El autobús de vuelta a Miyagi iba en completo silencio.
Siendo casi la hora de la comida, todos deberían de estar gritando por querer comer y preguntando cuanto era que faltaba para llegar a la escuela y cada uno irse por su lado. Pero desde que ambos gemelos Miya aparecieron con sus manos entrelazadas y la mirada baja, los de tercero y segundo sabían que algo andaba mal. Sobretodo si Hinata iba delante de ellos como escudo humano.
Los de primer año, solo pudieron permanecer en silencio ante la tensión del ambiente.
Atsumu y Osamu se sentaron en los últimos sillones del autobús, con Hinata junto a ellos, siendo el sándwich perfecto dejando a un sensible Osamu en medio de ambos con sus manos entrelazadas dándole a entender que estaban ahí con él y que nada iba a pasarle.
Nishinoya quiso hablar con su rubio amigo, para saber de la situación y si podría ayudar en algo, pero prefirió esperar a que fuese Atsumu quien diese ese paso y le dijese lo que ocurría. Con los hombros caídos, se sentó en uno de los sillones de dos que había junto a la ventana y con su bolso encima, esperando, quien sabe, a que Kageyama se sentase a su lado como lo hizo en el tren hacia Hyogo. Como en el taxi que les llevó hacia la casa del pelinegro cuando enfermó. Como en la madrugada cuando fueron a Tokio...
Pero mayor fue su sorpresa al ver que se sentaba en un asiento individual, dos asientos hacia delante del suyo.
Se dijo que decepcionarse por no tenerlo al lado, no era lo más idóneo cuando se dio cuenta de que estaba pasando una crisis existencial, emocional y de identidad. Se perdió el desayuno porque no lograba calmar su corazón por culpa de estar rememorando la erección que se frotaba en su pierna sin parar. Se había sentido excitado y no lo entendía. El no podía ponerse caliente por Kageyama. Por un chico. Él... Se suponía que sabia muy bien su inclinación sexual. Estaba... Completamente seguro de que le gustaban las mujeres, y que sentía de alguna forma extraña una atracción física y emocional hacia Kageyama. En cambio... No se le hacia atractivo o excitante el ver a otros chicos empapados de sudor, o como se tensan sus músculos al estirar. O como su olor varonil y único mezclado con el del jabón era simplemente exquisito. O como unas manos que deberían de ser rudas, te sostenían de forma delicada como si fueses una pieza de la más fina porcelana.
Todas esas cosas. Todos esos sentimientos... Solo provenían si Kageyama estaba cerca.
Y quizás... Solo quizás, en vez de ser heterosexual, fuese pansexual*. O antrosexual*.
Entonces, solo entonces... Su alterada crisis de identidad, existencial y emocional, no fuese tan grave como la estaba sintiendo.
Pero eso no quitaba, que si aquello fuese real como su investigación decía, que le doliese que los zafiros de Kageyama siguiesen buscando a Shouyo. Él también quería que los bonitos zafiros le notasen.
—Solo hay una cosa que debes de hacer.
"—¿El qué?"
—Hazte notar.
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Cuando Hiroki vio a los chicos del club bajar del autobús, sonrió y bajó del coche quedándose de pie al lado de este con la puerta abiertas.
El inconfundible pelo naranja de Hinata entró en su campo de visión, y cuando sus ojos cruzó con los del adolescente le sacudió la mano como saludo recibiendo otra algo poco efusiva como usualmente hacia. Sus sonrisa flaqueó momentáneamente y pos su mente pasó que algo podría haber pasado entre Atsumu y él en Tokio.
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Yo... ¡¿En Karasuno?! (AtsuHina)
FanfictionDespués de las nacionales, la familia de Miya Atsumu se derrumba tras el divorcio de sus padres. Su hermano Osamu se va con su padre, y él con su madre. Pero nunca creyó que se acabarían mudando a la ciudad natal de su madre y que él entraría al Kar...
