CAPÍTULO 10.

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ENAMORADA.

~~JO~~

Me levanto de las piernas del hombre. Nathaniel me está atravesando un hierro caliente con la mirada.

—Ups, mi error —intercede Marina con falsa inocencia, todavía moviéndose con sensualidad sobre el regazo del tipo con el que está. Dos chicos de la misma mesa le dan dinero que ella coge encantada y pone en las tiras de sus bragas.

Nathaniel la observa con dureza, me toma de la muñeca y me arrastra hacia su oficina, cerrando la puerta con seguro. Me quedo frente al escritorio, sin atreverme a girarme. «Que tonta»

—¿No íbamos a ser exclusivos? —su voz es un filo frío—. No me gusta que me mientan... mucho menos que toquen lo que es mío.

—No fue mentira, yo... ni siquiera sé cómo me metí en esa situación —soy sincera.

—Marina Thompson —responde.

—No me obligó.

De pronto sus manos se posan en mis caderas, arrastrándome contra él. Siento la presión de su erección, sus labios rozan mi oído y su aliento me eriza la piel.

—¿Sabes lo duro que te quiero coger por ser tan ingenua? —susurra, la amenaza teñida de deseo—. No vuelvas a seguirla afuera de los camerinos. Tu único trabajo es estar en la tarima.

—¿Podemos hablar? —Hace mucho calor—. El lunes tengo...

Golpean la puerta con insistencia.

—Maldición... —gruñe, alejándose para abrir y me giro para ver quién es.

—¿Tienes algo que decirme? —demanda saber Ana entrando, al notarme se queda estática.

Yo mejor me voy.

—Podemos hablar mañana, los dejo solos —digo con la intención de salir, pero Nathaniel me frena jalándome de la cintura hacia sus brazos y a su boca. El beso es abrasador, cargado de furia y deseo.

Le sonrío levemente cuando me suelta y me voy. Ana cierra la puerta con fuerza.

Regreso a los camerinos y aprovecho para estudiar un poco, bailo una vez más y a las dos de la mañana regreso a mi casa en uno de los autos de Nathaniel. Salgo antes porque ya no tenía más bailes.

~~NATHANIEL~~

Regreso a mi asiento y la miro con una ceja enarcada a la espera de lo que sea que quiera decirme.

—¿Por qué Jo? Es mi amiga —suena a regaño.

—¿Y estás enamorada de ella? —le cuestiono.

Debería hacer una lista con las personas que lo están.

—No seas idiota, simplemente quiero que no le hagas daño.

—Ambos queremos —le resumo la historia.

—No, Nathaniel, estás haciendo esto solo por ti, Jo no puede estar contigo, ¡Ella no puede estar contigo! —insiste, casi implorando.

—Puede y quiere. Mientras quiera, estaremos juntos, duela a quien le duela, arda a quien le arda, ¿Entendido? Si es así, te voy a pedir que te largues —le señalo la puerta, fastidiado.

¿Por qué todos creen que pueden decirme que está bien y que no? Todos defendiéndola, todos enamorados de ella. Sus ojos se cristalizan, sus manos se hacen puños, toda ella es impotencia contenida.

—¿Si estás enamorada de ella?

Es muy raro que Ana actúe así y si no quiere que Jo esté conmigo, seguramente es porque está enamorada, al igual que Alex. «¿Qué tiene Joss Vinter y cómo no veo lo que todos ellos ven?»

LUMINISCENCIA (#2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora