Capítulo 22: Negocios

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Mientras el Capitán pasaba sus brazos por la camisa. Yo me empecé a acercar a su mesa, llena de mapas y papeles, apoyé las manos en la mesa y cotilleé un poco. No había nada interesante, o que entendiera por lo menos.

Cuando el Capitán se acerco lo mire a los ojos duramente mientras se abrochaba los botones de su camisa.

- Bueno, hablemos.

Dice, pasando la mano por encima de la mesa y tirando todo lo que reposaba allí, al suelo, se apoya en la mesa sobre sus codos y me mira.

- Yo hice la parte de mi trato por ello tu deberías cumplir la tuya- le digo.

- Te recuerdo que al final no conseguí nada de lo que quería- dice rudamente.

- Te recuerdo que yo solo debía seguir tus indicaciones y que casi me juego la vida en ello.

Cuando acabo de decirlo aparta la mirada frunciendo el ceño y lo miro victoriosa.

- ¿Que necesitas?

Sonrió con picardía, me relamo los labios y él baja la mirada a ellos, pero cuando se da cuenta que le he visto gira la cabeza al otro lado.

- Necesito encontrar a unas personas.

- ¿A quiénes? - dice intrigado y atento a la conversación.

- ¿No te suenan unos soldados especiales del rey de los cuales casi nadie sabe de su existencia? - le pregunto, recordando la conversación con aquella mujer.

- Mmh, si me das más detalles mejor- dice.

- Llevan un escudo de un león con las garras afuera junto a dos espadas cruzadas- digo rápidamente.

- Ah, sí. Conocí a uno de ellos- dice, pasando la mano por su pelo.

Le miro con una mirada de:

¿Puedes seguir o qué, o me vas a dejar sin el cotilleo?

- Solo era un hombre que necesitaba ayuda, yo se la ofrecí a cambio de un favor que en el futuro me podría servir- dice- ¿Pero que necesitas de ellos? Podrías meterte en graves problemas.

- Lo necesito, solo eso- le digo decidida.

- ¿Qué quieres de ellos que valga tanto la pena? - vuelve a decir.

Lo miro duramente.

- No necesitas saberlo. Solo necesito que lo hagas y ya.

Sabe que no va a poder hacerme cambiar de opinión por ello asiente.

- Lo tendré. ¿Cómo se dónde encontrarte? - dice sentándose en la silla a su lado.

- Trabajo en el sitio donde me encontraste, cuando tengas la información dame un toque.

Cuando acabo de decirle aquello, me levantó con su mirada clavada en mi espalda y me marchó por donde he llegado.

Ardiente VenganzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora