Capítulo 53

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Cae la lluvia triste para mirarte, detrás de cada gota te mira un ángel


La sesión demoró una hora y media. Media hora más de lo que realmente tenía que demorarse. Cuando salí estaba lloviendo así que mojé mis sandalias cuando caminé por el estacionamiento para llegar hasta el carro.

Papá se había quedado dormido y la puerta del copiloto tenía seguro. Pobre, tal vez había tenido una muy mala noche.

Toqué el vidrio de la ventana y él se sobresaltó. Quitó el seguro y yo entré.

—Perdón, me quedé dormido.

—No te preocupes —sonreí y él me regaló una pequeña sonrisa que desapareció de inmediato. Supongo que cuando vio mis ojos rojos o hinchados de tanto llorar. Estiró su mano y puso un mechón de pelo detrás de mi oreja.

—¿Puedo preguntar?

—Es mejor que no.

—Vale. ¿Tienes hambre?

—Sí, estoy hambrienta.

Papá arrancó el auto y manejó hasta un McDonald's, ahí almorzamos pero estuvimos todo el tiempo en silencio. No es que no quisiera hablar, es que no podía porque sabía que apenas hablara iba a empezar a llorar y ya estaba cansada de eso.

Cuando terminamos de comer, salimos del restaurante y nos dirigimos al carro. Me subí y me puse el cinturón. Papá hizo lo mismo.

—Hannah...

—¿Qué pasa? — pregunté.

—¿Quieres ir al cementerio? — Mis ojos se llenaron de lágrimas y otra vez apareció el nudo en mi garganta. Sólo pude asentir.

Papá manejó hasta el cementerio pero antes hizo una parada a una cuadra de él para comprar unas flores.

La lluvia había cesado un poco aunque aún había una que otra gota cayendo.

Papá y yo caminamos agarrados de las manos hasta llegar a la tumba de Oliver. La tierra estaba húmeda y aún se notaba que había sido excavada recientemente.

No pude evitarlo y caí al suelo en mis rodillas.

Lloré.

Papá dejó las flores junto a la lápida y se agachó junto a mí y me abrazó. Sólo se oían nuestros sollozos. Era como si el resto del mundo estuviera cubierto por una capa protectora que no dejaba que nada lo irrumpiera y todo permaneciera en calma, pero en este pequeño lugar en donde nos encontrábamos era todo lo contrario. Estábamos viviendo un infierno.

No sé cuánto estuvimos así pero para cuando nos separamos el sereno ya había cesado.

—No sé cómo vamos a vivir sin él papá.

—Yo tampoco — dijo él limpiándose las lágrimas — pero estoy seguro que encontraremos una forma... ¿Recuerdas cuando se cayó de la bicicleta y se partió un diente?

—Claro que sí.

—Tu mamá y yo no sabíamos cómo no reírnos frente a él.

—Oh, yo no tuve tanto cuidado.

—Nunca lo tenías — reí.

—Nunca.

—Y él contigo tampoco.

—Pero siempre estaba ahí para mí — sollocé. Papá volvió a abrazarme.

—Sigue estando ahí para ti Hannah. Solo que no lo puedes ver —Yo lo abracé más fuerte.

Estuvimos sentados en el cementerio recordando momentos divertidos de Oliver durante una hora y media más antes de irnos. La verdad me costó mucho irme, fue como dejar una parte de mí ahí pero las nubes se estaban volviendo a agrupar en el cielo.

Cuando llegamos a casa me disculpé por dejar a papá solo pero él dijo que no había problema, igual tenía que lavar los trastes.

Subí a mi cuarto y me tiré en la cama, agarré mi celular que estaba en la mesa de noche y me di cuenta que tenía varios mensajes de Harry.

"Hola" "Cómo te fue? Espero que no haya sido tan pesado"

"Lo fue. Lloré mucho" respondí. 5 minutos después recibí una respuesta.

"y cómo estás ahora?"

"Algo mejor"

Cerré mis ojos, la verdad no quería hablar. Me sentía muy desanimada y cansada.

"Te parece bien si voy a tu casa? Tal vez pueda animarte un poco. Puedo llevar V de Vendetta así la vemos. Yo preparo las palomitas"

"La verdad creo que paso"

"Pasas de la película? Podemos ver otra si quieres, alquilamos una en internet, la que tú quieras"

"Es mejor que no vengas"

"Oh" respondió él. Agarré mi almohada y grité en ella. Me sentía muy mal, no quería verlo, no quería saber de nadie la verdad y no creía que fuera justo que él viniera sólo para encontrarse con una yo toda mal humorada.

Otro mensaje llegó. Aparté la almohada de mi cara y tomé el celular.

"Si eso es lo que quieres, está bien. " Escribió "Entonces creo que iré donde Emily"

"Por qué?" pregunté.

"Emma me dice que la pobre ha estado muy mal. Tal vez si voy la pueda animar un poco"

"Vale" escribí y tiré el celular a un lado. No sé qué me pasaba. No quería saber de él. No quería saber de nadie.

Me arropé de pies a cabeza, me acomodé y cerré mis ojos.

~

Desperté a las 7 de la tarde porque papá toco la puerta. No esperó a que yo le respondiera sino que abrió la puerta.

—Oh, ¿estabas dormida? Lo siento

—No pasa nada.

—La cena está lista.

—No tengo hambre papá. — contesté.

—Pero tienes que comer algo.

—No voy a bajar a comer. Por favor no insistas.

—Pero...

—Papá, de verdad quiero dormir.

—Está bien cariño — dijo él —. ¿Te tomaste el medicamento hoy?

—No.

—Tómatelo por favor y luego sí sigue durmiendo.

—Me lo tomaré enseguida — mentí. Él sonrió y cerró la puerta, yo me di la vuelta y seguí durmiendo. 

Efímero | h.s (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora