Me buscarás en el infierno porque soy igual que tú
Dedicado a Oriana
Caminamos a la casa y entramos. Yo seguía a Harry con algo de torpeza por las personas tomadas que se tropezaban conmigo y que amenazaban con separarnos, sin embargo yo me aferraba a él con mi mano sudada como si fuera lo único que tenía y la verdad es que en este momento lo era.
No me gustaban las fiestas y no tenía a Oliver conmigo para protegerme además que no conocía a nadie aparte de Harry y todos en la fiesta parecían mucho mayores que yo. Lo único que me reconfortaba era saber que Harry tampoco conocía a nadie, sólo a la persona que lo invitó.
—¿Quieres algo de beber, una cerveza o algo? — preguntó Harry cuando llegamos a la cocina. La máscara no me dejaba ver su rostro pero por su voz pude entender que lo decía con una sonrisa.
—No me gusta la cerveza — respondí.
—¿Entonces vodka y jugo?
—Harry creo que no me entiendes — me quité la máscara para que pudiera verme el rostro. — No bebo y no creo que sea lo mejor para mí.
—¿Por qué lo dices? — preguntó imitando mi acción y quitándose su máscara también.
—Yo... por mis medicamentos —miré al suelo porque no sabía cómo explicarme sin dañar totalmente mi mood y el de él también.
—Hey — su mano se acercó a mi barbilla y me obligó a levantar la vista — Está bien, no importa. Puedes tomar una coca cola si quieres — sonrió y yo le devolví la sonrisa pero de una forma muy tímida.
—Una coca cola está bien.
Harry habló con un chico que estaba cerca de las bebidas y éste le pasó un vaso rojo con cerveza y una coca cola la cual Harry destapó y me la extendió. Yo la agarré y le sonreí.
—¿Hannah?
—¿Sí? — dije dándole un sorbo a mi bebida.
—Sé que te prometí que no te iba a dejar pero...
—Harry — dije de forma suplicante.
—Tengo que encontrar a mi amiga ¿sí? Decirle que vine y felicitarla y estaré de inmediato contigo, serán sólo cinco minutos, te lo prometo.
—Pero...
—Te lo prometo ¿sí? — repitió y unió sus manos al frente en modo de súplica.
—Está bien — solté un gran bocado de aire, no me había dado cuenta que estaba reteniendo la respiración.
—Vale, entonces espérame aquí — sonrió — No te muevas. — Yo asentí y él se acercó a mí y deposito un pequeño beso en mi frente dejando ahí una sensación de cosquilleo muy agradable.
Harry se fue y yo me quedé en el mismo lugar tomándome mi coca cola y viendo como la gente entraba y salía de la cocina.
Tomé mi celular y de vez en cuando miraba el reloj sin que este avanzara mucho. Cuando por fin pasaron los cinco minutos me alegré porque eso significaba que Harry ya estaba por volver pero los minutos pasaron y él no llegaba.
El vacío en mi estómago y la opresión en el pecho se hacían cada vez más grandes y yo los trataba de controlar por medio de mi respiración pero no ayudaba el sentirme sola y las miradas curiosas que lanzaban algunas personas en mi dirección preguntándose por qué estaba por mi cuenta ahí.
Terminé mi bebida y dejé el envase a un lado y me dispuse a ir en busca de Harry. Sabía que habíamos quedado en que no me iba a mover de este lugar pero no podía más con mi malestar así que rápidamente salí de la cocina tropezándome con algunas personas que ya estaban algo alcoholizadas.
No sabía a dónde ir primero por lo que decidí ir a la sala donde estaba la mayoría de la gente. Cuando llegué ahí fui hacia las escaleras y subí un par de escalones para tratar de localizar mejor a Harry pero no fue de mucha ayuda. La sala era muy grande y había muchas personas y por más que tratara de buscar la capa negra o la máscara no la podía ver por ningún lado.
Decidí que era mejor ir al patio así podía buscarlo ahí y a la vez respirar un poco de aire fresco. Caminé con torpeza hasta las puertas de vidrio que estaban en la parte de atrás y salí a través de ellas.
Afuera la música no era tan ensordecedora y lo agradecí porque me ayudaba a pensar con más claridad. Sin embargo un olor invadió mis sentidos apenas salí y no pude evitar arrugar mi nariz.
—Marihuana — susurré.
No me sentía cómoda con las drogas y menos en un ambiente donde las había, tenía una historia algo problemática con ellas y no quería que se repitiera.
Me alejé de la puerta y caminé hacia la piscina a ver si Harry estaba en algún lugar cerca de ella pero no. Mis esperanzas se estaban desvaneciendo hasta que de un momento a otro oí una carcajada muy familiar viniendo del lado derecho de la piscina, algo cerca a la valla del patio y entonces lo vi.
Estaba con ella, la chica rubia con quien lo había visto el otro día. Sus manos estaban agarradas y con la otra él apartaba un mechón de cabello del rostro de ella. Luego él se acercaba a su oído y le decía algo que los hacía reír y ella lo miraba con ojos soñadores.
Sentí un dolor en el pecho y mi respiración comenzó a cortarse. Respiraba con dificultad y empecé a desesperarme porque por más que respirara rápido me faltaba el aire.
Tenía que salir de ahí.
Caminé torpemente dentro de la casa y caminé sin rumbo fijo por la casa. La música a todo volumen solo hacía que me sintiera más desorientada y las voces de la gente que hablaban y reían no ayudaban porque las sentía a todas en mis oídos. Tenía que buscar un lugar en donde pudiera estar sola.
Subí las escaleras empujando a las personas que se me atravesaban y no prestando atención a los insultos que me lanzaban. Abrí la primera puerta que encontré pero vi a un par de chicas teniendo sexo.
Demonios pensé. Cerré la puerta rápidamente y corrí a la siguiente. Ya estaba al borde de las lágrimas.
Abrí la puerta y entré sin mirar qué había adentro. Pegué mi cabeza a la puerta que acababa de cerrar y me agaché lentamente. Mis lágrimas empezaron a salir y mi respiración estaba cada vez más entrecortada. Como pude me quité la máscara que tenía en el pecho y el sombrero y me senté en el suelo tratando de controlar mi respiración pero fallando terriblemente.
—Oye, lo siento pero está ocupado — escuché una voz detrás de mí.
Me di la vuelta algo asustada y por fin me di cuenta que estaba en un baño. La voz venía de un chico con la cara pintada de calavera que estaba en el lavamanos y mis ojos se posaron en el polvo blanco que estaba sobre este.
—Y-yo, lo siento no... — dije limpiándome mis lágrimas rápidamente.
—Es mi culpa — dijo limpiándose la nariz — debí haber cerrado la puerta. Pero... ¿Estás bien?
Él se acercó a mí y yo traté de echarme hacia atrás pero mi espalda golpeó con la puerta.
—Y-yo — dije al borde de las lágrimas.
—Hey, está bien — él se agachó y me tomó de las manos. — ¿Qué te pasa?
—E-es la ansiedad — dije hiperventilando.
—Mi hermana también se pone así, tranquila. Solo respira. Así... — él empezó a respirar y con una mirada me invitó a que lo siguiera. Como pude lo hice y después de unos cuatro minutos me empecé a calmar. — Eso... así. — Dijo — Hey... si quieres puedes tomar la otra línea que tengo.
—Y-yo... no creo que...
—Está bien, entonces bajemos y tomamos algo, asíte relajas ¿Te parece? — A esta altura lo único que quería era olvidarme deHarry así que me limpié las lágrimas y asentí. El chico agarró mi mano y meayudó a levantarme. Abrió la puerta y salimos.
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Efímero | h.s (1)
RomanceTodos le advierten que no debería enamorarse de él pero ella no controla a su corazón. ¿Será que al final todos tienen razón? Hannah Gardner es una chica de 17 años que luego de la muerte de su madre se muda a una nueva ciudad con su papá y su herma...
