BODA E HIJOS.
~~NATHANIEL~~
Me despierto y paso hasta las cinco en la empresa, después voy al Gold a continuar con las cuentas. Son muchas cosas las que he notado y no se las quiero confiar a nadie ahora que estoy aquí.
Las rutas de Estados unidos a Alemania y Japón son sólidas, al igual que las de México y Colombia a España. La nueva ruta con los surcoreanos, que va desde Seoul, a Brasil y Argentina también. Todo marcha bien y nadie nos nota, todo camuflado e invisible, y si no, un par de millones o menos hacen ciego a cualquiera.
Viajé a todos esos países para supervisar que las rutas de la mercancía fueran seguras y para vigilar el lavado de dinero. Los negocios, las cuentas y los cruces son sólidos. Podría darme un año de descanso en cualquier lugar del mundo.
—Tengo a una de tus chicas en mi cabeza —comenta Alexander que vino de la nada a sentarse a ver su celular aquí en mi oficina solo porque sí—. Joss Vinter, tiene veinte uno y estudia medicina en la uni en la que tú estudiaste.
Levanto la mirada. ¿Cómo demonios sabe eso?
—¿Y por qué me estás diciendo esto? —pregunto, sin demostrar interés.
—Porque necesito que me ayudes. Hagamos esto: la llamas para que crea que está en problemas, yo aparezco para "defenderla" y asunto arreglado.
Lo miro en silencio. ¿Qué se fuma? Quiero un poco.
—¿Y crees que necesita que la salves para conquistarla? —inquiero con escepticismo.
—¿Quién se resiste a su salvador? —replica convencido.
Ella. Es ingrata y terca.
—¿Y si mejor eres tú el que se mete en problemas? Así vemos si le importas lo suficiente para salvarte. Estaría encantado de ayudar con eso.
Hasta me siento un poco emocionado. Alexander suelta una carcajada sarcástica.
—Solo ayúdame. Somos amigos desde hace mucho, casi hermanos.
Suspiro.
—Bien. Si la llamo será para apuntarle con un arma.
Frunce el ceño.
—¿Y por qué harías eso?
Lo miro como si fuera obvio. Porque lo es.
—¿Crees que se va a sentir salvada porque no dejas que la regañen? Es estúpida, pero no tanto.
Las palabras abandonan mi boca con premura.
—¿La conoces? Mejor aún. Entonces háblale bien de mí.
—Solo fue un comentario —le aclaro.
—Llámala —insiste.
Me hace sentir incómodo que me lo pida.
—Déjala trabajar tranquila —digo, regresando la vista a los números.
—Gracias por la ayuda. Me la voy a coger de todas formas.
Mi puño impacta contra la mesa con fuerza. Lo miro, fastidiado. Él me observa sorprendido. Yo también lo estoy un poco.
—Si te la vas a coger, hazlo, pero no me digas, no quiero saber dónde metes tu alfiler —le espeto.
—Ya entendí que no te gusta hablar de mujeres, ¿Ahora eres gey?
Suspiro harto.
—Y me cogí a tu padre.
Nos reímos.
—Te extrañé, cabrón. A ti y a tu humor de mierda —dice, todavía con una sonrisa.
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LUMINISCENCIA (#2)
Teen FictionA veces tener un gran corazón no te asegura un camino lleno de pétalos que desborda amor, a veces cedes ante lo incorrecto aunque sabes que esta mal, que te va a lastimar, a veces, solo a veces, un demonio te ofrece su mano y tu la tomas. Jo es inte...
