Veintisiete

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—¿Qué crees que será?

—Seguro que es un niño.

—Estás mal hermano. Sin duda será una niña.

—El que está mal eres tu. Seguro que el tinte ya dañó las pocas neuronas que te quedaban

—¡No digas eso cuando tu también te tiñes el pelo!

—Pero no de rubio. ¿No sabes eso de 'los rubios son tontos'?

—¡Se le dice a las mujeres! ¡Además es rubio de bote!

—Peor aún. Mi nuevo hermanito llegará a este mundo con un hermano tonto. Al menos me tiene a mi.

—No seas ahosamu. El nuevo bebé será una niña. Yo lo sé.

—El único bakatsumu aquí eres tu.

—Par de niños mal educados, estamos en un hospital. Dejen de discutir. Me dan vergüenza ajena. Es un milagro que no puedo ver como hacen el ridículo.

Ambos gemelos se sonrojaron hasta las orejas al haber sido regañados en público por su abuelo. Y encima el hombre les había agarrado de las orejas como si ellos fueran un par de críos.

Evitaron las miradas divertidas de los futuros papás que estaban en la sala de espera de ginecología del hospital. La mayoría era papás y mamás, otros iban con un carrito donde tenían al hijo mayor, mientras que en su casa, prácticamente toda la familia había decidido ir a la primera cita que Ami iba a tener.

Estaban ellos dos, inseparables ahora de su madre a la cual debían de cuidar. Su padre, quien también era importante que estuviese allí porque había sido responsable de la creación de aquella nueva hermanita desde el punto de vista de Atsumu, mientras que Osamu decía que era un hermanito. Y como no, el abuelo junto a Kuro.

Ellos dos tampoco podían quedarse atrás.

Eran miembros importante de su creciente familia y debían de estar presentes para el momento de cuando el médico les dijese el sexo del bebé.

Quiso invitar a Shouyo, algo que hizo, pero su pequeño novio se negó a ir poniendo como excusa que eso era un momento para ellos. Para la familia. ¿Y acaso Shouyo no era su familia? Obvio que pidió explicaciones, es decir, él tenía muy en claro que Shouyo es su familia.

Pero el pelinaranja solo le dio un besito y una caricia en sus mejillas haciéndole olvidar el tema.

Eso sí, no se iba a librar de lo que tenía preparado para después de que saliesen de allí. Arrastraría a su hermano de la casa porque no le hacía bien que se quedase encerrado suspirando por Kita y lo llevaría con él. Llamaría a Yuu para que le acompañase del mismo modo -aunque estaba seguro que no se negaría- e intentaría convencer a Kageyama.

Aunque si le decía lo que planeaba hasta le diría que sí.

Cualquier avance que haga con Yuu es importante.

¿Que le había dicho a Shouyo que no debía de meterse en la relación que ellos dos tenían y no se daban cuenta? Pues sí. No íbamos a ser hipócritas y negarnos a eso. Si su pequeño novio se metía donde no debía...

¿Por qué el debía de contenerse?

Además, estaban a escasas semanas de ir a Tokio esta vez para permanecer allí no por unos días, sino por una semana. Tal vez más.

Con la labia que le caracterizaba, había conseguido no solo convencer a Ukai y Takeda, sino también a Kita. Los dos primeros le habían permitido que el último día que estarían en Tokio dejar que se viese con Kise logrando también que Osamu, Shouyo, Yuu y Kageyama pudiesen ir con él.

Yo... ¡¿En Karasuno?! (AtsuHina)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora