Think that Cupid's up to something. You ask me how I feel I say "nothing" but lately colors seems so bright and the stars light up the night, my feet they feel so light, I'm ignoring all the signs.
El sábado me desperté a las nueve de la mañana. Me bañé y me cambié. Elegí ponerme un vestido con un cardigan y unos converse. Me planché el pelo y arreglé la habitación cuando terminé.
En eso se me fue la mañana y cuando menos lo esperé recibí un mensaje de Harry diciéndome que estaba afuera esperándome. Tomé mi bolso y bajé las escaleras a la cocina donde estaba Oliver terminando de preparar el almuerzo.
—¿Ya te vas? — preguntó.
—Sí — respondí mientras agarraba de la nevera los sándwiches que había preparado la noche anterior y dos flanes. A mí me tocaba llevar la comida y Harry llevaría las bebidas.
—No se te olvide decirle lo de la cita doble. Emily me dijo que por ella estaba bien.
—Que sorpresa, pensé que también se iba a imponer a que lo conocieras por tu cuenta. — dije con sarcasmo.
—Hannah...
—Me voy — me acerqué a él y le di un beso en la mejilla.
Salí de la casa y vi a Harry en su moto esperando por mí. Me subí en Susie y el arrancó. Me sentía emocionada porque sí quería contarle a Harry que Oliver por fin había pensado con claridad y quería darle una oportunidad.
La verdad de que la idea de que estuviera Emily no me emocionaba pero sabía que no le podía comentar nada a Harry porque ella era su amiga y no los quería poner en contra el uno del otro.
Harry estacionó su moto frente a un parque y sentí como mis mejillas se encendieron cuando me di cuenta que era el mismo parque donde nos habíamos besado aquella noche. Me sentí nerviosa y me arrepentí de haber venido.
—¿Qué trajiste? — preguntó Harry sacándome de mis pensamientos.
—Sandwiches — respondí mientras esperaba a que se bajara de la moto — y traje unos flanes para más tarde.
—Genial — dijo — ¿vamos? — Yo asentí.
Caminamos por el parque hasta encontrar un árbol lo suficientemente grande como para darnos buena sombra y nos sentamos debajo de él. Ninguno de los dos pensó en traer una manta para poner debajo de nosotros pero no nos importó y nos sentamos en el pasto que estaba algo húmedo y frío.
Harry debió notar mi incomodidad por sentir la humedad en mis piernas por no haber traído pantalón y me ofreció su chaqueta de cuero para ponerla debajo de mí.
—Te va a dar frío — repliqué. — solo tienes una camiseta
—Claro que no, no soy friolento — rio — ponla debajo. —Yo no discutí más y acepté la chaqueta.
Saqué los sándwiches de mi bolso y le di uno, él me tendió un vaso rojo y me sirvió algo de jugo de naranja que estaba a medio congelar supuse yo que para que se mantuviera frío todo el camino. Los dos empezamos a comer.
—¿Sabes que en la fiesta me sentí muy incómoda?
—Eso vi pero ¿por qué lo dices?
—Por las drogas — respondí. — En el patio estaban fumando y Mike...
—¿Quién es Mike?
—El chico con el que me encontraste — respondí — Él estaba consumiendo cocaína y...
—¿Espera, estuviste toda la noche con un tipo que se estaba drogando? — preguntó atragantándose con el sándwich — Si estuviste con él toda la noche entonces ¿en qué modo te incomodan las drogas?
—Yo... t-tengo una historia algo complicada con ellas — respondí rápidamente — Pero ese no es el punto. La cosa es que te quería pedir algo.
—Sí, claro. Dime.
—Prométeme que no me llevarás a otro lugar donde las haya.
—Y-yo te lo prometo. — acarició la cruz de plata que colgaba de su cuello. Por alguna razón siempre lo hacía. — Claro que te lo prometo, pero no sabía que iban a haber drogas Hannah.
—Está bien — sonreí.
Terminamos de comer y hablamos de todo. Le conté cómo me había ido en la case de pintura el día anterior y él se rio de que mi papá siempre se burlaba de mí pero le pareció tierno que siempre los guardara porque se sentía orgulloso de su hija.
Cuando terminamos de comernos los flanes que traje. Recogimos todo y le di su chaqueta para que se la pusiera. Luego caminamos por el parque sin ningún rumbo fijo.
Estaba contándole que para la última clase de pintura la próxima semana teníamos que pintar un cuadro donde nos pusiéramos en práctica todo lo que nos habían enseñado cuando de repente sentí como sus dedos se entrelazaban con los míos.
Actué como si hubiera sido la cosa más normal del mundo pero por dentro me estaba muriendo. Me ruboricé, mi corazón empezó a latir a mil por hora y mis manos empezaron a sudar. Esperaba que él no se diera cuenta.
—Pero basta de hablar de mí. Cuéntame algo tú.
—¿Qué quieres saber? — rio.
—No sé, dime cómo era tu papá. Mi mamá era muy tímida y tenía pocos amigos. Mi papá era su mejor amigo pero eran la pareja más bonita del mundo.
—Mi papa... él era muy bueno conmigo pero no quiero hablar de eso ahora.
Vi como su semblante cambió totalmente por lo que decidí cambiar de tema.
—¿Has trabajado en algo?
—Sí. Trabajé durante dos años en una tienda de música que está cerca de donde tienes las clases de pintura. Hasta hace un par de meses porque decidí que este último año me quería enfocar totalmente en la universidad. El dinero que gané mientras trabajaba lo he ahorrado para pagarme el viaje a París — sonrió y yo no pude evitar imitarlo.
Él me apretó la mano y se detuvo obligándome a quedar frente a él. Con su mano apartó un mechón de cabello que caí por mi rostro y me acarició la mejilla.
—No olvides tu promesa — me dijo.
—No lo haré — sonreí.
—Espero compartir ese momento contigo — me sonrió y yo lo imité.
Poco a poco se fue acercando a mí hasta que pude sentir su respiración mezclándose con la mía. Cerré mis ojos y por fin sentí eso que había querido volver a sentir pero de una manera donde el alcohol no estuviera en mi sistema.
Sus labios rozaron los míos y volví a sentir esa chispa dentro de mí que me hacía sentir que estaba flotando por los aires. Estaba en el cielo y todo era gracias a él.
Nos separamos y abrí los ojos y él me miro desde arriba.
—Me gustas Hannah. — dijo — Mucho.
—No sé por...
—No me discutas, sólo me gustas y no puedes hacer nada con eso. — sonreí derrotada.
—Está bien. Te tenía que preguntar algo. —dije cambiando el tema.
—Dime.
—Oliver y yo arreglamos las cosas
—Qué bien — me dijo con una sonrisa — ¿por qué es que habían discutido? — Yo estuve a punto de decirle la verdad pero reprimí el impulso enseguida.
—No tiene importancia, la cosa es que quiere que salgamos todos porque te quiere conocer.
—¿Emily, tu hermano, tú y yo? — preguntó. Yo asentí — Bien, sólo dime cuando.
La tarde pasó y él me llevo de regreso a mi casa una vez ahí fue hasta la habitación de Oliver y le comenté lo que Harry me había dicho. Su respuesta fue que ya organizaría todo así que fui a mi habitación donde pude por fin emocionarme por el nuevo beso sin que nadie me viera.
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Efímero | h.s (1)
RomansaTodos le advierten que no debería enamorarse de él pero ella no controla a su corazón. ¿Será que al final todos tienen razón? Hannah Gardner es una chica de 17 años que luego de la muerte de su madre se muda a una nueva ciudad con su papá y su herma...
