~~MARINA~~
Desayuno con mi familia entre una charla llena de risas. Me hace feliz que ellos sonrían y sean felices, eso es todo lo que quiero y lo tengo.
Papá nos deja en el Instituto George Frield y nos asomamos por la ventanilla para que nos dé un beso en la mejilla y entrar hablando. Andrea, la mejor amiga de mi hermana se nos une a la vez que al que reconozco como su hermano se aleja sin notarnos. Maldito chico guapo.
Las dejo en su clase y en el camino a la mía me encuentro con Roxi, una chica más bajita, con cabello dorado, ojos miel, anteojos y con unas leves pero notorias curvas.
—Mañana nos vemos en la entrada con las demás, Gina está organizando algo —me avisa apretando un par de cuadernos a su pecho.
Las personas me miran constantemente, pero ya me acostumbré. Soy hermosa y lo sé, no aparento mi corta edad y también lo sé, me he beneficiado múltiples veces de eso. No es una maldición, es una bendición y no la voy a desperdiciar. Por eso cada mañana tengo una rutina de piel y cada que puedo voy al gimnasio.
—Bien —entramos a la clase y tomamos los asientos delanteros, el profesor de historia se levanta de su escritorio y da la clase en un par de minutos.
Llega la hora del receso y vamos a la cafetería, nos sentamos en donde queremos a pesar de que es el típico instituto dividido en rangos sociales, una estupidez total. Sólo coman y no sean idiotas, ¿Es tan difícil?
Los murmullos de los estudiantes son estruendosos y no me concentro en lo que dicen mis compañeras hasta que me tocan el hombro y me giro a ver a Amber que está a mi lado derecho.
—Aurelio dice que vayas a comer con él —señala sin discreción a la mesa de los "populares". Los de ese grupo me sonríen coquetos.
—Aaah —vuelvo a mi comida—. No quiero ir.
—¡Ya los has rechazado tres veces! —me mira como si hubiera cometido un crimen.
—Lo sé —me quejo—, ¿Por qué no se rinde?
Rueda los ojos.
—Son los populares y quieren que pertenezcas, míralo por el lado positivo, esta guapo y si te les unes, nosotras pronto podremos acompañarte en la popularidad —se le encienden las mejillas y sus ojos brillan con ilusión pura.
—Mmmm —hago una leve mueca—. No me interesa, pero si quieren sentarse con ellos pueden ir, no es como si hubieran comprado ese lado de la cafetería.
Las tres hacen una mueca de disgusto, pero no refutan. Sé que en parte están conmigo porque soy la más deseada en el Instituto, no exagero, es así, todos los días hay un chico hablándome o dándome dulces, y no faltan las miradas.
Debería estar con los populares pero los meses que estuve con ellos sólo hablaron mal de otros y parecían competir con el dinero de sus padres ¡Qué aburrido!, pero aun así me uno a veces, para que me dejen sus deberes o para que me consigan los asientos de la primera fila del fútbol americano.
Terminamos la comida y regresamos a clase. Al salir del Instituto voy directo a mi casa en el auto de uno de los riquillos que se ofrece, durante el camino solo escuchamos música y me adula. Le digo adiós y salgo directa a la puerta.
Abro y las fosas nasales se me llenan con la deliciosa comida de mamá, su comida es exquisita.
—¡Bienvenida, amor! —me recibe desde la cocina.
Subo con una gran sonrisa, basta eso para alegrarme el día por completo, solo escucharla. Soy consciente de que fui doblemente bendecida con mis padres, son los mejores en el mundo entero y por eso somos la envidia de muchos. En mi casa hay llamados de atención, explicaciones y democracia. No gritos, golpes e insultos.
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LUMINISCENCIA (#2)
Ficção AdolescenteA veces tener un gran corazón no te asegura un camino lleno de pétalos que desborda amor, a veces cedes ante lo incorrecto aunque sabes que esta mal, que te va a lastimar, a veces, solo a veces, un demonio te ofrece su mano y tu la tomas. Jo es inte...
