Dignidad

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Mírate, desesperado y miserable,

rogando una pizca de devoción.

¿Tan vacío te sientes?

No me sorprende, eres blandengue de corazón.

Aún eres un niño mimado,

para ti es imposible escapar de su lado.


¿Cómo se siente?

Jamás le he rogado a nadie.

Puedo soportar el dolor, no soy un cobarde.


¿Observas esa basura en el suelo?

¿No la puedes ver con claridad?

Deberían ponerle un anzuelo.

Recógela, es tu dignidad.

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