Capítulo 33

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So kiss him again just to prove to me that you can, I will stand here and burn in my skin


Ya entrada la noche cuando estaba a punto de quedarme dormida, sentí un golpe tímido en la puerta. Me levanté algo preocupada pensando en que había pasado algo y la abrí. Del otro lado estaba Oliver que me miraba con una pequeña sonrisa y me miraba con el borde de sus ojos.

—¿Puedo pasar?

—S-sí, sí, claro. Pasa — respondí y me eché a un lado para dejarlo pasar. Luego cerré la puerta y me acosté de regreso en mi cama tapándome con las cobijas. Él se sentó en el borde y desde ahí me miraba con esa misma sonrisa que parecía permanente en su rostro. —¿Qué pasa? — pregunté pero como respuesta solo recibí una pequeña risa como un niño que acababa de hacer una travesura. —¡Oliver basta, ¿Qué pasa?! — y agarré una de mis almohadas y se la lancé.

—Ya, ya — dijo, tratando de calmar su risa — Emily y yo somos novios.

Mi reacción fue inmediata. Me senté muy rápido y mis ojos se abrieron ampliamente y empecé a reír como loca, como si me hubiera dicho una buena broma, pero lo hacía porque él lo hacía también. Me lancé sobre él a darle un fuerte abrazo cuando me di cuenta que se estaba limpiando las lágrimas que le salían por la esquina de los ojos, pero de algo estaba segura. Eran lágrimas de felicidad.

—¿Cómo te sientes? — dije cuando me separé de él después de darle un beso en su cabeza.

—Estoy feliz Hannah, feliz — seguía limpiándose sus lágrimas y yo no pude evitar que mis ojos se aguaran por él. Si él era feliz, yo también. — No puedo creer que esté diciendo esto pero estoy enamorado — soltó una risita. — No me he sentido así desde... desde...

Yo agarré su mano y la apreté porque sabía que traer a colación a Carol en este momento no sería buena idea y opacaría la felicidad que él estaba sintiendo en este momento así que decidí preguntarle:

—¿Cómo le preguntaste? Pensé que nunca lo harías.

—La verdad no lo pensaba hacer — respondió — Creo que los dos somos tan diferentes que no tenía caso porque existe la posibilidad de que ella se aburra de mi ¿sabes? — él me miró como buscando que yo le dijera que las cosas no eran así y que ella no se tendría por qué aburrir pero en vez de eso, solo lo miré para que continuara hablando porque no quería mentir. No la conocía lo suficiente pero no confiaba en ella del todo. — Cuando fui al baño con Harry yo quería hablar con él y preguntarle seriamente qué buscaba estando contigo pero no sé en qué momento la conversación dio un giro y de repente estábamos hablando de Emily y yo.

>> "Le gustas ¿lo sabías?" me dijo. Yo le respondí que no estaba tan seguro y su respuesta fue "hey, no puede estar sin ti, tú eres su centro, donde tú estés ella está y se nota ¿o por qué nos trajiste aquí? Es porque ya has venido con ella y te sientes seguro al tenerla contigo en un lugar donde los dos comparten y ella está ahí para ti también. ¿Entonces, qué esperas?" "Yo... yo..." "Lánzate por las cosas que tu corazón desea, Oliver. Aprovecha las oportunidades porque así como el amor llega también se puede ir y el tiempo corre así que es mejor no perderlo".

>>Yo no sabía cómo explicarle el miedo que sentía y a la vez si lograba hacerlo no creía que él fuera capaz de entenderlo porque se nota que es de las personas que lo que quiere lo consigue y no hay nada que lo detenga, pero cuando puso su mano en mi hombro y me sonrió dando fuerzas supe que era en ese momento o nunca y se lo pedí cuando salimos un rato del restaurante antes de irnos. Sé que no fue el mejor momento o la mejor manera pero hice lo que pude con lo que tenía.

—Estoy feliz por ti Oli — dije y me acerqué y le di un beso en la mejilla — de verdad, espero que las cosas con Emily vayan de maravilla.

—Yo también — me sonrió — Yo también. Ahora me voy y te dejo descansar — dijo, levantándose mientras se limpiaba otra lágrima rebelde que amenazaba por bajar por sus mejillas.

—Descansa Oli — dije, acomodándome en mi cama otra vez.

—Descansa... y Hannah — dijo cuando estaba a punto de salir de mi cuarto — Creo que Harry sí merece la pena

~

A la mañana siguiente papá nos dijo a mí y a Oli que si nos gustaría ir a conocer la ciudad mejor, así que fuimos a la calle Saint Saurin que teníamos entendido era una calle comercial y muy concurrida. Papá estacionó el auto y todos bajamos de él.

—¿Y ahora qué hacemos? — Preguntó Oli.

—Si quieren vayan mirando algunas tiendas y nos encontramos en el cine que está a tres cuadras de aquí — respondió papá — Yo mientras voy al banco.

—Vale. Te amo — dije y papá sonrió despidiéndose de nosotros y dándole una sacudida al cabello de Oli.

—¿Y bien? — preguntó él una vez estuvimos solos.

—Caminemos — enrollé mi brazo en el de él y los dos caminamos sin rumbo fijo.

Caminamos y caminamos sin que nada nos llamara la atención porque la mayoría de locales eran de ropa y así fue hasta que cuando estábamos a media cuadra del cine vi una pequeña librería así que decidí entrar.

—Te espero en el cine entonces ¿vale? — me preguntó Oli. Yo sonreí y él me beso en la cabeza antes de seguir caminando.

Al entrar mi olfato se llenó enseguida al olor de libro viejo y enseguida me percaté que era una librería totalmente de libros usados así que vi mi oportunidad y no esperé más y me acerqué al mostrador donde había un señor de setenta y tantos quien me miró con los ojos sobre sus lentes y me dio una sonrisa.

—Hola, ¿en qué puedo ayudarte?

—Quería saber si de casualidad tienen Juliet de Anne Fortier.

—Déjame verificar. — Sus dedos gruesos y lentos escribieron con toda la paciencia del mundo en el viejo ordenador frente al mostrador. Esperé un par de minutos antes de recibir su respuesta. — No, lastimosamente no lo tengo pero puedes mirar alrededor y ver algo que te llame la atención.

Sonreí y le agradecí y empecé a caminar por las estanterías. Después de un rato no encontraba nada que me llamara la atención pero de verdad quería comprarle algo al pobre viejo que había sido tan amable así que agarré una novela de los noventas romántica y fui hasta el mostrador otra vez para pagar.

—¿Nada más? — preguntó el viejo y yo negué — Vale entonces serían dos dólares. — Le tendí un billete y esperé por el cambio — ¿Bolsa?

—No, así está bien. — sonreí. Él me dio el libro también me sonrió.

—Espero que encuentres el libro que estabas buscando.

—Yo igual.

Salí por la puerta y el aire frío me pegó en la cara dándome un escalofrío y me dio la sensación de que algo no iba bien.

Iba a empezar a caminar hacia el cine cuando se me dio por mirar al otro lado de la calle y me quedé totalmente paralizada en el lugar. Ahí estaba Harry pero no estaba solo, también estaba la rubia que se había vuelto tan familiar para mí.

Mis manos empezaron a sudar y mi corazón empezó a latir con fuerza, pero lo peor no llegó sino hasta cuando sentí una bruma en la cabeza que no me dejaba escuchar a mi alrededor porque lo único que mis ojos veían era a él juntando sus labios con los de ella. Esos labios que pensé que solo me escogían a mí ahora estaban escogiendo a otros y no sabía lo que sentía solo sabía que no me gustaba para nada y me hacía sentir enferma.

Luego Harry abrió la puerta negra que de seguro llevaba a un local que no se podía ver desde afuera y fue cuando me di cuenta del pequeño letrero arriba de ella que decía "xxx shop" . Fue entonces que mis ojos se inundaron de lágrimas pero pude ver claramente como Harry fijó sus ojos en los míos antes de voltearse y entrar. 

Efímero | h.s (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora