Capítulo 10

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Little do you know I'm still haunted by the memories


Me desperté temprano en la mañana, me tomé mi medicina y me bañé. Al bajar me di cuenta que ni papá ni Oliver se habían despertado aún, así que aproveché para hacer el desayuno para todos.

Estaba sirviendo el último waffle cuando papá entró a la cocina y me besó en la cabeza.

—Que rico huele — dijo.

—Ya está listo solo me falta cortar las fresas — comenté.

—Entonces deja y te ayudo.

Papá sacó fresas y las empezó a cortar. Mientras, fui a la mesa de comedor y la empecé a arreglar.

Cuando estaba poniendo el último plato bajó Oliver.

—Buenos días — dijo. Mi papá y yo lo saludamos.

—¿Vas a alguna parte? — Preguntó papá.— ¿Por qué estás arreglado?

—Voy a pasar el día con Emily. — Yo sonreí. Me gustaba verlo así de emocionado y feliz, la ruptura por la que había pasado con Carol había sido muy dolorosa para él y la había pasado muy mal.

—¿Tú también vas? — me preguntó papá sentándose en la mesa para empezar a desayunar. Oliver y yo lo imitamos.

—No, yo me voy a quedar aquí leyendo. — respondí.

—Ya veo — respondió. —¿Y a qué hora te vas Oli?

—En unas horas, al medio día.

—Ya, entonces en ese caso a ti te toca lavar los trastes.

—Pero papá...

—Pero nada. Hannah hizo el desayuno y tú lavas los trastes porque tienes tiempo.

—¿Y por qué no los lavas tú? — preguntó Oliver molesto.

—Porque soy tu padre — respondió papá.

El desayuno pasó muy rápido y cuando terminé me disculpé y subí a mi habitación. Me recosté en la cama y tomé mi celular para ver si había llegado algún mensaje pero como siempre, nada.

Puse música en Spotify y me puse a navegar en Facebook. Estuve un rato mirando videos, viendo publicaciones de mis antiguos compañeros de instituto y sentí un vacío en el estómago cuando vi una foto de las vacaciones que estaba teniendo Marie, la chica que había sido mi mejor amiga, y su novio, el que había arruinado nuestra amistad.

Ella y yo habíamos discutido justo antes de que yo me mudara porque cuando se extendió la noticia de que mi familia y yo nos íbamos de la ciudad, su ex novio (ahora novio otra vez), el cual ella todavía amaba, vio su última oportunidad para decirme que estaba enamorado de mí.

Yo no sabía si decirle a Marie o no, pero al final no tuve que tomar ninguna decisión porque él se me adelantó y le contó todo.

Marie me enfrentó y me preguntó si era verdad que yo ya sabía y no pude negarme. Ella me declaró su odio porque no podía comprender como yo, siendo su mejor amiga, no le había contado algo tan importante sobre el chico que ella quería.

Traté de hacerla entrar en razón pero también me culpó de su ruptura con él porque cuando terminaron, él le había confesado que lo hacía porque estaba enamorado de otra. Yo no supe qué decir y lo último que recibí de ella fue un "te mereces quedarte sola por haberme traicionado así".

Mi corazón se rompió en mil pedazos y traté de acercarme a ella en los últimos días de instituto que quedaban pero ella hizo todo lo posible por evadirme y hasta me bloqueó de todas sus redes sociales. Luego llegó el día de la mudanza y con él mi última esperanza de reconciliarme con ella.

Lo divertido es que eso había sido hace unas semanas y al final ellos sí se habían reconciliado mientras yo me había quedado completamente sola como ella había querido.

El vacío en mi estómago no se iba a pesar de que ya había cambiado de publicación porque ella tenía razón. Al final y al cabo ella era mi única amiga y sin ella yo estaba completamente sola y era una sensación horrible el querer hablar con alguien y no tener a nadie con quien hacerlo.

Decidí que tenía que buscar actividades para poder enfocarme en ellas y así poder dejar un poco de lado esa horrible sensación así que busqué en internet qué actividades podía hacer.

Buscando y buscando encontré una página de una tienda local de pinturas y artesanías que ofrecía clases presenciales de pintura. Escribí un email pidiendo más información y gracias al cielo no se demoraron en responderme.

"Buenos días Hannah.

Nuestro curso tiene un costo de 150 dólares.

Nosotros te damos todos los implementos necesarios para las clases.

Las clases duran de hora a hora y media los días lunes, miércoles y viernes durante dos semanas.

Las clases empiezan el 9 de diciembre y terminan el 20.

Solo recibimos la totalidad del costo en efectivo así que si estás interesada tienes que acercarte a nuestra tienda la cual está ubicada en la calle Alvey 3979 y hay plazo para que te inscribas hasta este viernes 29 de noviembre.

Gracias por contactarte con nosotros"

Excelente. Tenía plazo hasta este viernes así que decidí no posponerlo y salir de mi cuarto para preguntarle a papá si podía o no inscribirme. Bajé las escaleras para dirigirme a su habitación pero papá no estaba en ella así que subí de regreso a su estudio y toqué la puerta.

—Pasa — lo escuché decir desde adentro. Abrí la puerta y él estaba en el escritorio, escribiendo en su computador. — Hola querida, ¿necesitas algo?

—Sí — dije entrando a la habitación — verás, es que hay este curso de pintura que empieza en dos semanas y... pues... cuesta 150 dólares pero papá —hablé antes de que pudiera decir algo— de verdad quiero hacerlo. Yo... no me he sentido bien y quiero hacer algo que no sea solo leer.

—¿Cómo que no te has sentido bien? — él se levantó de su silla, se acercó a mí y tomo mi cara entre sus manos obligándome a levantarla para que lo mirara a los ojos — ¿Te estas tomando los medicamentos?

—Sí pero...

—Pero nada. Es importante que nos digas cuando te estás sintiendo mal. Ya deberías ir buscando un psicólogo para seguir con tu tratamiento aquí.

—Está bien papá, te prometo que lo buscaré pero por ahora solo me interesan las clases. — Agarré sus manos y las alejé de mi rostro.

—Está bien. ¿Hasta cuando tienes plazo?

—Hasta el viernes pero quería ir a pagarlo hoy y así salir de eso rápido.

—Está bien entonces... — él caminó hasta su escritorio y agarró su billetera. — aquí tienes. 150 ¿no? — yo asentí y agarré el dinero que él me extendía.

—Gracias papá.

—¿Vas a ir ahora? ¿Quieres que te lleve?

—No, voy a preguntarle a Oli si tal vez él y Emily pueden darme un aventón a medio día así almuerzo afuera también. — él sonrió y sacó de su billetera otros dos billetes.

—Ten, para tu almuerzo — yo sonreí y agarré el dinero.

—Gracias.

Salí del estudio y me dirigí a la habitación de Oliver. Cuando llegué toqué la puerta y esperé hasta que él la abrió.

—¿Qué quieres apestosa? —alargó su mano y me apretó la nariz.

—Para tu información, me bañé antes de que tú despertaras.

—Ajá...

—Quería preguntarte si Emily y tú me daban un aventón a un lugar en la calle Alvey.

—Recuerda que apenas llegamos aquí. No sé dónde queda esa calle.

—Sí, pero tal vez Emily sí.

—Está bien. Le diré.

—Gracias — sonreí y me puse de puntitas para darle un beso en la mejilla.

Efímero | h.s (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora