EL JEFE.
~~NATHANIEL~~
Me encuentro con Alexander, Carlos, Alex y Amado cuando bajo de mi auto frente al Gold.
—Te esperábamos —se me acerca Alexander y me da una palmada en la espalda.
Le echo una mirada fugaz cargada de fastidio que ignora y entramos.
—Directo a la oficina —le aviso.
Entran y se quedan parados y atontados mirando a la tarima.
—Yo no voy a ir a una oficina con este paisaje —asegura Amado desviándose hacia una mesa con los demás siguiéndolo en fila.
—No lo creo... —suelta Alex mirando a la bailarina, parece atónito.
Me acerco a ver a la chica.
Ese cabello... su piel, sus labios, su cuerpo, sus pechos. Es ella. Sus ojos llegan a mí y puedo ver el destello de sorpresa en ellos. Estoy igual de sorprendido.
Alex continúa hacia la mesa mientras ella se muerde el labio inferior. Camino y me siento en la mesa sin dejar de observar sus movimientos tan femeninos y provocativos, que a mi mente solo viene que yo sé el tamaño de esos pechos y el sabor de esos labios. Pero mi impresión dura poco porque me mintió, dijo que era mesera.
—Ella si merece mis millones —comenta Alexander con un tono lujurioso.
Su mirada me busca cada que puede. Yo solo quiero subir, besarla y quitarle la poca ropa que lleva para meterme en su entrepierna y hacerla mía. Destrozarla y marcarla. Que sea una mentirosa no borra que quiera abrirle las piernas.
Mis pensamientos se interrumpen cuando escucho los comentario vulgares de los imbéciles que tengo por compañía.
—Dos millones para estar dentro suyo —me dice Carlos como si se tratara de un vaso o una taza.
—¿Dos? Uno, el otro lo gasto en otra puta —secunda Alexander divertido.
No les doy importancia, utilizan la otra cabeza cuando tienen una mujer en frente, ni si quiera pueden mantener la boca cerrada y no se dan cuenta de lo mal que hablan de ellos mismos. Pero para ser sincero, tampoco creo que haya algo bueno que decir.
El traje resalta mucho sus curvas, su mirada me abandona y ahora recae en Alex a mi lado, quien sonríe asombrado.
—Esto es fascinante, la voy a molestar toda su vida —asegura en voz baja sin apartar su mirada.
Así que se conocen...
Me pido un trago cuando me pesa que lo mire a él y me lo traen en segundos. Amado se pide tres botellas y vasos para todos.
Llega la segunda canción. Se pone en cuatro y pega sus pechos a la tarima mientras su trasero se mantiene arriba. Así quiero ponerla.
Me observa con descaro, desafiándome. Y eso me tensa. Me calienta. Lo peor es que hay mucha gente y no puedo hacer nada aquí sin que todos la miren.
—Si no me la llevo a la cama y la hago gritar mi nombre, me mato, lo juro —declara Alexander.
—Cada vez que entro a este lugar me convenzo de que están las mejores prostitutas —agrega Carlos con una carcajada.
Y cada vez que los veo yo me convenzo de que son unos idiotas, saben que dentro de mis establecimientos no hay prostitutas. Casi siento alegría de haberme ido de esta ciudad en cuanto pude.
—Las mujeres hermosas causan problemas —me asegura Amado al darse cuenta de que no he dejado de verla, y ella a mí. Lo ignoro a él también y le doy un largo trago a mi vaso.
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LUMINISCENCIA (#2)
Teen FictionA veces tener un gran corazón no te asegura un camino lleno de pétalos que desborda amor, a veces cedes ante lo incorrecto aunque sabes que esta mal, que te va a lastimar, a veces, solo a veces, un demonio te ofrece su mano y tu la tomas. Jo es inte...
