Mis manos temblaban mientras íbamos en fila una tras otra con un soldado al lado nuestro. Cada vez nos acercábamos más a una sala, más pequeña que el gran salón, donde había una piscina de agua que llamó toda mi atención, la sala era iluminada por el sol que entraba por un hueco del techo y las paredes blancas del recinto la hacían parecer más espaciosa.
Las mujeres estaban calladas una que otra se la escuchaba sollozar, pero también muchas de ellas iban con la cabeza bien alta sin demostrar el miedo que tenían.
La prueba.
Eso era a lo que le tenían miedo, si salían positivo, las quemarían delante de todo el mundo como una mera diversión.
La prueba era sencilla tiraban de espaldas a la mujer al agua y si después de un minuto el agua seguía igual de pura en tu sangre no corría la brujería, pero si por lo contrario el agua quedaba sucia debías prepararte para lo que se te venía encima.
De una de las puertas de aquella sala entro el rey.
- No se preocupen señoritas, si no tienen nada que esconder, no les pasara nada- dijo con una sonrisa y se acercó a la piscina.
- Adelante- dijo.
Con un movimiento de cabeza, empezaron por la primera.
Miré por toda la habitación. Habían salidas, sí, pero habían multiplicado los guardias. Era imposible salir. La mujer delante mía, saco un frasco con un líquido verde de su bolsillo, con una horquilla en la otra mano se pinchó el dedo hasta que le salió sangre y desde ahí tiro el líquido por encima mientras susurraba unas palabras que no llegaba a entender.
Sacaron a la primera mujer empapada, el vestido se le adhería al cuerpo como una segunda capa haciendo que se le transparentase un poco. La mujer salió llorando escoltada por un guardia.
Y así fue hasta que llegaron a la quinta mujer.
- No, déjenme- dijo la mujer.
Un guardia la estaba agarrando para llevarla a la fuerza y ella se lanzó al suelo mientras el tiraba de ella, otro guardia se acercó a su compañero y agarró a la mujer por los pelos para levantarla. La tiraron sin delicadeza al agua y entonces empezó a ensuciarse de un color marrón sucio. Todas exclamaron sorprendidas y el rey con una sonrisa en la boca, chasqueó los dedos y sacaron de allí a la mujer por otra puerta diferente a la anterior.
La matarían.
Quería poder hacer algo, quería sacar el cuchillo de mi pierna y matarlos a todos empezando por el rey, y quería sacar de allí a todas las mujeres con vida. Pero no podía solo era una, con un pequeño cuchillo en una sala llena de soldados y con el rey, acabaría muerta, no, lo siguiente.
Esperaba que el Capitán cumpliese con su promesa y me sacara de allí ya que estaba allí por su culpa. Me dijo que saldría todo bien. Reí en voz baja al recordarlo diciendo eso tan seguro.
Estúpido Capitán Kilian Donsheba.
Aún recuerdo como mi padre me había dicho que nunca me fiara, si ahora me estuviese viendo se golpearía contra una pared repetidamente.
Echaba de menos a mi padre.
Y a mi madre.
A los dos.
En fin, seguí mirando por todas partes para ver si había rastro del pirata.
No había.
Quedaban dos mujeres más antes que yo. La primera salió por la misma puerta que todas las demás que hicieron la prueba y el agua salió pura. La de delante mío se dispuso a acercarse a la piscina, le temblaban las manos y aún caía un poco del líquido verde de su dedo que se limpió contra el vestido. Subió hasta estar de espaldas a la piscina y los soldados la tiraron al agua como a todas las demás. Al principio el agua seguía igual de pura y al final también. La sacaron y se la llevaron.
Mi turno.
Mi maldito turno. ¿Cómo había acabado ahí? Solo había ido a cumplir mi venganza y capaz de que ahora muriera por la misma razón que mi madre. Cerré los ojos intentando tranquilizarme y di unos pasos hacia delante hasta estar enfrente de la piscina. El guardia me puso de espaldas a ella y el de delante mía me tiro hacia atrás. Cerré los ojos rápidamente, desde debajo del agua no escuchaba nada, estaba tranquila y me hubiese gustado estar así más tiempo. Pero me sacaron. Miré el agua.
Estaba negra.
Negra como el color de la bandera pirata de la Joya Negra.
Se escuchaban murmullos, se notaba el ambiente cargado de miedo. Levanté la mirada del agua y miré al rey.
- Llevárosla.
Simple.
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Ardiente Venganza
General FictionVi morir a mi madre, la vi arder en la hoguera. En silencio, sufriendo, pero en silencio. "Bruja", le habían gritado mientras ella estaba agonizando de dolor. Y a mí no me quedaba nada, solo una furia que ardía por salir, y lo haría. Vengaría lo que...
