Capítulo 17: Pensando

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- Mmmh, esta tan bueno- dijo Aria, casi babeando encima del bocadillo.

Malia rodó los ojos y siguió devorando su comida. Después de un rato hablando en el sofá John se fue a dormir y tras él fue Malia. Aria y yo estuvimos hablando un rato hasta que sonó la puerta y la miré extrañada, ella se levantó y fue a abrir. Delante de ella había un hombre rubio con el pelo por los hombros con barba, él era alto y fuerte, seguramente nos podría coger a todos en aquella casa y no tendría ni que hacer esfuerzo.

- Me he dejado las llaves- le dijo el hombre.

- No pasa nada, por suerte estábamos despiertas– respondió ella.

- ¿Malia, despierta? - dijo sorprendido pero divertido.

- No, estoy con la nueva se lla...- no pudo acabar porque la interrumpió entrando a la casa y viéndome en el sofá.

- ¿Quién es? - dijo rudamente.

- Se lla...- y la volvió a interrumpir.

- Habéis decidido meter a una extraña en mi casa y ni siquiera me lo habéis contado antes de decirle que si- dijo, cabreado.

- No es solo tu casa, recuérdalo- le dijo Aria señalándolo con su dedo.

Bufó y antes de marcharse al pasillo, a lo que supuse su habitación, me miro asqueado y paso.

- Lo siento mucho, Soni puede llegar a ser muy odioso- dijo, avergonzada.

- No pasa nada- le dije tranquilamente.

Ella se disculpó una última vez, antes de darme las buenas noches e irse a su habitación. Me levanté y fui a la que era la tercera habitación, la mía. Era pequeña, había un armario, una cama, y una pequeña mesa contra la pared y una silla de madera.

Me tumbé en la cama y cerré los ojos. No se parecía en nada a la cama del Capitán, en la cual había dormido unas noches atrás. Al recordar al Capitán, lo recordé besándose con aquella mujer además de cuando me gritó y me prometió que como me volviera a ver me mataría, mi corazón se estrujo, a lo mejor de decepción o de tristeza, pero no me pararía a pensarlo.

Mi siguiente jugada la tenía clara, mañana iría al puerto a preguntar sobre el escudo que había visto, en los hombres que la mataron, disimuladamente.

Así que pensando en ello caí en los brazos de Morfeo.

Ardiente VenganzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora