—Muy bien, Atsumu-kun. Ahora mira hacia aquí...
Los mechones rubios del adolescente se movían producto de un ventilador cerca suyo y el poco maquillaje que llevaba puesto le hacia ver increíblemente bien.
El constante clic de la cámara tras cada foto que le tomaban se dejaba escuchar entre tanto alboroto en aquella sala de fotografía. El croma, aquella gran tela verde en la que estaba parado el rubio, dejaba ver por una pantalla las fotos que salían; un fondo del mar a lo lejos, justo detrás de él.
El trabajo de ser modelo, parecía fácil. Todo el mundo lo cree, incluyéndole. Pero no.
Debía levantarse temprano para que pudiesen maquillarle y peinarle. Luego debían de probarle una cantidad de ropa que ni en su armario cabría, y por último debía de estar para en frente de una cámara de forma profesional sin reírse.
Sin, el modelar no era sencillo.
Pero...
—¿Por qué debemos estar aquí? Estoy aburrido.- se quejó.
—Yo no estoy aburrido.
Chasqueó la lengua. Si me prestaras atención no estaría aburrido.
—Eso es porque tu estás jugando con Yuto y Shouyo está totalmente ensimismado en Atsumu. Además, ¿como permitieron que el perro entrara?
—Atsumu-san lo pidió. Sino, no habría entrado.
Eso habría estado mejor... Habríamos ido a tu casa a estar con Yuto.
—Tus pensamientos llegan hasta este lado de la pared, querido Yuu.
—Pues no los escuches, es de mala educación.
—Pues que los piense más bajo. Sus deseos por estar con el lindo kohai son muy evidentes.
—¿Y por qué no hacer la sesión de fotos en la playa en vez de en el estudio?- se aclaró la garganta.
—¿Lo dice en serio Noya-san?- Hinata hizo un sobre esfuerzo al girar a mirar al libero. No quería perderse nada de las fotos de Atsumu.— El calor ya se empieza a notar, y como que el calor y una chaqueta de invierno no pegan.
—Tu mismo lo dijiste ¿Por qué una chaqueta de invierno estando casi en verano?
—No pensé que fueras tan ignorante, Noya-san.
La deidad guardiana parpadeó sorprendido al escuchar esas palabras salir de los labios de Shouyo. Su lindo y amable kohai.
¿Aquello había sido un insulto?
Porque se sintió insultado.
¿Y acaso Kageyama no podía decir nada? Vale que no fuesen nada -románticamente hablando- más que amigos. ¡Pero podía contradecir a Shouyo!
Lo único que hacía era dejar que el tierno cachorrito mordisquease aquellos largos dedos. Dedos que aquella vez en Hyogo le sostuvieron bajo el agua de la piscina del hotel. Dedos que habían envuelto su cuerpo en aquellas ocasiones donde habían despertado abrazados al otro...
... Aquellos que soñó hace unas noches haciéndole cosas indecentes que ni se atrevía ni a mencionar.
Recuerda que ese día no pudo mirar al menor.
De solo pensar... Como habían recorrido su cuerpo en aquel sueño y él se dejaba, completamente a su merced. Como cada lugar que ellos tocaban, le dejaban una sensación de calor absoluto deseando más. Y como con ellos echaba hacia atrás sus rebeldes mechones azabache haciéndole ver demasiado irresistible y...-
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Yo... ¡¿En Karasuno?! (AtsuHina)
FanfictionDespués de las nacionales, la familia de Miya Atsumu se derrumba tras el divorcio de sus padres. Su hermano Osamu se va con su padre, y él con su madre. Pero nunca creyó que se acabarían mudando a la ciudad natal de su madre y que él entraría al Kar...
