El carruaje ya había parado y desde fuera el Capitán me tendía la mano para ayudar-me a bajar de él.
Que empiece el show.
Al bajar nos dirigimos a la gran puerta por donde entraban todos los invitados, a los lados de esta, había soldados erguidos mirando al frente con una postura recta, me colgué del brazo del Capitán y respiré profundamente.
La gente iba riendo, charlando y mirando hacia los lados con curiosidad y admiración. Seguimos todo el trayecto de personas hasta el gran salón, un gran salón iluminado por lámparas de arañas de oro que hacían ver al salón mágico e inalcanzable junto a sus paredes blancas como la nieve con esquinas rodeadas por hilos de oro. Había un gran espacio en medio de la sala donde la gente bailaba junto a sus acompañantes, a los lados las mesas estaban atiborradas de bebida y comida y delante de todo aquello, había dos escaleras que salían de cada lado y se juntaban arriba del todo. Al alzar la vista vi como un hombre mayor con una corona llamativa en su cabeza, que atraía toda la atención, salía y apoyaba sus manos en la barandilla de la escalera y entonces todos callaron.
El rey.
- Bienvenidos a todos- dijo extendiendo los brazos, como si estuviese dando un gran abrazo- hoy nos hemos reunido aquí por qué no se si están enterados, de la amenaza que corren nuestras tierras- la gente empezó a murmurar- brujas, esa es la amenaza, brujas, que se esconden entre nosotros para luego hechizarnos- sonrió, me estremecí con su sonrisa, daba miedo- por favor, soldados.
Y entonces los soldados cerraron las puertas del gran salón, dejándonos encerrados en él.
- Mierda- susurro el Capitán a mi lado.
Me rodeo la cintura con su brazo y me apego a él.
- Esas brujas viven entre nosotros, usándonos sin dejar rastro, son una gran amenaza y por ello las mataremos y las haremos agonizar en la hoguera hasta que sus almas partan al infierno del cual salieron.
Miré con horror al hombre a mi lado, que escaneaba el perímetro buscando algo.
- Y ahora perdonen caballeros, pero los separaremos de sus esposas por la ley y por vuestro rey.
Entonces las mujeres de mi alrededor empezaron a asustar-se palideciendo como fantasmas, se cogían con fuerza a sus acompañantes, algunas respiraban demasiado alto, pero la sala estaba en silencio, en si todas tenían miedo y yo también.
Nos habían engañado y ahí estábamos.
En bandeja de plata.
Dejé de mirar cuando sentí un apretón en mi cadera, lo miré y se acercó a mi oído.
- No hay por donde salir- susurro, su voz me erizó la piel.
El rey nos siguió observando desde las alturas.
- No se preocupen señoritas si superan la prueba, sabremos que en su sangre no corre brujería y les dejaremos volver con su familia- dijo el rey tranquilamente.
Entonces empezaron los soldados a acercar-se y llevarse a mujeres con ellos. Me aferré al cuerpo del Capitán.
- Me dijiste que todo saldría bien- dije, recordando sus palabras.
- No sabía sobre esto- me susurro, abrazándome.
Su mano bajo a mi vestido y lo subió hasta mi perna para tantear el cuchillo y asegurarse que estaba ahí. Entonces un soldado se acercó a mí y me cogió del brazo fuertemente alejándome de él. Mientras intentaba zafarme de su agarré el soldado se dirigía a una de las puertas, la única abierta, miré al Capitán y dijo algo con sus labios.
Entendí lo que me decía.
"Te sacare de aquí"
Eso esperaba.
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Ardiente Venganza
General FictionVi morir a mi madre, la vi arder en la hoguera. En silencio, sufriendo, pero en silencio. "Bruja", le habían gritado mientras ella estaba agonizando de dolor. Y a mí no me quedaba nada, solo una furia que ardía por salir, y lo haría. Vengaría lo que...
