Capítulo 15: Fuerte Ceuta

5.1K 519 41
                                        

Llevábamos un par de horas y ya había oscurecido. Por lo que me había contado John no llegaríamos a Fuerte Ceuta hasta el mediodía, así que paramos bajo un árbol y encendimos un fuego para quemar la sopa que llevaba él, en su bolsa de viaje.

- ¿Eres de fuera? - preguntó mientras comíamos.

- No, soy de un pequeño pueblo de Mont Avall- le dije.

Soplé la sopa ya que estaba ardiendo.

- Yo soy de Fuerte Ceuta, pero tuve que hacer un viaje bastante lejos para visitar a unos familiares lejanos. ¿Y tú qué haces aquí?

- No vivía una buena vida en Mont Avall, así que con el poco dinero que tenía pagué el viaje hasta aquí y las monedas que quedaban me las robaron- dije.

Lo dije tan natural como si fuese lo más sincero que había dicho nunca, pero era mentira, no estaba allí por aquel motivo, pero no podía contarle la verdad. Había sido amable y de momento no había hecho nada para que desconfiara de él, pero no podía fiarme de alguien si ya la única persona de la que me había fiado me había dejado sola. Suspiré, pensando en ello. Cuando acabamos los dos de comer, yo me apoyé en el árbol y él se tumbó en el suelo a dormir un poco.

La pequeña fogata inofensiva delante mía me recordaba a la hoguera grande y fuerte de delante de la casa de mi niñez, de la cual ya no quedaba nada, solo ceniza y puros recuerdos. El fuego delante mía me revolvía las entrañas porque él era libre y yo no, yo quería sacar toda esa ira y fuego de mi interior, pero solo lo haría cuando tuviese a los culpables de la muerte de mi madre.

Los mataría uno a uno hasta que me recordasen desde el más allá. Cerré los ojos, intentado controlar mi fuego interno. Conté hasta diez y paso una ráfaga de viento tan fuerte y fría que apagó la fogata.

Respiré aliviada.

Ya está.

Ya ha pasado.

.............................................

Cuando llegamos a Fuerte Ceuta era mediodía como había predijo John, ahora mismo estábamos entrando en la ciudad, yo rodeaba con mis brazos el torso de John pero alejada de él subidos al caballo.

- ¿Quieres comer algo?

- Si, vale. - le respondí.

Nunca había estado en aquella ciudad, pero era maravillosa, se escuchaba música desde todas partes, las voces de la gente bailando, cantando y riendo, divirtiéndose.

Llegamos al puerto y entramos a uno de los sitios que John recomendaba por sus platos mixtos y sus dulces postres. Nos sentamos en una de las mesas y pedimos la comida.

- Bueno y, ¿ahora qué? - me pregunto él, apoyando los brazos en la mesa.

- No sé, supongo que buscaré algún trabajo para poder comer y dormir en alguna parte- dije, diciendo lo primero que se me pasó por la mente.

- Bueno... en mi casa sobra una habitación, aunque vivo con tres personas más. No sé si sabes, pero en esta ciudad todo es muy caro.

Su propuesta era una gran idea, pero también muy mala a mi parecer.

- No sé, ya has hecho mucho por mi- dije, agachando la cabeza hacia mis manos.

- Piénsalo, es una gran oferta, ya me conoces a mí, así no tendrás que convivir con gente que no conoces- dijo sonriente.

Cuando apareció la comida, dejamos de hablar de aquel tema y hablamos de temas más triviales. John era un chico muy amable y simpático, pero me sorprendía mucho que, a su edad, que me había dicho que tenía dieciséis, tuviese una casa y no que viviese con su familia.

Después de comer salimos y caminamos por el puerto.

Y cuando lo vi.

Me paralicé.

John se giró.

- ¿Pasa algo?

Y sí, sí que pasaba.

Que ahí al final del puerto, había atracado un barco, que yo reconocía muy bien.

La Joya Negra.

Ardiente VenganzaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora