Capítulo 39

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I'm just an arrogant son of a bitch who can't admit when he's sorry


—Hannah. — Él llamó pero yo lo ignoré y seguí caminando con mi paso apresurado — Hannah, por favor espera.

Caminé hasta la entrada de mi casa pero me tuve que detener para abrir la maldita cerradura por lo que Harry aprovechó y me alcanzó.

—Déjame en paz — dije entre dientes.

—Hannah, por favor. Hablemos. Es lo único que te pido.

—No tenemos nada que hablar. Dejaste las cosas muy claras. — En ese momento abrí la puerta y entré. Traté de cerrarla pero el pie de Harry lo impidió. — Harry, vete.

—No me iré de aquí hasta que me escuches, por favor Hannah. Sólo déjame entrar y hablemos por un momento.

No sé qué me pasó que dejé de poner resistencia a la puerta y Harry vio la oportunidad y la abrió pudiendo entrar a la casa. Cerró la puerta detrás de sí y yo me alejé de él.

—¿Qué quieres decirme? — pregunté exasperada — ¿Quieres recordarme que fui una estúpida por haber sentido lo que sentí cuando te vi con ella? ¿Que tú y yo no somos nada y que puedes hacer lo que se te dé la gana? ¡Bien Harry! Lo entiendo perfectamente, te puedes ir y dejarme en paz porque lo tengo muy claro. No me volveré a meter más contigo.

Corrí escaleras arriba hacia mi cuarto y cerré la puerta tras de mí pero fui tan tonta que no pensé en que Harry me iba a seguir y abrió la puerta tras de mí.

—Hannah, yo... lo siento ¿sí? — respondió pero yo solo sentía una bruma alrededor de mi cabeza. — Fue mi culpa y lo siento mucho. Tú significas mucho para mí y no debí haberte tratado como lo hice. — Él caminó hacia mí y me agarró las manos y yo traté de soltarme pero él me aferró más — Hannah, escúchame. Isabella no significa nada para mí, ella es sólo una amiga pero tú...

—¿Y por eso la estabas acompañando a una sexshop? ¿Se divirtieron con sus compras? — escupí.

—Hannah, eso no tiene nada que ver contigo. Sólo quiero que me perdones porque sé que entre los dos hay algo más que algo pasajero y por eso entiendo que te hayas puesto como lo hiciste. Fue mi culpa al decirte que no éramos nada porque sí lo somos. — Él me acercó más a sí mismo y me tomó de la barbilla para obligarme a que lo viera a los ojos. — Hannah, sí eres importante para mí y no te quiero perder.

—¿Y por eso la trajiste hoy como tu acompañante? — pregunté con los ojos llenos de lágrimas.

—¿Qué? — dijo él limpiando una de las lágrimas que se me escapaba con su pulgar. — Hannah, no traje a nadie como mi acompañante porque sabía que ibas a estar aquí y quería arreglar las cosas contigo — sonrió y yo sentí que un peso muy grande caía de mis hombros.

—No me llamaste.

—No sabía cómo disculparme porque no soy de las personas que se disculpan a menudo. Pero sí quería hacerlo ¡Demonios! Hasta le dije a Emily que me contara de ti pero ella no quiso hacerlo. Estaba desesperado y entonces me di cuenta que la única oportunidad que tenía era verte hoy y hacer que me escucharas.

—Y-yo... — no sabía qué decir. Veía sus ojos y por más de que mi cabeza me decía que no lo escuchara, mi corazón creía en cada una de sus palabras.

Él bajó su cabeza porque a pesar de que traía tacones había una diferencia de altura y pegó su frente con la mía y yo cerré mis ojos.

—Te ves hermosa con ese vestido — yo no pude evitar sonreír.

—Tú te ves muy bien en traje — dije suavemente y aferré mis manos a su chaqueta.

Él me acarició la mejilla y con delicadeza hizo que nuestros labios chocaran. Al principio fue un beso muy tímido porque yo no estaba segura de que lo que estaba haciendo era lo correcto pero luego él me tomó por la cintura y pegó su cuerpo al mío e intensificó el beso.

Mi corazón estaba acelerado al igual que mi respiración pero en lo único que pensaba era en lo bien que se sentía estar con él. Tomé su cabello en mis manos y de repente los dos caímos a la cama.

Sabía que teníamos que parar o las cosas llegarían a un punto de no retorno pero yo no lo quería hacer. Quería sentir sus labios, me gustaba sentir cómo sus manos recorrían mi cuerpo sin tocar partes que pudieran hacer que todo se fuera al demonio y me gustaba lo segura que me sentía en sus brazos.

Sus labios fueron a mi cuello y luego a mi oreja y yo no pude evitar gemir. Él estaba encima de mí y me sentía tan indefensa pero a la vez tan liberada que por una vez en la vida no me importaron las consecuencias.

—Harry... y-yo... — pero él no me escuchaba. Yo lo aparté un poco de mí para que me prestara atención. — Yo no me estoy cuidando.

—Yo... vengo preparado. — No pude evitar resoplar y voltear mis ojos y él no pudo evitar soltar una carcajada — No pienses mal — dijo tomando mi rostro en sus manos y depositando un beso en mi mejilla — Siempre cargo uno en mi cartera. Es por seguridad.

Yo sonreí y pensé que tal vez tenía razón. Papá siempre nos había dicho que era mejor estar seguros a cometer una imprudencia.

Él me empezó a besar nuevamente y yo me dejé llevar sin pensar en nada más.

Le quité su chaqueta y la lancé a un lado, luego desabotoné su camisa y él se la quitó desesperadamente dejando al descubierto sus tatuajes y su collar con la cruz de plata colgando de él. Luego sus manos acariciaron mis piernas y subieron por ellas levantando mi vestido en el camino. Me apoyé sobre mis brazos para ayudarlo en la tarea y luego me lo quitó completamente quedando en ropa interior.

Él se detuvo por un instante y me contempló. Yo me sentí vulnerable ante sus ojos y me dieron ganas de taparme pero él me agarró el brazo y me lo impidió.

—Eres hermosa, Hannah — me miró a los ojos y pude ver un brillo en ellos.

Luego me siguió besando primero en mi cuello y luego bajó hasta mi abdomen. Yo trataba de no jadear pero era casi imposible. De pronto sentí como sus manos iban muy cerca de mi intimidad y lo paré.

—Harry, para — le dije y él lo hizo inmediatamente.

—¿Pasa algo? ¿No estás segura? Porque si es así podemos...

—No, no es eso es solo que... — No sabía cómo decirlo pero lo tenía que decir — Es la primera vez que hago esto y estoy nerviosa.

Él me sonrió y volvió a juntar sus labios con los míos por un corto tiempo.

—Si quieres parar solo dímelo, no haré nada que tú no quieras. — me dijo y eso me hizo sentir más segura. — ¿Quieres seguir?

Yo lo pensé por unos segundos pero al final asentí. Lo quería hacer y sobre todo lo quería hacer porque no había otra persona en el mundo con la que quisiera compartir algo tan importante para mí que no fuera él.

Y así pasó.

Efímero | h.s (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora