"NUEVA RUTINA":
Seungmin podía llegar a despertarse muy fácil con sus hermanos.
Que fueran ruidosos cuando él quería silencio, que no le dejaran jugar, que le prohibieran cosas, y que le regañaran llegaba a molestar bastante al pelinegro. Sobre todo, cuando le quitaban sus amadas galletas. Él les gritaba todos los días, se quejaba con sus padres y algunas veces les atacaba a golpes o arrojándoles cosas. Todo dependía de que le hicieran. Sin embargo, les extrañaba demasiado.
Los días sin sus hermanos eran largos para el niño, se aburría mucho. Y lloraba. Al despertar y notar que los revoltosos niños no estaban, lo primero que hacía era dejar que las lágrimas brotarán de sus ojitos sin control. Y se ponía peor si despertaba y los veía irse. La pareja intentaba que continuase durmiendo para que al momento de dejar a los demás en la escuela, no lo notara, pero no siempre era posible.
A veces parecía que tuviese una alarma interior, que le alertase cuando sus hermanos se alejarán de él.
Era muy tierno, pero tanto Jeongin como Christopher les costaba bastante calmarle. A veces pasaba hasta una hora para que pudiera distraerse con algo, o para que volviera a dormir. Y para sus hermanos era muy lindo ver que Minnie sentía su ausencia, que los quería a pesar de que les demostrará lo contrario cuando jugaban y les hacía caras.
Desde hace días, no había momento más feliz para el pequeño pelinegro que cuando se reunía con ellos.
Ese día estuvo a cargo de Christopher. Toda la mañana anduvo jugando con unos muñecos, e incluso durmió un rato en el sofá del estudio de su padre. Cuando despertó, estaba asegurado en su asiento. Parpadeó un par de veces hasta que su vista se acostumbró a la luz solar, vio a Christopher conducir y habló. - Chris hyung. - El mayor volteó un momento, sonriéndole.
- Despiértate Minnie, ya casi salen tus hermanos.
El sueño se esfumó del cuerpo del menor, quien se movió en su lugar inquieto, ya quería verlos.
Dentro de muy poco, el pelimorado dejó el carro donde siempre y cargó a Seungmin en brazos. El niño quería bajarse de ellos para ir corriendo hasta la entrada que ya conocía, por donde sus hermanos se reunían con él. No siempre era así, a veces los veía hasta más tarde en su casa cuando regresaba del trabajo de uno de sus padres, o más noche cuando iban por él a casa de sus abuelos. El punto es que no importaba cómo, siempre que veía de vuelta a sus hermanos quería abrazarles.
Christopher le dejó en el suelo, pero sostuvo su mano para que no saliera corriendo como tantas veces había hecho en distinto lugares. Llegaron a la puerta, donde varios padres esperaban por sus hijos. En ese momento solo salían los de Jardín de Niños, y en una media hora más era libre los de Primaria, por lo que algunas veces esperaban ahí, y otras daban otra vuelta para ir por ellos.
Minnie no dejaba de estirar su cuello y de estar de puntitas, tratando de encontrar a alguno de sus hermanos en medio de tantos niños con la misma ropa. Soltó un quejido, iba llorar por no verles. No prestaba atención a la voz de Christopher hablando con una maestra, diciendo el nombre de tres de los niños, y tampoco a la mujer que pasaba los nombres a otra maestra para que fuesen a por los niños.
Cuando menos se lo espero, vio a sus tres hermanos correr con sus mochilas rebotando en la espalda hacia ellos, y por supuesto, con I.N sacudiéndose de un lado a otro en la mano de Jisung. - ¡JINNIE! ¡LIXIE! ¡ISUNG!
Gritó ansioso, dando saltitos en su lugar. 》 ¡Ya vienen hyung!
Christopher no sabía que era más hermoso, Minnie emocionado por ver a sus hermanos, o los tres pequeños corriendo hacia ellos con enormes sonrisas en el rostro.
El cachetón y el de pecas chocaron contra Christopher, llegando detrás de ellos Hyunjin, contentos de volver a verles. Le abrazaban por la cadera, comenzando a hablar sobre su día al mismo tiempo. Minnie le dio un manotazo a Hyunjin, para que le saludará, y este en seguida volteó a verlo. Los ojitos del castaño se formaron como dos pequeñas medias lunas, dejó al mayor para ir son su hermanito y abrazarlo con fuerza, cargándole al punto de que los pies del niño dejaron de tocar el suelo por tan solo unos centímetros.
El niño chilló, enfadado por ese acto, pero no intentó bajarse, al contrario, abrazó con más fuerza a su hermano mayor. Los mellizos también fueron hasta ellos, y esperaron a que Seungmin volviera al suelo para poder darle un abrazo entre los dos, riendo al verle enojado y chillando. - ¡Nosotros también te extrañamos Seugminnie. - Dijeron al unísono.
Christopher miró con una sonrisa como los niños interactuaban. Los niños de cuatro años adoraban cuidar de Seungmin. Hyunjin tomó una de sus manitas, para que no se perdiera según él, y se acercaron a Christopher, quien ya se encontraba con ambos mellizos, ahora oiría las narraciones del trio sobre su increíble día en la escuela. Habían aprendido un nuevo juego, un amigo de había caído en el recreo raspándose la rodilla, y de tarea tenían unas planas con las vocales.
Christopher escuchó atento a las narraciones de los niños, mientras se interrumpían una y otra vez. El mayor solo sonreía, divertido con su manera de contar los sucesos. Para que el rato pasase más ameno, compró helados a los niños al vendedor que siempre ponía su carrito frente a la escuela a la hora de la salida.
Así degustando Minnie su nieve de vainilla, Jisung y Félix de chocolate y Hyunjin de uva, los de la primaria comenzaron a salir. Christopher volvió a acercarse a la entrada para repetir la acción de hacia rato, dar su nombre y el de los niños, mientras el cuarteto más pequeño se quedaba a su lado.
Primero apareció Minho, caminando tranquilo hacia ellos. Changbin pasó corriendo a su lado, provocando que el pelinegro le mirara sin expresión. El castaño abrazó a Christopher, sonriendo al ser recibido con una caricia en sus cabellos peinados.
El mayor de los niños apenas llegó fue abrazado por Chris, quien sonrió al verle un tanto apenado, a veces su hijo se incomodaba con las muestras de cariño. A veces, porque en otras ocasiones, se comportaba como un consentido y le encantaba.
- ¿Vamos a casa? - Preguntó a los seis, obteniendo un gritó de afirmación.
Hyunjin y Félix tomaron las manitas del menor, haciéndolo enojar porque ya no podía seguir comiendo su nieve con comodidad. Changbin tomó la mano de Christopher quejándose porque él también quería una nieve, y Jisung, el cual terminaba de disgustar el delicioso postre, tomado de la mano de Minho quien iba con un puchero formado en sus labios de forma inconsciente, tenía sueño.
Ya en casa sabía lo que le esperaba. Minho tomaría su siesta diaria que se había vuelto de suma importancia para él, Changbin se pondría a hacer su tarea mientras que que Hyunjin, Jisung y Félix se pondrían a jugar con Seungmin hasta que llegara la hora de la comida, luego harían la tarea. Era era más o menos su nueva rutina, y aunque no lo pareciese, la casa continuaba siendo un caos en ocasiones. Sus niños eran unos torbellinos de risas y travesuras muchas veces, y los amaba con todo su corazón.
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Cosas de Padres ヅ Stray Kids
Fiksi PenggemarNo podía ser uno, ni dos, ni siquiera tres o cuatro, seis fueron los niños que llegaron a la vida de Christopher Bang y Yang Jeongin... ↳ Adaptación autorizada por @LaGalletaQueEscribe , todos los créditos van dirigidos a ella, mil gracias enserio...
