Capítulo 52

543 22 0
                                        

I am lost in a rainbow, now our rainbow is gone


DÍA 2

Papá tocó la puerta.

—¿Estás lista? Se nos hace tarde. — avisó.

—Ya, un momento.

Metí la camiseta dentro de mi falda y me puse la chaqueta. Me paré frente al espejo y me miré. Miré la camiseta blanca que se veía muy grande en mí pero no me importaba. La acaricié. Era de Oliver y quería que él me acompañara hoy así que la agarré de la ropa limpia en el lavadero y me la puse.

Las primeras sesiones con un psicólogo pueden ser algo pesadas para mí porque lo que funciona para mí es contar lo máximo que puedo de mí para que él (o ella en mi caso) se pueda hacer una buena idea de qué es lo que me lleva con él.

Son difíciles porque es exponer todo lo malo que me ha pasado de golpe y puede ser muy abrumador.

Abrí la puerta y mi papá estaba apoyado en la pared frente a esta. Sus ojos se posaron en mi camiseta y una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Te queda bien — dijo.

—Gracias. — sonreí. Él se acercó a mí y me abrazó. Fue muy rápido pero se sintió bien.

El camino hasta el consultorio fue muy rápido. Por alguna razón no había mucho tráfico y lo agradecí porque hoy había estado sintiendo un poco de náuseas y estar en el carro no era de mucha ayuda.

—¿Preparada? — preguntó papá.

—No creo.

—Te estaré esperando aquí.

—¿No vas a bajar?

—Prefiero esperar aquí. Al menos aquí tengo la radio. — sonrió y me despeinó el pelo con su mano — Ve. — sonreí y me bajé del carro.

En recepción me dijeron que era en el segundo piso así que subí las escaleras lo más rápido que pude porque mi ansiedad estaba a flor de piel. Desde hace tiempo no me sentía así.

Me senté en las sillas que había frente al consultorio a esperar que me llamaran. No sabía cómo funcionaba pero suponía que tenía que esperar. El lugar estaba vacío y yo era la única ahí así que recé para que no se demorara. Cinco minutos después salió un chico del consultorio y detrás de él estaba una mujer rubia claramente en sus treintas.

—¿Hannah Gardner? — preguntó. Yo asentí tímidamente — Adelante. — Entré a su consultorio. Era pequeño pero muy acogedor. Tenía una especie de tablón en una pared con frases y dibujos pegados en él. Había un sofá al fondo con una mesa enfrente en donde sólo había una caja de pañuelos. No sabía cómo sentirme respecto a eso. — Toma asiento Hannah. Siéntete cómoda. — Hice lo que me pidió pero no me relaje, todo mi cuerpo estaba en alerta. Ella se sentó en el sillón que estaba frente a mí— Hannah, mi nombre es Susan Martin, puedes llamarme Susan.

—Hola, Susan.

—Así que Hannah ¿qué te trae por mi consultorio? — Sentí cómo un nudo se formó en mi garganta. Esto iba a ser difícil.

—Yo... No...

—Tranquila, tómate tu tiempo si es necesario. — sonrío tratando de transmitirme un poco de calma pero no funcionó. Mis manos empezaron a sudar.

—No es la primera vez que estoy en un consultorio así.

—¿Cuándo fue la primera vez?

—Alrededor de tres años atrás. Pero la primera cita con mi anterior psicóloga fue hace ocho meses.

—¿Y por qué fuiste esa vez al psicólogo Hannah? — Mis manos, que estaban entrelazadas y apoyadas en mis rodillas, no podían soltarse, era como si estuvieran pegadas entre sí. Yo por mi parte no podía mantener el contacto visual.

—Pues... siempre he sido una persona triste. Veía todo en tonos grises. Pero murió mi mamá y desde ahí todo empeoró. Mi papá estaba algo desesperado y me obligó a ir al psicólogo. De ahí me derivaron a psiquiatría porque la idea del suicidio estaba muy presente en mí y el psiquiatra me diagnosticó con depresión y ansiedad y desde ahí estuve acompañada de Rachel, mi psicóloga.

—¿Cómo has llevado tu diagnóstico?

—Al principio era difícil. Todo fue un experimento tratando de encontrar el medicamento correcto para mí hasta que dimos con él. Desde ahí todo ha ido muy bien.

—¿Por qué dejaste de ver a Rachel? — preguntó.

—Nos mudamos hace poco más de un mes, a finales de noviembre de hecho.

—¿Y decidiste entonces continuar con tu tratamiento?

—No exactamente — mi voz se quebró y el nudo en mi garganta creció.

—¿Entonces... qué pasó Hannah?

—M-mi... mi hermano murió — y ahí iba la primera lágrima la cual fue seguida inmediatamente por un montón más. Susan me tendió la caja de pañuelos y tomé dos.

—¿Cuándo pasó esto?

—Fue ayer, en la madrugada.

—¿Qué ocurrió? — Me limpié las nuevas lágrimas que estaba derramando y respiré hondo.

—Hubo una fiesta. Fuimos pero yo tuve una discusión con mi novio. No quería estar más ahí e intente que Oliver me acompañara, pero no quiso.

—Quiero estar con Emily. Por favor... — dijo él.

—No creo que sea buena idea que nos quedemos aquí Oliver. Es mejor que...

—Hannah, no está pasando nada. Sólo discutiste con Harry, yo no tengo nada que ver ahí.

—Pero la gente que hay aquí no...

—La gente que está llegando es sólo eso. Gente. No me pasará nada, solo tienes los nervios de punta. Ve a casa y toma una pastilla de las tuyas para dormir. Intenta que eso te relaje.

—Oliver...

—Lo digo enserio — él besó mi frente y me sonrió — te amo. — fue lo último que me dijo antes de irse hasta donde Emily.

—¿Qué pasó después de eso? — preguntó Susan. Yo agarré un par de pañuelos más y me limpié la nariz y luego mis ojos. Tomé otra bocanada de aire y seguí.

—Me fui con Chloe. Otra amiga que estaba ahí. Me dio un aventón hasta mi casa y yo aproveché. — dije mientras trataba de aguantar las lágrimas — Me tomé mi pastilla como Oliver me dijo y me fui a dormir. Hasta las 3 de la madrugada. Alguien tocó el timbre y me desperté. Ahí estaban unos policías y le dijeron a mi papá. Yo escuché todo desde las escaleras.

—¿Qué ocurrió?

—Carreras ilegales. Al parecer algunas personas habían tomado unos carros. Me dijeron que tuvo una discusión con alguien que lo había retado y él estaba muy borracho así que aceptó. Mi novio y Tom, otro amigo, intentaron detenerlo, pero Oliver les pegó y cuando se soltó tomó el carro de su novia y... — no pude seguir. Tuve que respirar profundo para tratar de pasar el nudo que tenía en la garganta —Participó con el carro de su novia y en una curva perdió el control y se estrelló con un árbol. Papá no me dejó ver las fotos de cómo quedó el carro.

—Lo siento mucho Hannah.

—Yo más. Perdí a mi hermano, a mi mejor amigo. Lo perdí todo.

Efímero | h.s (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora