Atsumu no era ningún tonto.
Oh, no.
Para nada.
Él podía hacerse el tonto, que es diferente; cuando le convenía.
Si su hermano le reclamaba por algo, el se hacia el desentendido. Como si la cosa no fuera con él. Que si algo se había perdido, él no era el responsable de aquella pérdida.
Al contrario.
Atsumu era alguien muy perspicaz.
Podía darse cuenta de las cosas siempre y cuando no se las ocultasen.
Sabia cuando a su hermano le pasaba algo. Lo podía incluso sentir. Aunque aquello siempre lo llamó el instinto de gemelo. Siempre le decía si su hermano pequeño estaba bien. Menos cuando se mudó a Miyagi.
Ahí parecía que el instinto de gemelo estaba roto porque solo podía sentir su propio sufrimiento.
Con una sola mirada, podía distinguir si algo le estuviese pasando a alguien. Ya fuese algo bueno o algo malo.
Y la mayoría de las veces, acertaba.
Como en ese preciso momento.
El calor del verano era una jodida mierda.
Sudaba por sitios por donde no debería de sudar, y aunque el sol se haya ocultado en las noches, el terrible calor apenas le dejaba pegar ojo.
Aunque agradecía la litera que les había hecho su abuelo, porque sin eso no se imaginaba como podría haber sido ese verano con su hermano y él durmiendo en la misma cama.
Pero para compartir cama, eso ya lo hacia con Shouyo. ¿Acaso era inmune al verano? ¿Al calor? El podía ver como su pequeñín dormía plácidamente pegado a la pared mientras que él agoniza con gotas de sudor rodando por su cuerpo.
Incluso hubieron veces en las que pensó en bajar de su litera e ir a dormir al sofá. Pero en cuanto esa idea cruzada por su cabeza, la arrugaba y la tiraba al cubo de basura. No todos los días podía dormir con Shouyo.
Aunque él y Shouyo siempre se la andaban pegados como ahora.
Él tenia su pecho pegado a la pequeña espalda del pelinaranja, y sus brazos caían por cada lado encima de sus hombros y apoyaba su barbilla en los mechones naranjas.
También, alzaba frente a él un polo que iba comiendo de a poco intentando calmar el calor abrasador; mientras que Shouyo se comía uno propio.
Ambos estaban justo debajo del umbral de la puerta corredera que daba al jardín a ver sin la brisa que había cuando el sol empezaba a caer podrían refrescarlos.
Pero era inútil.
—Ah... Maldición. Qué calor.- dijo dándole un mordisco a su polo.
—Si dejaras de estar pegado como chicle a Hinata quizás no tendrías tanto calor.
Y ahí estaba otro de sus "problemas".
Entrecerró los ojos en dirección a Kageyama y lo volvió a escanear mientras derretía en el interior de su boca el trozo de polo que había mordido.
Lo veía jugar tranquilamente con Yuto, quien no paraba de mordisquear sus dedos a la vez que comía uno de los polos que tuvo que sacar de su congelador al ver que su novio había llegado con gente no deseada en ese momento a su casa.
Habría preferido no haberle dado nada, pero la mirada de reprimenda de Shouyo le hizo refunfuñar y sacar tres polos de su congelador: uno para su pequeño novio, otro para el tonto de Tobio-kun, y un tercero para Yuu.
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Yo... ¡¿En Karasuno?! (AtsuHina)
FanfictionDespués de las nacionales, la familia de Miya Atsumu se derrumba tras el divorcio de sus padres. Su hermano Osamu se va con su padre, y él con su madre. Pero nunca creyó que se acabarían mudando a la ciudad natal de su madre y que él entraría al Kar...
