Bufé y rodé los ojos. Caminé hacia delante sin mirarle y el rio mientras corría detrás mía.
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Después de haber llegado al barco, estábamos en su camarote con una mesa enorme llena de mapas, ron y cachivaches. Estábamos él, yo y su mano derecha, Ronel.
Ronel era un hombre mucho más mayor que yo y el Capitán, tenía una barba espesa negra que se tocaba mientras pensaba, tenía un parche en el ojo izquierdo y antes de entrar lo había visto chocar contra un mueble de la habitación, iba definitivamente borracho, pero parecía que se le estaba pasando el efecto con el rato.
- Entonces, Capitán, el plan es que cuando estén dentro y vean que no hay peligro, nos abrirán la puerta trasera donde estaremos nosotros esperándolos. ¿No? - preguntó Ronel, tocándose la barba con migas de pan y de carne.
- Ese es el plan Ronel- le afirmo el Capitán.
- ¿Y todo lo demás? - pregunté el otro atento a un plano del palacio que había extendido en la mesa.
- Como decidimos en el puerto de Mont Avall- le contesto el Capitán.
Ronel asintió y salieron del camarote juntos. Este era grande, con unos ventanales que dejaban una magnifica vista del mar, una mesa de madera depositada en medio de la habitación con todo desperdigado por encima, en un rincón una cama grande con todo tipo de pelajes, al otro lado del camarote cajas llenas de ron y una estantería con libros junto a una vitrina. Me acerqué a la vitrina curiosa, en ella había diferentes objetos que relucían, uno en particular llamaba mi atención así que extendí la mano como hipnotizada hacia la calavera negra con un diente de oro.
- Para- de repente la voz del Capitán se hizo escuchar, haciéndome brincar, me llevé una mano al corazón y lo miré asustada.
- ¿Qué? - susurré.
Se acercó rápidamente y me movió de allí a la otra punta del camarote sentándome en la cama.
- No vuelvas a acercarte, es peligroso- dijo, mientras habría un baúl y buscaba entre los ropajes.
Me tiro un camisón de mujer y yo le miré extrañada.
- No preguntes- dijo.
Asentí y se fue para que me cambiara, cuando ya estuve preparada volvió a entrar.
- Esto... La dejaré dormir en mi cama, yo estaré en la proa, no sé preocupe por lo demás, si se siente más cómoda cerrando con llave la puerta, hágalo- se arroscó la nuca incómodo.
Asentí y me tiro la llave que cogí al vuelo antes de que cayera. Después se fue y me quedé sola en el camarote, me levanté rápidamente y cerré con llave, dejando la llave en la cerradura. Me volví a la cama y me arropé con todos los pelajes que tenía el Capitán en su cama.
Después cerré los ojos, pensando que cada vez estaba más cerca de mi destino.
O eso esperaba.
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Ardiente Venganza
General FictionVi morir a mi madre, la vi arder en la hoguera. En silencio, sufriendo, pero en silencio. "Bruja", le habían gritado mientras ella estaba agonizando de dolor. Y a mí no me quedaba nada, solo una furia que ardía por salir, y lo haría. Vengaría lo que...
