Tema: Demios y humanos.
(Maratón 3/6)
Las risas femeninas todavía sonaban en mis oídos.
- ¡Dejenme! ¡basta! - grito mientras trato de safarme de su agarre.
- ¡Será divertido, perra! - me grita una y continuo sollozando.
La venda en mis ojos se quita y me encuentro con las chicas que me atormentaban desde que tengo memoria.
- Miren, miren, miren lo que el trajo el gato - dice una de ellas riendo, sus amigas le siguen.
- ¿Qué es lo que quieren? Ya hice lo que me pidieron, ahora déjenme en paz - les suplico.
- No, no, no - dice una de ellas acercándose a mi - Te dijimos clara que debías robar los exámenes de la oficina de la señorita West, para nosotras - me dice con autosuficiencia.
- Pero cuando entramos al examen había cambiado las preguntas - me dice una de ella y se acerca a mi de forma amenazante - Me imagino quien le abra dicho - me mira con asco.
- Les juro que no le dije nada... -
- Shh, shh, shh - pone un dedo en mi boca - Todavía me debes lo que Michael - me dice y lloro - Quien sabe lo que abra visto de ti para lo tuvieras entre tus piernas - me insulta.
- Teresa yo... - me tapa la boca estampando en el proceso mi cabeza con el tronco al que me ataron. Un dolor punzante en la parte de atrás hizo que mis lagrimas salieran más.
- No importa lo que mi hermano te halla hecho, si fuiste o no violada, él no piso la cárcel por tus acusaciones inútiles - me brama entredientes - Somos la familia Rojas, nadie se mete con nosotros, ni siquiera el diablo. Que siempre está de nuestro lado - me hace un puchero y sus amigas ríen.
Una ráfaga de viento choca en mi rostro moviendo los mechones sueltos salvajemente de mi cabello.
Unas pisadas a lo lejos llamó mi atención y varios chicos con palas y velas llegan.
- Llegaron a tiempo - dice Teresa separándose de mi, caminando hacía su hermano.
- Perdón el retraso, mira - levanta un libro y mis ojos se abren como platos - Lo robé de la tienda de esos seguidores de satán, esto será divertido - dice riendo y los demás ríen, menos yo.
- No, no por favor - suplico y Michael me mira con burla.
- Eso debiste pensarlo antes de acusarme de violación huérfana - le insulta caminando hacia mi - Ahora sabrás bien que nunca te debes de meter con un Rojas - me dice y me cubre la boca con un pedazo de tela.
Veo como preparan una especia de ritual al rededor del árbol, con tiza trazan unas líneas que conectan al árbol, a como escuche hicieron un círculo al rededor del árbol y hacían unos símbolos.
Teresa y su hermano ojeaban las hojas para hacerme lo que sea que pensaban.
Todo se veía muy terrorífico, si esta era una de sus bromas. Esta estaba funcionando.
Pusieron unas tres velas en frente de mi, sacaron una cuchillo y mi cuerpo comenzó a temblar.
- Bien - Teresa cierra el libro, toma el cuchillo de la mano de su hermano - Comencemos - dice mirándome con malicia.
Se acerca a mi jugando con el objeto filoso en sus manos, me retuerzo en mi lugar mientras se acerca más.
Toma una de mis y trato de quitársela, chillo de dolor cuando la hoja corta mi carne y lloro.
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