Capítulo 13: ¡Me engañaste!

5.4K 514 34
                                        

Las manos frías del Capitán me desatan y caigo hacia delante con las manos en el suelo, hago una mueca con la cara como queriendo decirle:

"Podrías haber avisado al menos"

Torpemente me enderezó y miro al frente viendo cómo se ha desatado el caos. Piratas luchando contra los guardias del rey. Buscó con la mirada al rey, pero ya no estaba allí, había huido. El Capitán me agarró del codo y me tiro hacia tras antes de que una flecha pasara por delante mía donde yo había estado anteriormente.

- Marchémonos- dice él entre el ruido.

Saltamos por el lado trasero de la tarima y él cogiéndome de la mano, me arrastra hacia una de las calles donde no hay mucha gente, pero antes de que nos demos cuenta se interpone en nuestro camino un guardia. El Capitán le arrebata la espada con una llave ágil y se la clava en el pecho, la sangre empieza ha brotar de la boca del guardia mientras este balbucea incoherencias.

Cuando llegamos a la calle, tres hombres gritan en nuestra dirección señalándonos y llamando la atención de más de un guardia. Empezamos a correr, el corazón me iba a mil, pero sabia que si miraba hacia atrás donde nos perseguían los guardias con sus espadas puntiagudas, el corazón se me saldría por la boca. Corrí, ahogándome, pero sintiendo la adrenalina correr por mis venas, giramos otra calle, otra y otra, hasta dejarlos tan atrás como para que no nos encontrasen. El Capitán se paró abruptamente y copié el movimiento, puse mis manos en mis rodillas y respiré agitada.

- Ven, los hemos adelantado, pero eso no quiere decir que no nos vayan a seguir buscando.

Asiento, dándole la razón, y entramos a un local cualquiera. Miro a mi alrededor, algo familiar me hace pensar que esto ya lo he visto hasta que veo unas cartas del Tarot. Es un local especializado en la brujería, todo a mi alrededor tiene un aire mágico, el aire está cargado de algo familiar en mí. Es imposible que este sitio este aquí, el rey ya lo habría destrozado. El Capitán acercándose al mostrador le da a una campana que hay apoyada y el tintineo de esta suena por todo el local.

- ¿Hay alguien? - pregunta.

Después de eso escuchamos algo caer y una exclamación, desde detrás del mostrador sale una mujer bastante mayor que se pasa las manos por su vestido. Parece sorprendida de que alguien haya entrado allí.

- Ho-hola- tartamudea.

Nos sigue mirando primero a uno y luego al otro.

- Perdónenme, es que hace mucho que no tengo visita por aquí- dice.

- ¿Y eso? - pregunta el Capitán, curioso.

Ella frunce el ceño.

- Este es un lugar mágico en el cual mi magia se agolpa para hacer una barrera desde donde los humanos no pueden pasar, claro. Por eso ustedes han entrado, la magia ha hecho una brecha para dejar entrar más de ella- dice tranquilamente, con las manos entrelazas sobre el mostrador.

Ahora sí que yo abro la boca sorprendida.

- ¿Perdone? ¿Cómo ha dicho? Nosotros no somos brujos- le responde el Capitán.

- Claro que sí, chico. Uno de ustedes tiene magia por eso se ha dilatado la mía, además de que la siento externa a la mía- dice la mujer.

Después se gira y me observa interesada, se acerca a mí y pone sus maños en mis hombros. Cierra los ojos y respira hondo, miro extrañada al Capitán y el frunce el ceño mirando a la mujer, ella quita las manos de mis hombros y me da una pequeña sonrisa la cual llega a sus ojos como una carga de energía.

- Oh pequeña niña, siento esa magia correr por tus venas como una locomotora que está a punto de explotar por tanta carga, debes dejarla libre- me dice con un brillo especial en los ojos.

- Perdone, pero creo que se está equivocando de...

No puedo acabar la frase cuando el Capitán sale del local cerrando con un portazo. Le doy una mirada de disculpa a la mujer y salgo detrás de él. En la calle ya, él está mirando al cartel de la tienda con sus manos en el pelo. Miró el cartel "Frutas y Verduras al mejor precio".

- ¿Me has estado mintiendo? He arriesgado mi vida por una bruja junto a mi tripulación- empieza a decir subiendo cada vez más la voz.

- No sé de qué hablaba esa mujer- le digo neutra.

- ¡No me mientas! Por ello el rey te quería matar y esa mujer lo ha afirmado. Eres una ¡bruja! - grita, mirándome a los ojos como dos dagas afiladas.

- No, claro que no. No te he mentido y tú me metiste en aquel problema, debías sacarme- le grito de vuelta.

- ¿Qué intentabas, eh? ¿Maldecirnos a todos los de mi tripulación y a mí para tenernos en tus garras? ¿Dime que pretendías hacer? - grita y va disminuyendo la voz cada vez más.

- No, no, no sabía nada. ¡No pensaba hacer nada! - le grito.

- Márchate, antes de que te encuentren o yo mismo te mataré- dice con una voz que me hace estremecerme.

Acababa de decirme que me mataría si no lo hacían los guardias del rey.

- No puedes dejarme sola, me prometiste algo- le digo, intentando hacerle entrar en razón.

Escuchando los pasos y las voces de los guardias acercarse lentamente, me voy marchando por el lado opuesto, pero esperando una respuesta.

- Me engañaste y si no te voy a hacer pagarlo, así que cállate, y reza porque no nos volvamos a encontrar- susurra.

Luego lo veo desaparecer por una escalera que lleva a un tejado. Miró el principio de la calle y veo a los guardias que cuando me ven empiezan a correr hacia mí, y yo corro con todas mis fuerzas por el lado opuesto.

Ardiente VenganzaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora