Había pasado exactamente una semana desde que compartí mi dolor con Kilian, una semana en la cual había estado en el camarote de la Joya Negra, encerrada, creando planes para llegar hasta los Baillis junto a Kilian. Pocas veces se había marchado, solamente cuando lo necesitaban con urgencia su tripulación, pero si no era por aquello pasaba la mayor parte del tiempo ayudando a perfeccionar el plan.
El plan.
Ahora mismo estaba de pie buscando entre los planos del castillo del rey, Kilian en el otro lado de la mesa, sentado, escribía en una libreta con los pies sobre la mesa. Tenía el pelo desordenado de tanto pasarse la mano, frustrado.
- Evelyn- dijo llamando mi atención.
- Aja- respondo mientras ojeo en un libro que él consiguió para mí.
- Deberías dormir- dice, volviendo a una posición más cómoda, sentado en la silla con los brazos apoyados en la mesa y aguantándose la cabeza.
Bosteza cansado y giro para ver el reloj de la pared. Ni me había dado cuenta que eran las cuatro de la mañana, parpadeo, incrédula.
- ¿Pero...? - digo confundida.
Aún me quedan muchas cosas que mirar, perfeccionar e inspeccionar, no hay tiempo para descansar. Pero antes de que siguiera, me interrumpió.
- Venga Evelyn duermes muy pocas horas, ves a dormir. Mañana seguimos.
Sabía que si me negaba a ello me obligaría y además se quedaría despierto conmigo, y por como los ojos se le cerraban irritados se le notaba el cansancio desde leguas de distancia.
Como me había estado quedando a dormir este tiempo yo ocupaba la cama y él el sillón. Me levanté y recogí los documentos y papeles de la mesa, poniéndolos uno encima del otro en la esquina de ella.
Cuando me dirigí a la cama estirando mi espalda con los brazos hacia atrás por el entumecimiento de haber estado en una posición tan incomoda como en la cual yo había estado, miró a Kilian cogiendo una de las mantas para ir al sillón, cuando lo interceptó y lo hago parar.
- Se que debe ser incomodo dormir en el sillón y que al final este es tu camarote, además la cama es muy grande y cabemos dos personas perfectamente- le digo.
- No, no, no, Evelyn. Estoy bien en el sillón- me responde.
- Vale, bueno, no me has dejado otra opción- le respondo resignada.
Como ya lo conozco sé que no va a aceptar, aunque yo le insista más, por ello me acercó a las cajas con alcohol y cogiendo una de las botellas, la destapó y antes de que consiga parpadear la vació en el sillón.
- Vaya, parece que ahora no tienes donde dormir- le digo irónicamente.
Él me mira sorprendido con una pequeña sonrisa en los labios y negando con la cabeza, asiente acercándose a la cama.
Después de meternos en la cama juntos y que cada uno se girase dándonos la espalda, lo escucho suspirar.
- Buenas noches, Evelyn.
- Buenas noches, Kilian.
Y con el calor de su cercanía aun habiendo una gran distancia entre nosotros sentí que empezábamos a encajar como pequeñas piezas de un puzle.
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Ardiente Venganza
Fiksi UmumVi morir a mi madre, la vi arder en la hoguera. En silencio, sufriendo, pero en silencio. "Bruja", le habían gritado mientras ella estaba agonizando de dolor. Y a mí no me quedaba nada, solo una furia que ardía por salir, y lo haría. Vengaría lo que...
