Mundos opuestos II

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Un agujero negro adorna el centro de la melancólica metrópolis,

seduciendo a algunos hasta devorarlos;

almas que se pierden en el infinito;

y otras que logran dominarlo.


Yo los veo de lejos, sin tapujos.

Y los entiendo con disimulo.

Sería un hipócrita si los juzgara;

todos sufren aunque no digan nada.


Después de mucho tiempo vagando,

dos peculiares ojos me miraron.

Cuando giré para verlos,

ya se habían esfumado.


No pasó mucho tiempo hasta que el destino nos unió.

Después de una tragedia viene una celebración.

Pero en tu interior había algo que mi atención llamó;

un inquietante secreto que mi alma destrozó.

FragmentosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora