Capítulo 36

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Even my phone misses your call, by the way. Maybe one day you'll call me and tell me that you're sorry too.


El miércoles me desperté a las seis de la mañana y aproveché que nadie se había levantado para hacerle una limpieza a mi cuarto a ver si me ayudaba a despejar la mente. Lastimosamente me topé con el cuadro de V de vendetta que había pintado para Harry en el suelo, al lado de la mesa de noche y eso hizo que mis ánimos cayeran otra vez.

Hoy era navidad y se supone que hoy le iba a entregar ese cuadro a él pero obviamente ya no iba a hacer posible. Lo agarré y con mucha rabia lo tiré en mi closet cerrando la puerta de éste con fuerza. Luego fui a mi cama y me tiré en ella y las lágrimas volvieron a aparecer.

Cuando sentí pasos en el pasillo me volteé y entonces la realidad me golpeó. ¡Era navidad! Era la primera navidad que celebrábamos sin mamá y no sabía cómo iba a ser. Lo peor fue cuando me di cuenta que la primera noche buena sin ella fue ayer y yo no me esforcé. Oliver y mi papá se arreglaron y se esforzaron en hacer la cena, incluso se pasaron todo el rato tratando de animarme y lo único que hice fue abandonarlos y correr a mi habitación.

¿Qué iba a hacer? Ni siquiera les había comprado nada y era muy tarde como para salir a comprar de emergencia algo porque en unos minutos tendríamos que salir a abrir los regalos.

Me levanté y empecé a caminar en círculos con desesperación porque lo había arruinado todo como siempre lo hacía hasta que alguien tocó mi puerta.

—Hannah, cariño ¿ya estás despierta? — Dijo papá del otro lado. Yo tardé en responder porque sabía que había sido una completa perra con ellos y no sabía cómo verlo al a cara imaginándome el dolor que deberían estar sintiendo un día como hoy. — Vamos... sé que estás ahí. Oigo tus pasos. — Entonces me acerqué a la puerta y la abrí lentamente. —Hola — me sonrió.

—Papá... — no aguanté más y me lancé a sus brazos y empecé a llorar como si no hubiera un mañana.

—Hey, hey, hey — dijo papá acariciándome la cabeza — ¿Aún sigues mal?

—Olvidé completamente que hoy era la primera navidad sin mamá — dije aún con mi cara escondida en su pecho — Solo pensé en mí y en nada más. Papá, lo siento mucho.

Él me alejó cuidadosamente y me agarró la cara.

—Hannah, Oli y yo entendemos perfectamente que este proceso por el que estás pasando no es lineal. Simplemente estás en un mal momento.

—No papá no es eso.

—¿Entonces qué es? — me miró a los ojos buscando una respuesta, pero yo no se la di. —¿Es la fecha y porque mamá ya no está con nosotros? — Yo me quedé callada porque me sentía tan egoísta al pensar que mi estado era por un imbécil que no lo merecía mientras que papá y Oli estaban sufriendo por algo que sí valía.

A papá se le aguaron los ojos al ver cómo las lágrimas empezaban a salir de los míos y sólo me volvió a abrazar. Supongo que él pensó que tenía razón al imaginar que estaba así por mamá y en el fondo de mí quería decirle la verdad pero no podía.

—No les compré nada — dije, separándome de él y limpiando mis lágrimas.

—No importa, estamos juntos y eso es lo importante. — rio — Además mira, esta navidad no ha sido como otras así que con que estemos los tres basta.

Los dos bajamos las escaleras y fuimos a la sala donde Oliver, en pijama, como estábamos nosotros también, estaba abriendo un regalo en el sofá.

Sólo había tres regalos más en la mesita frente a los muebles. Suponía que dos eran para mí (uno de Oliver y otro de papá) y uno para papá. Esta navidad no habíamos arreglado la casa, ni siquiera teníamos un árbol. En parte por la mudanza y en parte porque nadie tenía ganas de festejar sin mamá, pero aun así habíamos quedado en que nos íbamos a regalar algo. Era lo único que tenía que hacer y fracasé.

—No me parece que yo reciba dos regalos y ustedes uno — dije. Papá me empujó con la mano suavemente en la espalda baja para que me uniera a Oliver.

—A mí no me importa — dijo papá.

—A mí sí — respondió Oli — Así que ahora me tienes que dar dos regalos en mi cumpleaños. Igual faltan unas semanas.

Sonreí al recordar que nuestro cumpleaños iba a ser en menos de tres semanas pero de inmediatamente esa sonrisa se borró de mi rostro al pensar que no lo iba a pasar con Harry.

—¿Qué te dio papá? — pregunté.

—Otro video juego — sonrió — No puedo esperar a intercambiarlo en la tienda.

—¡Oye! — exclamó papá y yo no pude evitar reir.

—Lo siento — dijo Oli — Nunca me das buenos videojuegos.

Papá abrió el regalo que le había dado Oliver y no se sorprendió cuando lo que encontró bajo el papel regalo fue una calculadora. Llevaba semanas diciendo que había extraviado la suya así que todos sabíamos que Oli se la había dado para callarlo.

Mis regalos fueron muy parecidos. Los dos me dieron un libro (cada quien uno diferente obviamente) y la verdad me sentí muy agradecida porque si alguien me tenía que regalar algo, yo siempre rezaba para que fuera un libro.

Cuando terminamos de abrir los regalos nos quedamos un rato riéndonos de las tonterías de Oliver aunque mi mente a veces se iba lejos. Luego de un rato me disculpé y empecé a caminar a las escaleras.

—¿A dónde vas señorita? — preguntó papá.

—A la habitación.

—Nada de eso. Voy a preparar el desayuno y los dos se quedan aquí, no quiero a nadie encerrado hoy.

—Voy por mi celular y vuelvo entonces.

—Más te vale.

Subí corriendo a mi cuarto y bajé de nuevo esta vez con mi celular, luego me acosté en el sofá y puse mi cabeza en las piernas de Oliver y los dos nos quedamos en el celular sin hablar mientras papá preparaba el desayuno. De repente Oliver soltaba risitas y yo sonreía por él pero en cambio yo sólo miraba la pantalla y salía de una aplicación para meterme en otra sin hacer absolutamente nada.

En eso estaba cuando de repente entré en mis mensajes sin ninguna razón porque en realidad nadie me escribe y justo cuando iba a salir vi como en uno de los chats aparecía en letras verdes "escribiendo...". Mi corazón se detuvo al ver el nombre del chat: "H" y dejé de respirar.

De repente las letras ya no aparecieron más y al minuto volvieron a aparecer. Pareciera que estuviera escribiendo pero que al final borrara lo que escribía. Volvió a pasar lo mismo pero fue la última vez.

Entonces abrí el chat y empecé a escribir.

"Feliz navidad, espero que estés bien a mí me regalaron dos libros ¿qué hay de ti?" Pero luego lo borré y en vez de eso escribí "te extraño..." pero lo volví a borrar y esta vez apagué el teléfono y cerré los ojos.

Era mejor así.

Efímero | h.s (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora