Dieciocho

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Nishinoya caminaba junto a Atsumu por los pasillos de segundo en busca de Hinata y Kageyama para ir al entrenamiento después de clases.

Llevaban tres semanas desde el inicio de curso y todo seguía igual que antes de ser un alumno de tercero. Hubieron bastantes chicos que quisieron unirse al club gracias a que llegaron a las nacionales el año pasado y que en el equipo estaba Atsumu, uno de los mejores jugadores de preparatoria. Pero al final, solamente quedaron dos nuevos de primero y una nueva mánager que ayudase a Yachi.

—¿Entonces iremos a Tokio por la Golden Week?- preguntó el libero con sus brazo cruzados por detrás de su cabeza.

—Será por dos días. Como el año pasado. Es lo que dice Takeda-sensei.- se encogió de hombros.— Pero que en las vacaciones de verano estaremos más tiempo.

El más bajo no dijo nada y siguieron a paso tranquilo hasta la clase de los menores.

Este año, ambos habían coincidido en la misma clase y era más fácil buscarlos. Atsumu, Tanaka y él por el contrario estaban separados. El rubio, al ser mucho más inteligente que el rapado y él estaba con los de clases avanzadas. Tanaka y él estaban junto a los que tenían los aprobados raspados que te salvaban de un suspenso y una regañina de tus padres.

La verdad, lo que había durado su segundo año después de que Atsumu estaba con él en clase habían sido los mejores días. Ahora que volvía a estar solo se aburría un poco. Aunque tenia a grandes compañeros en clase.

—¡Shouyo!- gritó Atsumu desde la puerta de la clase del pelinaranja.— ¡Tenemos entrenamiento!

—¡Voy!

Ambos esperaron en la puerta a la espera del menor viendo como recogía todo con prisas.

Kageyama parecía que ya lo tenia todo recogido y hablaba tranquilo con sus propios compañeros de clase algo más alejado de ellos. Con las manos en los bolsillos, su bolso colgado en uno de sus hombros y apoyado en la ventana.

Desde que regresaron de las vacaciones, se le veía más relajado y la cara seria que siempre se cargaba se había suavizado haciéndole ver un poco más maduro. El pelo le había crecido un poco más casi llegando a sus ojos pero que lo dejaba a los lados despejando su frente. Se veía como más apuesto.

Y parecía que él no era el único en notarlo.

—¿No te parece que Kageyama-kun está diferente?- decía una chica cerca de ambos chicos de tercero.

—¿Le habrá pasado algo en las vacaciones?- le dijo la otra chica a la primera.

—Quien sabe. Pero lo que sea que le haya pasado le hizo más guapo.

Nishinoya bufó y rodó los ojos mientras se cruzaba de brazos.

¿Qué sabrían esas chiquillas?

Él estuvo cuidándolo en las vacaciones y se divirtieron a su manera. Viajaron a Hyogo y se bañaron juntos en una piscina.

Aquellas pocas actividades no podrían cambiar a Kageyama de la noche a la mañana.

—Si no te conociera, diría que estás celoso.- dijo burlón Atsumu.

—¿De quien? ¿De Kageyama?

—No. De ellas.- el libero alzó una ceja.— Celoso de que acechen a tu hombre.- rió.

Nishinoya le dio un golpe en el costado e intentó controlar el sonrojo que quería pintar sus mejillas.

—Como vuelvas a decir algo desagradable Shouyo se queda sin novio.

Yo... ¡¿En Karasuno?! (AtsuHina)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora