Welcome to the final show
Día 23
—Entonces ¿Qué pasó ese día, Hannah? — Susan apenas preguntó y yo ya estaba derramando lágrimas. — Sé que es difícil pero intenta.
—Era la una de la tarde y yo todavía estaba durmiendo — dije — No sé en qué momento entró mi papá, sólo sé que cuando abrí los ojos él ya estaba abriendo las cortinas con rabia y gritándome.
—¡Ya no más Hannah! ¡No más! — gritó papá — ¡Levántate!
—¿Qué haces?
—¡Se te está yendo la vida, por el amor de Dios!
—¡Déjame dormir! — grité y volví a arroparme. Papá dio dos zancadas y desde los pies de la cama jaló la sabana y me la quitó. — ¡Papá!
—¡Suficiente Hannah! ¡Levántate, báñate y baja a almorzar! Hoy vas a salir, no sé qué harás. Habla con Harry, ve donde Emily, ve al cine, al centro comercial ¡No sé, pero haz algo!
—¿Para qué quieres que salga? ¡Todo va a ser igual!
—Ya perdí a un hijo, no voy a perderte a ti por esa maldita depresión. Desde hoy voy a ser yo quien te controle el medicamento y te lo tomarás a la hora que te toque. Ya basta de dormir y de saltarte las comidas, basta de no ducharte y de no tomarte los medicamentos. ¿Crees que no me doy cuenta que están la misma cantidad de pastillas desde hace tres semanas? ¡Tienes que poner de tu parte Hannah! Además Emily es tu amiga y ella también necesita tu apoyo. Ella también está sufriendo.
—Pues que mal por ella pero no es que ella se haya interesado en mí tampoco.
—¡Claro que se ha interesado en ti! — gritó papá — Ella no ha dejado de venir y de preguntar por ti, pero he dejado que te encierres aquí y que no le des la cara, es mi culpa. Así que suficiente. Te espero abajo.
—Te hizo una intervención — dijo Susan.
—Sí... Como sea. Bajé y almorcé con él. No dejó en ningún momento en decirme todo lo que había planeado en su cabeza para que yo hiciera. Desde arreglar mi cuarto hasta irme a tatuar ¿te imaginas?
—Tal vez estaba desesperado. Ponte es su lugar, Hannah.
—Lo sé y lo quiero por eso. — me limpié la nariz con la manga de mi suéter y ella me tendió la caja de pañuelos
—¿Qué decidiste hacer entonces?
—Fui a la casa de Emily. Toqué a la puerta y me abrió su papá.
—Oh, hola Hannah. — dijo. En sus ojos notaba la lástima que sentía por mí y odiaba eso.
—Hola señor Jones ¿Está Emily? — pregunté.
—Sí, está en su habitación, adelante.
—Gracias.
Mi llanto estaba haciendo que hablar se me dificultara un montón y Susan me dijo que me tomara un momento para recuperarme antes de seguir hablando. Me limpie las lágrimas con fuerza, respiré y seguí hablando.
—En fin, subí las escaleras y me dirigí a la habitación de Emily. Iba a tocar pero la puerta estaba entreabierta así que la abrí — una risa nerviosa se escapó de mi boca. — Me arrepiento tanto de hacerlo. Ahí estaban los dos. Se estaban besando como si su vida dependiera de ello.
—¿Qué sentiste? — preguntó Susan.
—Sentí un dolor en el pecho — Reí y lloraba al mismo tiempo. — Sentí que todo el mundo se hizo muy pequeño y me faltaba el aire. Creo que empecé a hiperventilar y por eso se dieron cuenta que no estaban solos. Sólo pude salir corriendo.
—Hannah, no... espera — dijo Harry, pero yo ya no estaba ahí. Solo sentí sus pasos apresurados detrás de mí cuando ya estaba en el jardín — Hannah, por favor para.
—¡¿Qué?! ¡¿Qué me vas a decir? ¿Que no es lo que parece?!
—Yo... no, sólo... por favor escúchame.
—¡Habla entonces! —Grité —¡DIME, ¿QUÉ ESPERAS?!
—Yo...no... yo...— No tenía nada que decir porque sabía que lo que había hecho no tenía explicación. Rodé mis ojos y me di la vuelta. Él seguía llamando mi nombre con desesperación pero yo fui rápida y entré en mi casa.
Me derrumbé apenas cerré la puerta. Me senté en el suelo con la espalda pegada a la puerta y sólo lloré. Grité mientras lo hacía. Mis manos se hicieron puños y mis uñas se enterraban en mis palmas.
Papá salió corriendo desde la cocina y vino a abrazarme pero no podía hacer nada para calmarme. Sentía mis oídos tapados y todo era una bruma fuera de mí. Solo podía sentir dolor y nada más que dolor.
—Quiero que se acabe papá, ya no quiero estar aquí, quiero que se acabe.
Mi papá empezó a llorar conmigo. Desde el funeral de mi hermano no lo había visto llorar ni una vez, pero ahora se le salían las lágrimas solas.
Como pudo me cargó y me llevo a mi habitación y los dos nos acostamos en la cama. Él solo me abrazó hasta que las horas pasaron y mi respiración se calmó un poco. Me preguntó qué había pasado pero yo no le pude responder enseguida, pasaron minutos sino una hora antes de que yo le pudiera decir en pocas palabras lo que ocurrió.
—Y eso fue todo.
—Eso fue la semana pasada — afirmó Susan.
—Sí.
—Y me dijiste al inicio de la sesión que habías tomado una decisión ¿no es así?
—Sí. — respondí.
—¿Puedo saberla?
—Me voy.
—Pero es tu último año de escuela.
—Lo sé y lo estudiaré en otro lugar. Un lugar que solo nosotros conocemos.
—Tu papá y tu ¿no?
—No. Harry y yo. Y por eso lo odio.
—¿Odias el lugar a donde te vas a ir?
—Lo amo porque es mi lugar favorito en el mundo. Pero lo odio porque también es el de él.
—Perdón si te molesta la pregunta o te parece muy obvia pero ¿por qué tomaste esa decisión? — sonreí porque la verdad sí era una pregunta muy obvia pero la mujer estaba haciendo su trabajo.
—Ya no tengo nada por qué quedarme aquí. No tengo a mi hermano, no tengo a mi mamá, no tengo a Emily, no tengo a Harry.
—¿Y él no se ha puesto en contacto contigo o al menos tratado?
—¡Oh sí! Intentó ir a mi casa pero mi papá lo amenazó. Y pues... todos los mensajes que me ha enviado los eliminé y además lo bloqueé. — reí amargamente.
—¿Leíste algún mensaje de los que te mandó?
—No. — respondí —. No me interesa.
—Y Hannah... ¿Qué esperas encontrar ahora que te vas?
—Pues... la verdad no lo había pensado... Tal vez... a mí misma.
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Efímero | h.s (1)
RomanceTodos le advierten que no debería enamorarse de él pero ella no controla a su corazón. ¿Será que al final todos tienen razón? Hannah Gardner es una chica de 17 años que luego de la muerte de su madre se muda a una nueva ciudad con su papá y su herma...
