Capítulo 26: Abriendo el corazón

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Me sentía desolada. Mi corazón agarrado en el puño del peor monstruo, habiéndome arrebatado lo único que tenía, él era un monstruo. Y por ello.

Iba a pagarlo caro.

No sabía ni como había llegado al camarote del Capitán, pero hay estaba yo, acurrucada entre sus pieles mirando a un punto fijo desde que había abierto los ojos. No tenía fuerzas. Quería abandonar. Volver a casa. Ver a mis padres. Que me dijeran que todo había sido una pesadilla, pero eso no iba a pasar lo había asumido.

Después de un rato en el cual yo seguía en la misma posición y con la mirada perdida en el mismo punto, escuché el sonido de la puerta al abrirse, ni me giré, ahora mismo me daba igual quien fuera.

La cama en la que estaba se hundió delante mía por el peso de un cuerpo, cuando sentí la mano caliente de alguien rodeando la parte baja de mi pierna, sentí quien era.

- Evelyn...- susurró.

No lo miré. No quería que me viera en este estado, derrotada.

- Evelyn, no sé que paso allí y porque reaccionaste así, pero quiero que sepas que...

Antes de que siguiera, lo interrumpí con un fuerte sollozo y las lágrimas empezaron a caer desesperadas por salir de su jaula. Me tapé la boca con las manos para que los sollozos no se escucharan tan altos, pero fue inevitable que soltara un grito de dolor.

El Capitán se movió de la cama hasta llegar a mi lado, me sujetó de la mano mientras lloraba, intentando calmarme con la voz relajada y dulce. Después de llorar durante cinco minutos, conseguí tener al fin el control de mí misma y cuando me relajé, me quité de encima las pieles y me senté en la cama mirando hacia el frente. El Capitán sentado a mi lado, espero a que diera el paso.

- Yo...- dije, con un tono de voz bajo- Entre a tu barco por una simple razón- tragué saliva.

Iba a revelarle mi historia la razón por la que estaba allí. Iba a abrir mi corazón para que ese dolor no fuese tan profundo, necesitaba desahogarme.

- Unos días antes de colarme en la Joya Negra vestida de marinero. Llegaba del corral de una amiga, en el cual habíamos pasado toda la tarde charlando, cuando vi a gente del poblado correr hacia un mismo sentido. Al principio pensé que estaría ardiendo una casa o algo y los vecinos llevarían cubetas con agua para apagar el fuego, pero no fue así, yo... a mitad del camino un hombre amigo de papa corrió hacia mí. Me explico que habían llegado unos hombres al poblado llevándose con ellos a mujeres, entonces sentí miedo al pensar que mi madre podría estar en serios problemas. Corrí hacia mi casa esquivando a la gente que iba al mismo sentido y antes de llegar lo sentí, el humo, el olor a ceniza, los gritos escandalosos. Cuando llegué a casa al lado de ella hay estaba mi madre, atada a una hoguera mientras esta ardía y ella gritaba por ayuda, mientras los hombres y mujeres de su alrededor gritaban enfurecidos Bru...- se me escapó un pequeño sollozo antes de acabar.

Él me rodeo con sus brazos haciendo que posara mi cabeza en su pecho y acabé de formular la frase.

- Bruja le gritaban todos ellos.

Sentirlo respirar en mi oído me hacía sentir bien, él me hacía sentir que estaba en un lugar al cual le podría llegar a llamar hogar, sentía que me apoyaba, que me consolaría.

- Te ayudaré, vengaremos a tu madre. Te lo juro Evelyn, promesa de pirata- susurró en mi oído.

Eché una pequeña risa al escuchar su frase final y asentí, apoyando mi cabeza en su pecho.

Ardiente VenganzaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora