Después de las nacionales, la familia de Miya Atsumu se derrumba tras el divorcio de sus padres. Su hermano Osamu se va con su padre, y él con su madre.
Pero nunca creyó que se acabarían mudando a la ciudad natal de su madre y que él entraría al Kar...
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Por amor a todo... Aquella conversación con Kise no había durado poco más de cinco minutos y no era tan tarde cuando el rubio contrario se había desconectado. Pero es que después se había puesto a hablar en videollamada con Oikawa hasta casi la una de la madrugada aún sabiendo que debería levantarse temprano.
Es por eso que ahora que Hiroki le llamaba para que se levantase le costaba hasta el alma el poder despertarse y abrir los ojos.
—Atsumu-kun.- mecía el hombro del chico intentando despertarle.— Arriba. Me pediste que te despertara.
El rubio tan solo pudo girarse y quejarse con la garganta.
El mayor soltó un suspiro y puso ambas manos en la cadera mirando al chico dormir ignorando su llamado.