Capítulo 30

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I ain't gotta tell him, I think he knows


El lunes siguiente fui a la clase de pintura y esta vez no me fue tan mal, la clase fue sobre óleo y especialmente aprendimos a pintar un par de tipos de flores. El cuadro que pinté me gustó tanto que no se lo iba a dar a papá para que se lo quedara sino que lo quería guindar en mi habitación.

El miércoles tuve la última clase oficial porque la clase del viernes que era el último día iba a ser especialmente para pintar nuestro proyecto final. Ya había estado pensando en ideas pero aún no sabía con exactitud qué iba a hacer.

Cuando llegué a casa papá ya estaba preparando la cena y Oliver estaba poniendo la mesa.

—¿Cómo te fue hoy? — preguntó papá.

—Bien, aprendimos a hacer sombreado. Así que no pintamos un cuadro como tal sino que es un popurrí de cosas.

—Vale — respondió.

Comimos y charlamos muy animados y papá nos contó que ya había empezado a preparar las clases para este nuevo semestre que empezaba el otro año. Me sentía tan contenta por él porque se veía más animado.

Las cosas para él no habían sido buenas habiendo perdido a su esposa y además no le ayudaba el tener que lidiar con una hija depresiva, pero esta parecía una buena época para todos y le agradecía a papá que hubiera tomado la decisión de mudarnos.

Cuando terminé de cenar subí a mi habitación y estaba en el proceso de guindar el cuadro de las flores cuando una llamada entró a mi celular. Mi corazón se aceleró porque solo había una persona con la que yo hablaba y efectivamente era esa.

—¿Hola?

—Hannah ¿cómo estás? — su voz rasposa y grave sonó al otro lado de la línea.

—Bien ¿y esto? — Pregunté arrepintiéndome inmediatamente — Digo, no me molesta que me llames sólo que nunca lo haces.

—Lo sé. Te quería preguntar si quisieras ir mañana conmigo a subir la montaña.

—¿Qué?

—Irán mi mamá y mi hermana también. Mamá se ha obsesionado últimamente con todo lo de la vida sana y nos quiere obligar a hacerlo. —Todo bien pero ¿estar un día entero con Harry y su familia?

—Y-yo...

—Si te molesta no importa — dijo pero yo le contesté rápidamente.

—No, no, no, no me molesta. Yo claro que iré.

—Genial, te recojo mañana a las 7 de la mañana.

—Está bien.

—Adiós Hannah.

—Adiós.

~

Al día siguiente Harry pasó por mí a las 7 de la mañana como lo había prometido. Yo desempolvé mi ropa deportiva y me llevé una gorra para el sol además de mi celular y mi termo con agua fría.

Llegamos al inicio del camino y Harry aparcó la moto al lado del carro de su mamá quien nos estaba esperando con Emma a su lado.

—Hannah ¿cómo estás mi niña? —Ann se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y luego me abrazó. Yo traté de devolverle el saludo pero no fui tan efusiva como ella porque me sentía cohibida. Miré a Harry y él sólo estaba tratando de aguantar la risa.

—Bien ¿y usted?

—Muy bien, mi niña.

—Hola Hannah — dijo Emma con una sonrisa pero no se acercó a mí como lo hizo su mamá y no entendía si no lo hizo porque ella era así o porque sentía algo de rechazo hacia mí porque Emily le había contado algo sobre nuestra discusión. Como sea preferí ignorar mi malestar y saludarla como si no supiera nada.

—Bueno, vamos que la mañana es corta — dijo Harry.

—Harry, querido, te toca llevar los almuerzos — dijo Ann.

—Obviamente — respondió y yo le dí un pequeño codazo por su sarcasmo hacia su mamá, él solo rio y agarró la mochila con los almuerzos y luego agarró mi mano. Yo sonreí y empezamos a caminar.

Ann y Emma caminaban delante de nosotros mientras que Harry me obligaba a ir despacio para que no las rebasáramos.

—¿Qué esperas? Caminemos bien — le dije y él solo se rio.

—Vayamos con calma, es un largo trayecto además ¿no ves que nos quieren dar nuestro espacio?

—Oh — dije y me sentí como una tonta por no haber visto cuando era tan obvio.

—¿Entonces? — Preguntó — ¿Cómo van las cosas con Oliver?

—Muy bien, ya todo volvió a la normalidad.

—Me alegro. ¿No es muy común que peleen entre ustedes dos verdad?

—No — respondí — somos muy unidos y él es ¿cómo decirlo? Mi roca... él es mi apoyo emocional más grande y la persona en la que más confío.

—¿Será que es porque son mellizos? — reí.

—Puede ser...

Subir la montaña nos llevó toda la mañana, cuando llegamos a la cima donde había una especie de camping con muchos árboles y mesas para almorzar, yo estaba muerta. Se me había acabado el agua a mitad de camino y Harry tuvo que darme de la suya.

—Agradece que trajimos refresco para el almuerzo — Me había dicho y a mí no me quedó más que reir porque el líquido era en todo lo que podía pensar.

Había poca gente en las mesas porque era mitad de semana, imaginaba que los fines de semana este lugar se llenaría pero agradecí cuando tomamos asiento bajo la sombra de un árbol.

—¿Estás cansada, Hannah? — Me preguntó Ann y yo me ruboricé enseguida porque de todos a mí es a la que le había costado más subir. Harry lo notó y me agarró la mano.

—Yo... un poco, sí.

—¿Y Hannah ya pensaste en qué vas a pintar mañana? — preguntó Harry sacando los almuerzos de la mochila y pasándonoslos. Yo le sonreí en agradecimiento por haber cambiado de tema y él me sonrió de vuelta.

—Yo...

—¿Pintas Hannah? — Me preguntó Emma.

—Hannah está en un curso de pintura — contestó Harry.

—Mañana es la última clase y tengo que pintar algo que reúna todo lo que nos han enseñado.

—¿Y qué pintarás? — preguntó Ann.

Yo me ruboricé porque ya había pensado en lo que quería hacer y me había decidido por algo que haría crecer la colección de V de Vendetta de Harry. Ese sería mi regalo de navidad para la próxima semana pero quería que fuera sorpresa.

—Aún no me decido, tengo varias cosas en mente.

—Vale, cariño ya te decidirás pronto — dijo Ann. — Y ustedes muchachos ¿ya son novios? — Harry se atragantó con la comida y Emma se empezó a reir a carcajadas. — Digo porque se nota a leguas la tensión entre los dos.

—¡Mamá! — gritó Harry y no me quedó de otra que reir con Emma.

Efímero | h.s (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora