[Especial por mi cumpleaños, las amo]
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Movi mi pie de arriba a bajo algo impaciente, apretaba con algo de fuerza los bordes de mi carpeta. Mientras la apretaba sobre mi pecho.
- ¿Café? - preguntan y levante mi mirada para encontrarme con una linda morena ¿porqué todas aquí eran mujeres?
- No gracias - digo apenada y ella me regala una sonrisa.
- Castaña, blanca y tímida. Lograras el puesto - me susurra y me guiña un ojo.
La miro confundida y cuando iba a hablar una pelirroja que lleva horas haciéndome mala cara aparece.
- Graces, no te quedes hablando. El señor Mateo no te paga para hablar, trabaja - le ordena y se va, levanto una ceja incrédula y miro a la morena.
- No le hagas caso, ella es la otra asistente - me susurra.
- ¿Y porqué está aquí? - le pregunto y ella mira a todas partes.
- Aquí entre nos - me susurra - Ella se cree la tener el control de todo cuando el señor Mateo no se encuentra en los pasillos. Cuando está - rie un poco - Se le tiemblan las piernas como Bambi - me dice burlona y me río.
- ¡Leslie! - exclama la pelirroja enojada, ambas la miramos - Has tú puto trabajo, inepta - brama enojada y camina hasta su puesto.
Veo a la morena mover sus labios y hacer muecas extrañas, en modo de burla.
- Te deseo suerte, aunque. Creo que ya lo tienes ganado - me dice la morena - Soy Leslie - me guiña un ojo y sigue a repartir café a las demás aspirantes al puesto.
Si, aspirantes. Todas son mujeres.
Cuando termine la universidad no pensé que me hiciera falta el dinero, antes tenía un buen trabajo como mesera fija en un local de comida rápida.
Pero luego de que cerrara por un atentado, lo cerraron.
Había oído hablar sobre Mateo's Industraction INC. Fue cuando una compañera hacía sus pasantías como diseñadora web.
Por lo que no me fue difícil saber primero que buscaban una asistente con información sobre software informático, además que era un buen sueldo. Uno muy bueno.
Lo primero que había visto al entrar era una larga y extensa fila llena de mujeres, algunas vestidas formalmente como yo, algunas parecían vestidas como para un casting de película y no para una entrevista de trabajo.
La pelirroja me atendió un poco borde dándome solo una tarjeta con el número ciento quince y me dijo dónde sentarme. Ya esta.
Mire mi reloj y suspire cansada, llevaba exactamente dos horas sentadas y sinceramente si cada chica entra y sale a los quince minutos. Daría por hecho de que ese tipo no estaba en verdad en la empresa.
El ruido de la puerta me asustó y una chica con el rímel manchado en sus mejillas sale, wow. No era de mucho maquillarme, pero ese era una muy buena cantidad de rímel.
Tenia una carpeta y dos papeles rotos se dejaban ver por la transparencia de la carpeta ¿tan exigente era?
El sonido del teléfono sono en todo el lugar al igual que los taconazos apresurados de la pelirroja.
- ¿Señor Mateo? - dice al contestar el teléfono, su voz demandante fue sustituido por una dulce y sumisa - Entendido - dice servil y cuelga el teléfono.
Toma una libreta y ojea.
- La cinto quince - dice demandante y firme, se voltea y levanto el brazo, me mira mal - Entra - me dice de mala gana, y tira la libreta al escritorio de caoba.
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